Para lo incomodo que son los aviones de Vueling pude dormir casi las cuatro horas de vuelo que separan Barcelona de San Peterburgo.
Llegué a las 4.30h (2.30h en España), pasé las formalidades sin cruzar palabra en ingles, desayune un café para ponerme al día con la guía, descubrir que un autobús me llevaba a una parada de metro desde donde poder llegar al hotel.
A las 5.30 arrancaba el primer autobús, entendí a la empleada lo que costaba el billete, 23rub (0.51eur). Logré bajarme en la parada adecuada, tomar el metro y llegar al hotel. Era demasiado pronto para darme una habitación así que deje el equipaje y tome una de las bicicletas que el hotel cortesmente deja a disposición de los clientes. NASHOTEL, COJONUDO.
Así pues, en plan verano azul, pero con el cielo encapotado y a una temperatura que solo ha superado los 20grados algunos minutos del día, me recorrí todo San Peterburgo el primer día, haciendo paradas cuando llovía para gestiones como comprar los billetes de tren que me faltaban, entrada para espectáculo en el Mariinsky, billete de avión y obtener informaciones varias. Vamos, que de verano poco y de azul menos.
El día cundió y de qué manera!!!!, sobretodo si tenemos en cuenta que aquí el día tiene 19h de sol!!!!!. A eso de las 20h estaba molido, así que retirada, ducha, cena y cama.
El día siguiente lucia un sol de fantástico, salí a la calle a desayunar en chanclas y ... Dios, que frío!!! Estaba a tope, sobretodo después del descanso y del pedazo de desayuno que me metí, por lo que, bici en mano, me recorrí el resto de la ciudad, esta vez con sol, que se agradece. Que diferente se ven las cosas con sol!!!!. A mediodía tuve tiempo de ver un espectáculo de danza en el Liceo de la ciudad. La casualidad quiso que ese día interpretasen El Pájaro de Fuego, de Stravinski, que era la música con la que mi profesora de párvulos nos ponía para calmarnos cuando nos íbamos de madre. Vamos, la primera pieza clásica que he escuchado en mi vida. Mereció la pena, por el inmenso curro del espectáculo, la música, el entorno... lo disfrute mucho. Cuando salí del teatro había llovido. Perfecto. No volvió a llover hasta ultima hora.
El último día lo pasé en el Ermitage. Se trata de un gran museo con importantes cuadros en un marco incomparable y carismático. A la tarde tome el autobús a Novgorod.
Hoy ha empezado el día con sol, lo que me ha hecho disfrutar del centro de esta tranquila ciudad de 240.000 habitantes y de regreso a San Peterburgo, adivinas? Si, ha vuelto a llover.
Ahora estoy haciendo tiempo en la estación de tren para tomar el primero de muchos, esta vez hacia Petrozavodsk.

Catedral de San Isaac

Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada.

Catedral de Santa Sofía de Nóvgorod.

Iglesia de la Transfiguración.

Candados en Puente sobre el río Volkhov.