Salimos de Olbia, parando antes en la ciudad para ver la Catedral románica de San Simplicio, una pequeña joya. El día no parecía muy estable, alternando sol y nubes, aunque era lo de menos ya que nos esperaba un largo viaje por carretera hasta Cala Gonone. Sin embargo a poco de iniciar la ruta el sol hizo acto de presencia y nos decidimos a parar en una de las playas de San Teodoro. Estas playas están abiertas al mar y su arena es blanca.

San Teodoro
Seguimos camino e hicimos una nueva parada en Posada, una población que también tiene una bonita playa. El sol dejó paso a las nubes y, antes de que empezase a llover seguimos camino. Por la carretera nos llamó la atención la costumbre local de "tirotear" las señales de tráfico.

Posada
Y finalmente llovió, y no una lluvia normal, el diluvio. Llegamos a Dorgali con los limpiaparabrisas a todo trapo, cruzamos el túnel que da acceso a la carretera que desciende hacia Cala Gonone, y de golpe nos encontramos con un día soleado. Fue como pasar por una máquina del tiempo. Las nubes se habían quedado literalmente clavadas en el borde del acantilado. Cala Gonone es un pequeño pueblo costero pegado a un alto acantilado. Desde aquí se puede visitar el Golfo de Orosei la más bella zona de Cerdeña para mi gusto.

B&B La Favorita
En Cala Gonone nos alojamos en el B&B La Favorita (50€ por habitación con desayuno incluido). El hotel es muy sencillito, pero está situado en primera línea del paseo marítimo y todas sus habitaciones tienen vista al mar. Además el desayuno era estupendo, y tiene una muy buena Pizzería para comer y cenar. Totalmente recomendable.
Al llegar con tiempo, aún pudimos darnos un baño antes de ir a dar una vuelta por el pueblo para reservar la excursión del día siguiente.