Este era el día reservado para visitar la isla de La Maddalena. Salimos temprano del hotel rumbo a Palau (40 minutos) para coger el ferry que nos llevaría a la isla. El precio me pareció barato, 25€ por el coche y dos personas ida y vuelta. Al llegar al puerto entramos directamente en el Ferry y pagamos el billete en el barco.
El trayecto hasta La Maddalena es de apenas veinte minutos. En esta isla fue donde nació Garibaldi y allí está su tumba y un museo que no visitamos. La ciudad es bonita, aunque muy orientada para el turismo. Los edificios de colores pastel y las calles empedradas constituyen sus señas de identidad.

La Maddalena
Dimos un paseo por la ciudad para a continuación ir hacia la Isla Caprera, unida a la isla principal por un pequeño puente. En esta isla hay varias calas de arena blanquísima y aguas claras. Después de ver varias nos decidimos a parar en la cala Relitto, una cala resguardada y con sitio en el parking.

Cala Relitto, Caprera
Salimos de la cala para volver a la isla principal y visitar alguna de sus playas. Nos quedamos en Cala Spalamatore, donde nos comimos los panini y nos dimos un baño. Para volver al puerto de ferrys dimos toda la vuelta a la isla. Nos llamaron mucho la atención las instalaciones militares, muy grandes para lo que es la isla. De vuelta a La Maddalena, entramos directamente en el Ferry para volver a Palau.
Palau es un pueblo que vive de los Ferrys, y está atestado de coches. No encontramos hueco para aparacar y dar una vuelta, por lo que fuimos directamente a visitar otro Nuraghe. También visitamos una "Tumba de Gigante". Llamaba mucho la atención su situación, al lado de unos viñedos.

Tumba de Gigante