Jueves.
A las 8:30 ya estábamos desayunando. Cambiamos un poco el plan inicial de irnos directamente para Brujas porque hasta las 13h no podíamos hacer el check-in en el IBIS y pensando algo más allá, en el MAX HOTEL, para el viernes en Bruselas, no era hasta las 15h el check-in. Nuestro cambio fue aprovechar para ver el bosque de Laeken y el Atomium que estaban cerca del hotel y así "quitárnoslo de encima".
El día se despertó con un nieblazo. Casi no se veía el mítico estadio de Heisel que lo teníamos en frente del hotel. Nos encaminamos en busca del Atomium, uno de los iconos de la ciudad. Estaba muy cerca del hotel.

Dió la casualidad que estaba un Spiderman montado en bicicleta subiendo los peldaños del Atomium. Leyendo los comentarios que no merecia mucho la pena subir y añadiendole el nieblazo, nos ahorramos 11€ por cabeza para cervezas
Seguimos el camino adentrándonos por el bosque, y fuimos a dar al monumento Leopold, desde el que se ve a lo lejos la residencia de los reyes. Ahora había que buscar el palacio de China y la torre de Japón. Una pasada!
Ahora tocaba desandar el camino para llegar al hotel, recoger los macutos y coger el tren a Brujas. El día iba abriendo poco a poco. En la misma puerta de parada de metro había dos máquinas para sacar los billetes. Es muy fácil. Sacamos nuestro primer jump de 10 viajes. De ahí a Gare du Midi, a otra máquina (en las taquillas había bastante cola) para sacar la Rail Pass (76€, se puede pagar con tarjeta).
Un consejo: instalaros en el móvil, si podéis, la app BeTrains - SNCB Belgique. Súper útil. Te dice los horarios de los trenes en Bélgica incluso si lleva retraso, con los andenes correspondientes, etc.
Cada vagón lleva el número de la clase que es (1ª o 2ª), en caso de equivocarte no pasa nada. Si el revisor te pilla, te echará a un vagón de los tuyos. Nosotros lo hicimos bien pero hubo una pareja a la que echaron para nuestro vagón.
Llegada a Brujas
En una hora estábamos en Brujas. El hotel está subiendo unas escaleras que están a la derecha nada más salir de la estación de tren. El hotel, como ya dije anteriormente, nos gustó mucho. Un detalle las luces de la ducha
. Una curiosidad es que no te dan llave, sino que tienes un código que marcar en la misma puerta de la habitación. El hotel aunque parezca que está lejos del centro, en 10 minutos llegas sin problemas.
Eran las 13h y ya había hambre así que decidimos hacer la ruta pensada al contrario de lo previsto (ruta en Tadeus Zimm). Fuimos directos hacia la Catedral en vez de pararnos por el Minewater, porque allí estaba la parada prevista para comer, el Pasta María. En el foro habían hablado muy bien de él y es todo un acierto. Por unos 16€ comimos los 4, un calzone, una ración mediana (un cubilete bastante grande) de macarrones y una botella de medio litro de cocacola por pareja. Ya podíamos disfrutar de Brujas con la barriga llena!
Aprovechamos para visitar la Catedral que la teníamos en frente para más tarde ir acercándonos a la plaza Markt, por la calle Steenstraat. Esta calle es un disfrute para los amantes del chocolate (son un poco guarretes
).

Después de comprar nuestros primeros bombones (riquísimos) llegamos a la plaza Markt. Una preciosidad. Una pena no haber podido subir al Belfort por culpa de unas obras (nos acompañaron aquí y en Gante). Después llegamos a la plaza Burg, que después de haber visto la Markt desmerece un poco, aunque me gustó mucho la Basílica de la Santa Sangre (que casualidad que cerraba hasta ese mismo día, así que había que volver a la mañana siguiente). En esta plaza vimos por primera vez algo muy típico de esta zona. Una furgo-gofrería. Al final, por unas cosas y otras, no probamos ningún gofre de ellas. Una lástima.
Seguimos nuestro camino por el Callejón del Asno hasta dar con la plazoletilla Vismarkt, donde había una especie de mercadillo y uno de los puestos donde coger una de las barcas. No pudimos dejar atrás la ocasión y nos montamos (7,6€ por persona). Preguntamos y nos dijeron que la última salía a las 5:15 más o menos, por si os sirve de guía. El paseo que te dan está bastante bien, aunque no te enteres de nada porque preguntan qué idioma habla la gente y la mayoría manda.

Después del paseo (un poco más de media hora) tocaba ya probar la primera cerveza. No podíamos dejar pasar más rato! Nos la tomamos en Klein Venetier, que tenía una terracita muy apañada, aunque tuvimos que meternos dentro porque estaba llena, y donde había un hombre cantando bastante bien de espaldas al canal. Al bar se llegaba entrando por una plazoleta pequeña intentando llegar al canal de nuevo, esquina con Rozenhoedkaai. Pedimos unas pintas de Brugge Zot (5€ mas o menos cada una), para nosotros la que más nos gustó de todo el viaje. Puede que fuera por las ganas que teníamos ya de probar nuestra primera cerveza
.
Después de la cerveza seguimos paseando hasta llegar a la Iglesia de Nuestra Señora (también en obras). No se podía visitar la Madonna de Miguel Angel. Seguimos deambulando por la zona hasta hacer hora para la cena y las cervezas, que le habíamos cogido el gusto. Después de mucho buscar encontramos un filón, un poco escondido, pero mereció la pena.
Una cervecería que se notaba que era visitada por los habitantes de allí. La verdad que muy recomendable el lugar, con más de 300 cervezas para elegir. Se llamaba Bierboetiek, en la calle Kemelstraat, bocacalle de Steenstraat, justo en la esquina hay una bombonería Neuhaus. Nos tomamos un par de ellas (unos 30€ 8 cervezas) y para cenar fuimos a un Quick de la plaza Markt y para acompañar unas patatas fritas de un puesto que había en la misma plaza (no eran nada del otro mundo).
Tocaba ir para el hotel a descansar que el día había dado para mucho. Fuimos por el mismo camino que tomamos para la ida.
A las 8:30 ya estábamos desayunando. Cambiamos un poco el plan inicial de irnos directamente para Brujas porque hasta las 13h no podíamos hacer el check-in en el IBIS y pensando algo más allá, en el MAX HOTEL, para el viernes en Bruselas, no era hasta las 15h el check-in. Nuestro cambio fue aprovechar para ver el bosque de Laeken y el Atomium que estaban cerca del hotel y así "quitárnoslo de encima".
El día se despertó con un nieblazo. Casi no se veía el mítico estadio de Heisel que lo teníamos en frente del hotel. Nos encaminamos en busca del Atomium, uno de los iconos de la ciudad. Estaba muy cerca del hotel.
Dió la casualidad que estaba un Spiderman montado en bicicleta subiendo los peldaños del Atomium. Leyendo los comentarios que no merecia mucho la pena subir y añadiendole el nieblazo, nos ahorramos 11€ por cabeza para cervezas
Seguimos el camino adentrándonos por el bosque, y fuimos a dar al monumento Leopold, desde el que se ve a lo lejos la residencia de los reyes. Ahora había que buscar el palacio de China y la torre de Japón. Una pasada!
Ahora tocaba desandar el camino para llegar al hotel, recoger los macutos y coger el tren a Brujas. El día iba abriendo poco a poco. En la misma puerta de parada de metro había dos máquinas para sacar los billetes. Es muy fácil. Sacamos nuestro primer jump de 10 viajes. De ahí a Gare du Midi, a otra máquina (en las taquillas había bastante cola) para sacar la Rail Pass (76€, se puede pagar con tarjeta).
Un consejo: instalaros en el móvil, si podéis, la app BeTrains - SNCB Belgique. Súper útil. Te dice los horarios de los trenes en Bélgica incluso si lleva retraso, con los andenes correspondientes, etc.
Cada vagón lleva el número de la clase que es (1ª o 2ª), en caso de equivocarte no pasa nada. Si el revisor te pilla, te echará a un vagón de los tuyos. Nosotros lo hicimos bien pero hubo una pareja a la que echaron para nuestro vagón.
Llegada a Brujas
En una hora estábamos en Brujas. El hotel está subiendo unas escaleras que están a la derecha nada más salir de la estación de tren. El hotel, como ya dije anteriormente, nos gustó mucho. Un detalle las luces de la ducha
Eran las 13h y ya había hambre así que decidimos hacer la ruta pensada al contrario de lo previsto (ruta en Tadeus Zimm). Fuimos directos hacia la Catedral en vez de pararnos por el Minewater, porque allí estaba la parada prevista para comer, el Pasta María. En el foro habían hablado muy bien de él y es todo un acierto. Por unos 16€ comimos los 4, un calzone, una ración mediana (un cubilete bastante grande) de macarrones y una botella de medio litro de cocacola por pareja. Ya podíamos disfrutar de Brujas con la barriga llena!
Aprovechamos para visitar la Catedral que la teníamos en frente para más tarde ir acercándonos a la plaza Markt, por la calle Steenstraat. Esta calle es un disfrute para los amantes del chocolate (son un poco guarretes
Después de comprar nuestros primeros bombones (riquísimos) llegamos a la plaza Markt. Una preciosidad. Una pena no haber podido subir al Belfort por culpa de unas obras (nos acompañaron aquí y en Gante). Después llegamos a la plaza Burg, que después de haber visto la Markt desmerece un poco, aunque me gustó mucho la Basílica de la Santa Sangre (que casualidad que cerraba hasta ese mismo día, así que había que volver a la mañana siguiente). En esta plaza vimos por primera vez algo muy típico de esta zona. Una furgo-gofrería. Al final, por unas cosas y otras, no probamos ningún gofre de ellas. Una lástima.
Seguimos nuestro camino por el Callejón del Asno hasta dar con la plazoletilla Vismarkt, donde había una especie de mercadillo y uno de los puestos donde coger una de las barcas. No pudimos dejar atrás la ocasión y nos montamos (7,6€ por persona). Preguntamos y nos dijeron que la última salía a las 5:15 más o menos, por si os sirve de guía. El paseo que te dan está bastante bien, aunque no te enteres de nada porque preguntan qué idioma habla la gente y la mayoría manda.
Después del paseo (un poco más de media hora) tocaba ya probar la primera cerveza. No podíamos dejar pasar más rato! Nos la tomamos en Klein Venetier, que tenía una terracita muy apañada, aunque tuvimos que meternos dentro porque estaba llena, y donde había un hombre cantando bastante bien de espaldas al canal. Al bar se llegaba entrando por una plazoleta pequeña intentando llegar al canal de nuevo, esquina con Rozenhoedkaai. Pedimos unas pintas de Brugge Zot (5€ mas o menos cada una), para nosotros la que más nos gustó de todo el viaje. Puede que fuera por las ganas que teníamos ya de probar nuestra primera cerveza
Después de la cerveza seguimos paseando hasta llegar a la Iglesia de Nuestra Señora (también en obras). No se podía visitar la Madonna de Miguel Angel. Seguimos deambulando por la zona hasta hacer hora para la cena y las cervezas, que le habíamos cogido el gusto. Después de mucho buscar encontramos un filón, un poco escondido, pero mereció la pena.
Una cervecería que se notaba que era visitada por los habitantes de allí. La verdad que muy recomendable el lugar, con más de 300 cervezas para elegir. Se llamaba Bierboetiek, en la calle Kemelstraat, bocacalle de Steenstraat, justo en la esquina hay una bombonería Neuhaus. Nos tomamos un par de ellas (unos 30€ 8 cervezas) y para cenar fuimos a un Quick de la plaza Markt y para acompañar unas patatas fritas de un puesto que había en la misma plaza (no eran nada del otro mundo).
Tocaba ir para el hotel a descansar que el día había dado para mucho. Fuimos por el mismo camino que tomamos para la ida.