Viernes.
Había que aprovechar las pocas horas que nos quedaban por esta ciudad tan encantadora. Hoy tocaba hacer el camino de Minewater hasta el centro y entrar a la Basílica de la Santa Sangre.
El parque es precioso, se mire desde el ángulo que se mire. El lago con sus cisnes, las hojas cayendo por el paso del otoño, la tranquilidad que se respira en el Beaterio, los coches de caballos esperando a los turistas ... Una pasada!
Seguimos hacia el centro y vimos que había mucha gente con banderitas de Brujas. Sobre todo niños. Cuando llegamos a la plaza Burg, estaban poniendo vallas en el Ayuntamiento, y varios abueletes se empezaban a agolpar, vestidos para la ocasión y con sus banderas belgas. Tenía que llegar alguien importante y nuestras predicciones eran por todo lo alto ... los reyes!
Entramos en la Basílica, que hoy sí estaba abierta, y la verdad que es tan bonita como pequeña. Pasamos y vimos la que se supone sangre de Cristo en un cilindro transparente.
Ya era hora de ir acercándonos poco a poco al hotel, así que pasamos por la plaza Markt, y había un tremendo bullicio. Una suerte estar el mismo día que los reyes de Bélgica en Brujas (lo confirmamos al día siguiente en el periódico) y una pena que no se hubieran dado más prisa
Antes de volver definitivamente al hotel para recoger los macutos e irnos a la estación para volver a Bruselas, había una parada obligatoria. Teníamos que tomarnos un chocolate caliente, y viendo los comentarios, el sitio elegido era The Old Chocolate House (calle Mariastraat, entre la Catedral y la Iglesia de Nuestra Señora).
Para tomarlo allí, hay que subir unas escaleras muy pequeñas, llegando a unos salones de una típica casa de Brujas. Te traen la leche caliente en unos tazones increíbles, y por separado las pepitas de chocolate que hayas pedido dentro de una cestita también de chocolate. Acompañando unas pastas con bombones (4€ por persona mas o menos). Yo me lo pedí con chile, y la mezcla está genial.
Después de esta inyección de azúcar, era hora de despedirse de Brujas.
[Consejo]: si tenéis pensado comprar chocolate, comprarlo en Brujas. Lo vimos más barato, más variedad y todo buenísimo.
Bruselas de nuevo
Llegamos sobre las 12:30 a Gare du Midi, de ahí cogimos el metro a la parada de Rogier, cerca de Max Hotel. En la web pone que hasta las 15h no puedes hacer el check-in pero a nosotros no nos pusieron problemas. El recepcionista muy amable nos hizo parte del check-in él mismo y nos dio las mejores habitaciones que hay, las acabadas en 6. Esto se ve en el mapa que hay en la puerta de la habitación, en el que puedes ver el tamaño de cada habitación.
Empezábamos a tener hambre y fuimos a Pizza Pronto (Rue du marché aux Poulets) que está cerca de la Grand Place. 1 Pizza, 3 lasañas y 4 bebidas por 50€.
Ya era hora de conocer la que dicen es la plaza mas bonita de Europa, y la verdad que es una maravilla. Tiene detalles por todos lados. De ahí a conocer todo el centro de Bruselas. Empezamos por la Plaza de España con su Quijote y Sancho Panza, pasamos por las Galerías Hubert con sus chocolaterías de lujo y llegamos al final de las Galerías para parar en un sitio obligado, la Morte Subite.
Nuestras cervezas de rigor (4 cervezas 18€) y a seguir con la ruta. A la vuelta de la esquina, girando a la derecha, ya vimos la Catedral. Le da un aire a Notre Dame de París con sus dos torres frontales. El interior me gustó menos que el exterior. Se pude bajar a unas criptas por 1€ me parece, aunque mi hermano me dijo que no mereció la pena.
Continuamos por Bld de l'Imperatrice hasta llegar a Mont des Arts. Este es uno de los accesos emblemáticos para llegar a la parte alta de la ciudad junto con el ascensor del Palacio de Justicia, que veríamos al otro día.
Los jardines son muy bonitos y conforme vas subiendo la explanada, y más adelante, las escaleras vas viendo edificios cada vez más imponentes, destacando entre todos el Old England, actual Museo de Instrumentos Musicales. Al final de la cuesta llegamos a la plaza Royale. Una de las plazas con más historia de Bruselas, por lo que pudimos leer en la guía de Tadeus. Si te colocas dejando del edificio de la Corte mirando hacia la calle por la que subimos, tendrás una imagen de postal
Ya que estábamos justo a las espaldas del Palacio Real, nos llegamos para verlo. Enfrente está el Parque Real, pero nos entretuvimos poco porque el tiempo iba corriendo y nos quedaba mucho por ver, así que ni siquiera dimos un paseo por él.
Volvimos a Place Royale para seguir ésta vez por Rue de la Regence, camino del Petit/Grand Sablon. Ahí está la iglesia que más me gustó de toda Bélgica. Una pasada verla de noche. El jardín que hay enfrente de la iglesia también es muy recomendable. Nosotros ya llegamos tarde y las puertas estaban cerradas para entrar, pero lo poco que vimos desde fuera nos gustó.
Era hora de conocer a otro de los símbolos de Bruselas, el niño meón! En un cuarto de hora andando estábamos allí. De camino vimos algún mural que otro (en el mapa que puedes descargar de use-it.be se pueden ver dónde están). Del Manneken Pis poco voy a decir porque está ya todo dicho. Mejor comento el gofre y las cervezas que nos tomamos justo allí, que tendrá más interés
Como seguíamos sin hambre, nos fuimos a otro sitio de culto para los cerveceros. El Delirium Tremens. Así aprovechábamos para ver también a la niña meona que está en el mismo callejón. La zona está muy concurrida de noche (Rue des Bouchers), sobre todo gente joven. Sobre el Delirium Tremens, decir que aunque es famoso por su carta de 2000 cervezas, a mí personalmente no me gustó demasiado. También puede influir en que por culpa del idioma metí la pata en la cerveza que pedí, una Porterhouse, con la coletilla stout. En cuanto me la pusieron vi el error, era más negra que el ollín! Mis colores cerveceras son el amarillo y el rojo, nada de negro!
De ahí para el hotel directos, ya que seguíamos sin hambre y los pies empezaban a pedir un descanso de tanto andurrear.