Aunque parezca mentira, salir por la noche y tomar una copa no es demasiado caro. En un sitio elegante no cobrarán nunca más de 9 o 10 $ por copa. Eso sí, la cantidad de bebida que se sirve es más pequeña que en España-similares a las europeas-y la cantidad de hielo es, aproximadamente, el doble.
Son muy aficionados a los cócteles, que, en muchos locales, los preparan con verdadera maestría, pero la bebida nacional sigue siendo la cerveza, que los neoyorquinos degustan una detrás de otra en los múltiples pubs.
La cerveza norteamericana-Budweiser, Michelob o Miller-es floja y bastante insípida y se sirve siempre muy fría. Viene costanco unos 5 $ en un bar y es raro que el camarero no pregunte al cliente si quiere otra en cuanto se empieza a acabar el vaso.
El vino se va imponiendo poco a poco y empieza a suplantar a la cerveza en muchos lugares. La diferencia fundamental es que en los ``delis´´, que están abiertos hasta muy tarde, solo hay cerveza. Para comprar vino hay que acudir a las tiendas especializadas. Pero en todos los bares se puede pedir un vaso de vino, que, generalmente, será de California y no peor que el peleón de aquí. El precio es similar al de la cerveza, siempre que no se pidan marcas especiales. Con el vino son más generosos que con los licores, y el vaso suele ser de buen tamaño, más grande que en España, pero también mucho más caro. En los restaurantes el vino no es barato: si se pide una botella hay que tener en cuenta que costará más que el doble que en una licorería y que no hay botellas de muy baja calidad. Es imposible pagar menos de 25 $, pero en los menos elegantes se puede pedir un vaso y el precio es similar al de un bar. Encontrar vinos muy baratos, incluso en las tiendas especializadas, no es fácil y no hay demasiada diferencia entre los propios, los de California, algunos de gran calidad, y los españoles o los franceses. Los chilenos y argentinos nos suelen resultar más baratos y son muy aceptables.
Si se pide whisky y no se especifica la marca, lo normal es que sirvan bourbon, que es el whisky norteamericano. Si no se quiere ni un Jim Bean, ni un Jack Daniels, ni un Old Grandad, se debe pedir un Scotch y servirán un whisky escocés.
Tampoco se os ocurra pedir Martini porque para los norteamericanos es un cóctel a base de vermut y ginebra.










