Para hoy había contratado una excursión. Lo hicimos sobre todo porque para poder visitar Alcatraz es necesario sacar las entradas con antelación, ya que siempre están todos los turnos llenos. Estuve buscando opciones y encontré esta excursión que me gustó, que llevaba las entradas para Alcatraz para las 14:30 horas y además la visita en bus por la mañana de Muir Woods y Sausalito. La empresa que hacía la excursión era Super Sight Seeing Tours.
A las 8:45 horas nos pasaron a buscar por nuestro hotel con el bus. De ahí nos llevaron a las oficinas de la empresa que organizaba la excursión donde había que entregar el bono que imprimimos cuando contraté la excursión, para que nos indicasen en que bus íbamos, y nos dieron ya también las entradas para Alcatraz.
Arrancamos hacia Muir Woods. Es un recinto natural, formado en su mayoría por sequoyas de gran tamaño. Para llegar se atraviesa el Golden Gate Bridge para salir de SFO y desde ahí son unos 25 minutos de trayecto, circulando por una carretera que bordea en todo momento el mar, circulando por acantilados. Da una vista muy bonita.
Llegamos a Muir Woods y allí disponíamos de hora y media a nuestro aire para visitarlo, antes de partir. Sacamos las entradas y nos dieron un mapa.
Seleccionamos una de las rutas del bosque y nos adentramos en él. Está todo muy bien señalizado y no hay perdida. La altura y el grosor de las sequoyas es impresionante, y en muchos puntos del bosque apenas se ve la luz del sol. Estuvimos paseando un buen rato entre ellas, después de tantos días en el medio urbano, un buen rato por el bosque fue muy reconfortante.

FOTO: Sequoyas en Muir Woods
A las 11 poníamos rumbo a la segunda parada de la excursión, Sausalito. Es un pueblo pesquero justo al otro lado del Golden Gate a caballo entre las colinas y el mar. Hay gente que con las bicicletas alquiladas atraviesa el puente y llega hasta aquí. A nosotros nos dejaron en el centro del pueblo. Fuimos a dar una vuelta por la zona de puerto. Hay muchos barcos y casas flotantes. Es como una urbanización, donde vive gente de dinero.
La verdad que parece un pueblo muy agradable para vivir, muy tranquilo y apacible. Hacia las 12 y media, pensamos en comer porque teníamos la entrada a Alcatraz a las 14:30 y no sabíamos si nos daría tiempo a comer por el Pier cuando llegásemos. Por todos los foros nombraban una hamburguesería muy pequeña como que hacía las mejores hamburguesas de San Francisco. Es una con un toldo verde fuera, muy pequeña y que está en 737 Bridgeway Street. La verdad que el local parecía un antro, pero la hamburguesa estaba riquísima. Nos sentamos en un banco al sol, al borde del mar y comimos tranquilamente.

FOTO: Zona del puerto de Sausalito con el pueblo al fondo.
A la una del mediodía arrancábamos con el bus rumbo a Fisherman´s Wharf, sin embargo nuestro chófer hizo una última parada en el Vista Point del Golden Gate Bridge. Desde ahí se tiene la vista opuesta del puente a la del mirador que habíamos estado el día anterior.

FOTO: Golden Gate desde el Vista Point
Después de esto si que nuestra siguiente parada era el Pier 33, desde donde salen los ferrys para Alcatraz. Así que un trayecto de unos 20-25 minutos y estábamos de nuevo en Fisherman´s Wharf.
En el Pier 33, hay una maqueta enorme de la cárcel y algunos objetos que en su día pertenecieron allí como un cañón. Media hora antes de la hora de salida que te pone en la entrada, ya te puedes poner en la cola para coger sitio en el ferry. La entrada a Alcatraz tiene hora de salida pero no tiene hora de vuelta. Para volver se puede hacer en el ferry que uno quiera, contando que hay uno cada hora.
Como mi mujer no es muy amiga de los barcos, nos pusimos en la parte superior del ferry, para que nos diese el aire. El trayecto dura unos 10 minutos hasta la isla y el mar estaba tranquilo. Impresiona bastante irse acercando a la cárcel y ver cada vez más cerca el faro y las murallas. Es la sensación que debían tener los presos al acercarse a "La Roca".
El ferry atraca en el muelle de la isla de Alcatraz. A partir de ahí ya se tiene libertad para ir donde se quiera y estar todo el tiempo que uno desee en la isla, hasta el último ferry de vuelta. Dan una charla para todos los recién llegados, con las normas y que hacer en la prisión, pero bueno es en inglés. También hay folletos explicativos en varios idiomas.

FOTO: Alcatraz a la llegada con el ferry
Primero de todo dimos una vuelta por el exterior de la cárcel. Se hace extraño ver una cárcel sin unas murallas altísimas, pero que mejor muralla que kilómetros de agua helada de la bahía de San Francisco. El faro de vigilancia corona la prisión en lo alto.
Entramos para hacernos con la audioguía en castellano, y comenzar el recorrido. La verdad que la audioguía está muy bien elaborada. Las voces son de guardias y presos que habitaron la cárcel realmente y te va llevando entre los pasillos y celdas, explicándote historias que ocurrieron y el funcionamiento interno.
Así, vas pasando por los corredores de celdas, la zona de patio, la biblioteca, el comedor, las oficinas, la sala de control, la habitación del alcaide.... Todo está excelentemente conservado, con todo lujo de detalles.
Te explica los dos grandes intentos de fuga que hubo en La Roca. Uno que fue un motín interno de los presos que tomaron el control y que acabó con la actuación de las fuerzas aéreas americanas y otro en el que intervinieron tres presos que son los únicos que han escapado y no han sido nunca mas localizados. Se cree que debieron morir al intentar atravesar las aguas que rodean a la isla. Pero sus cuerpos nunca fueron hallados.

FOTO: Corredores de celdas de Alcatraz
Es totalmente cierto, que las mejores vistas de San Francisco, son las que se ven desde Alcatraz. Se ve toda la bahía, Fisherman´s Wharf, los rascacielos del Financial District con la Pirámide Transamérica, Coit Tower y más al este el Golden Gate Bridge. Aún siendo Julio y habiendo sol a mediodía, la temperatura en la isla es bastante fría y con muchísimo viento, así que da para pensar que en invierno tiene que ser un lugar gélido.

FOTO: Vista de San Francisco desde Alcatraz
La visita acaba en la tienda de regalos donde se devuelve la audioguía. Después de comprar algo de recuerdo, volvimos a salir al exterior y dimos otra vuelta por la zona de la torre de vigilancia y los muros posteriores. Bajamos a mirar a que hora era el siguiente ferry de vuelta y aún quedaba más de media hora así que nos sentamos en un banco al sol para descansar hasta que llegase.
Ya de vuelta, 10 minutos de nuevo de viaje para volver a atracar en el Pier 33. Eran las 5.30 de la tarde, así que nos quedamos por la zona hasta la hora de cenar. Fuimos de nuevo al Pier 39, que es el que más variedad de locales y tiendas tiene, además de atracciones. Además el día anterior como íbamos con las bicis no habíamos entrado hasta el final. El león marino continuaba en el mismo sitio donde lo vimos 24 horas antes. Tras dar un buen rato vueltas por las tiendas, decidimos ir a cenar. Es curioso, pero después de 9 días ya teníamos el horario americano en el cuerpo, y a las 6.45 de la tarde ya teníamos hambre. La hamburguesa de Sausalito estaba más que digerida ya.
De entre toda la oferta de restaurantes que había en el Pier, nos decidimos por el Bubba Gump. Es una cadena de restaurantes que está por toda USA, inspirados en la película de Tom Hanks "Forrest Gump", Hay variedad de platos, pero el ingrediente estrella son las gambas y camarones, cocinados de muchísimas formas. Todos los detalles, recuerdan a la película, desde la carta que es una raqueta de ping-pong hasta unos letreros en las mesas para indicar al camarero que necesitas algo que pone Run Forrest Run por un lado y Stop Forrest Stop por el otro.
Pedimos un batido de frutas cada uno para beber y una ensalada Caesar enorme y gambas rebozadas con cuatro salsas distintas y patatas fritas para comer. Se come bastante bien, pagas un poco mas por el tipo de sitio, pero vale la pena.

FOTO: Mesa en el Bubba Gump
Ya de regreso al hotel, teníamos pensado subirnos al tranvía en Columbus Street en el inicio de la línea azul, ya que todavía no habíamos subido a uno. Cuando llegamos, había una cola de unas 50 personas, que ya nos extrañó. Al poco ya vimos que era que había alguna avería porque no llegaban tranvías. Así que después de esperar unos 20 minutos, decidimos dejarlo porque no se sabía cuando volvería a haber.
Un par de calles más abajo cogimos un taxi que nos llevó hasta nuestro hotel. La verdad que estábamos bastante cansados tras más de 12 horas de ir de un lado a otro.