Dos días después de casarnos iniciamos nuestro viaje. Salimos de Palma de Mallorca hacia Madrid, dónde teníamos el enlace a los Ángeles. El vuelo salió puntual y llegó a la hora esperada. Las maletas las recogíamos directamente en LA, así que una vez aterrizados en Madrid sólo tuvimos que ir directamente a la puerta.
Para aquellos que no conozcáis Barajas deciros que para moverte dentro del aeropuerto las distancias son ENORMES, es algo a tener en cuenta a la hora de calcular el tiempo de escala. Nosotros tuvimos que coger el metro interno (es gratuito) para llegar a la terminal internacional y recorrer una buena distancia andando. Tardamos una media hora en llegar. Un consejo: los carteles que indican las puertas pueden parecer confusos: si tienes, por ejemplo, la puerta E62, tienes que seguir las indicaciones hacia las puertas E, aunque no indiquen tu número ( p ej. De E40 a E59). A nosotros nos lió un poco, pero si pides ayuda en seguida te indican.

Una vez dentro del avión todo fue genial. Había oído comentarios negativos sobre IBERIA, pero en todos los vuelos no tuvimos queja alguna. Los asientos eran cómodos, las pantallas eran colectivas, se veían bien y te daban auriculares gratis (nos pusieron EL Gran Gatsby, Monsters University y Benjamin Button), la comida era correcta para ser de avión (podías elegir lasaña o pollo), nos dieron unas mantas que aprovechamos para llevarnos a nuestro road trip… Todo perfecto. Además, el ambiente acompañaba: miraras dónde miraras todos eran parejas jóvenes de recién casados; que íbamos de road trip. Estuvimos hablando con una pareja catalana que también hacia la costa oeste y después bajaban a Riviera Maya, esperamos que les fuera igual de bien que a nosotros. El viaje no se nos hizo nada largo, aprovechamos para leer, ver pelis… y sobretodo descansar, que con el ajetreo de la boda apenas habíamos dormido en los últimos dos días.
Doce horas después llegamos a Los Ángeles. Pasamos el control de inmigración dónde te hacen una foto y te toman las huellas. Fueron bastante amables, el agente de aduanas nos preguntó en castellano ¿Recién casados? Le dijimos que sí, y nos contestó “Felicidades”. Bonito detalle. Después recogimos las maletas y teníamos que pasar el segundo control. Aquí tienes que entregar un papel que te dan en el avión, en dónde tienes que apuntar los artículos de valor que traes de tu país de origen con su correspondiente valor aproximado en dólares. Anotamos todo lo que teníamos: cámaras de foto, video, móviles, Tablet… Apenas lo miraron. El agente nos preguntó si traíamos comida. Le dijimos que no, pero al mirar nuestro pasaporte nos dijo Spanish?, le dijimos que sí, y chapurreando el castellano nos dijo Traéis jamón? Yo aluciné, se ve que está, acostumbrados a que los españoles traigamos fiambres de casa jeje.
Salimos del aeropuerto y buscamos el shuttle que nos llevaría a los stands de Alamo, que es dónde habíamos alquilados el coche. Está todo muy bien indicado, no tiene pérdida. En 10 minutos estábamos en los stands. Había bastante cola, éramos la mayoría españoles y sólo uno de los comerciales hablaba castellano, así que nos tocó esperar. Cuándo fue nuestro turno hubo una pequeña confusión con nuestra reserva, nada importante, pero nos tocó esperar un poco más. Deciros que, a diferencia de lo que muchos foreros comentan, los empleados fueron correctos y no nos presionaron en ningún momento para contratar nada. Nos ofreció el Road Safe y decidimos cogerlo. No lo utilizamos durante el viaje, pero así fuimos más tranquilos. Costó unos 50 euros extra.
Cuando ya estaba gestionando la reserva, vi que el comercial hizo un gesto raro, como si se acabara de dar cuenta de algo. Acto seguido nos preguntó si queríamos un modelo superior… Jeje, esta era la nuestra, “seguro que no les quedaban modelos de esa categoría y nos tienen que dar uno mejor”, pensé. Le dijimos que no, entonces nos dio los papeles y nos indicó que fuera en el parking cogiéramos el coche que quisiéramos que estuvieran aparcados en una fila determinada, que las llaves estaban dentro. Fuimos allí, y… efectivamente, sólo quedaban modelos más grandes. La mayoría eran Chevrolet, en buen estado, pero nosotros nos fijamos en un KIA Sorento nuevecito (tenía 1.500 km!!!!!!), menuda pasada! Así que cargamos el coche, pusimos el GPS y nos fuimos en dirección a Santa Mónica. Al salir del parking te leen con una pistola láser el código del coche, y así saben qué coche te has llevado.

Los coches automáticos son muy fáciles de conducir. Lo que no es nada fácil es conducir en los Ángeles… ¡MENUDO CAOS! Ya os contaré más adelante.
Después de recorrer una autopista de siete carriles (wow) llegamos al hotel. Muy chulo, lo escogimos porque estaba en Santa Mónica, que es más tranquilo; y porque tiene parking (imprescindible en LA). Tuvieron el detalle de darnos una habitación con jacuzzi, aunque no lo pudimos aprovechar. Eran aproximadamente la 8 de la tarde, teníamos hambre y teníamos ganas de visitar el Pier. En el hotel nos aconsejaron que fuéramos en autobús, la parada estaba cruzando la calle y sólo costaba 1 dólar (si vas allí en coche el parking te puede costar 15$). Así lo hicimos. IMPORTANTE En el autobús no te dan cambio, tienes que pagar el importe exacto.
Llegamos allí… Al ser tarde no había mucho ambiente. Hicimos unas cuantas fotos a la noria, la playa con los puestos de los guardacostas, el cartel de fin de ruta 66. Nos dirigimos al Bubba Gump (Cristina es fan nº1 de la película de Forrest Gump). Está muy bien ambientado, y la comida no está mal.
Una vez acabamos de cenar volvimos al hotel, deshicimos las maletas… y a dormir, en nuestra cama King Size. Al día siguiente nos tocaba visitar la ciudad del cine
Briconsejo: Para evitar el jet lag nosotros seguimos unas pautas,
• Dormir poco la noche antes del viaje, así puedes dormir en el avión y no se hace tan pesado
• Ir haciendo pequeñas ingestas de comida y bebida a lo largo del día
• Cuándo lleguéis al destino, intentad no iros a dormir, haced tiempo hasta que llegue la hora de dormir local.