Nos despertamos en Wawona y fuimos a desayunar. Hacia un día muy bueno, perfecto para seguir con nuestra visita por la zona de Yosemite.
Durante el desayuno otro suceso curioso. Uno de los camareros puso un walky talky encima de una repisa del restaurante, y de repente suena una voz que dice algo que no entendimos. Acto seguido empieza a sonar el himno americano, no podría asegurar si hacía el sonido con la boca o con una especie de harmónica, pero de repente vemos que todo el mundo deja de desayunar y se pone de pie. Nosotros y una pareja alemana de al lado nos quedamos mirando, perplejos, sin enterarnos de que iba la cosa… Hasta que nos dimos cuenta que todos miraban por la ventana ¡porque en el jardín estaban subiendo la bandera americana al mástil!. Por lo visto es una tradición del hotel. Para mi este tipo de sucesos son los que recuerdas con más cariño y que hacen que el viaje sea más especial.
Tras nuestro ritual de cargar las maletas y una breve ruta en coche llegamos al condado de Mariposa para ver las famosas sequoias, esos árboles mastodónticos que todos hemos visto en las pelis americanas. Hay un parking donde dejar el coche, puedes hacer la ruta en un trenecito con una especie de audio guía (estaba disponible en castellano), no recuerdo el precio pero era muy muy caro; por eso la hicimos a pie.
Lo normal es hacer la Lower Grove y visitar
Fallen Monarch
The Bachelor y las tres gracias
Grizzly Giant
California Tunnel tree
Como recorrimos relativamente rápido la ruta, nos adentramos en la Upper Groove y llegamos hasta la Faithful Couple.
Aunque todo está bien indicado, encontramos muchos pequeños senderos. Todos los caminos te conducen a los mismos sitios, aunque algunos dan mucho rodeo. Hacer esta ruta os puede llevar entre dos y tres horas.
También tuvimos la suerte de ver una familia de ciervos.
Nos despedimos de Yosemite y nos pusimos camino a San Francisco. A Cristina le gustaron bastante las sequoias, a mí un poco menos (quizás porque había visto fotos antes). Era el último tramo largo de carretera, se tardan unas cuatro horas sin contar paradas. Aunque con el paso de los días cuesta más coger el coche, seguimos pensando que conducir por las carreteras de la costa oeste es de las mejores experiencias.
Nos paramos a comer en un área de servicio, en un restaurante de la cadena Denny’s. Al entrar y ver el sitio tenía la pinta del típico bar de camioneros de las pelis, no había mucha gente. Al ser franquicia pensamos que la comida sería mala, pero no estuvo nada mal, especialmente el batido de cookies (que, como ya hemos comentado anteriormente, te o sirven por partida doble).
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Repostamos en la gasolinera, que por primera y única vez funcionaba automáticamente usando la tarjeta. Tras dos intentos, pudimos pagar el repostaje y continuar.
Entonces no nos dimos cuenta, pero creo que el GPS nos volvió a causar problemas. Cuando estábamos preparando la ruta, miramos en el google maps que para ir de Mariposa a San Francisco se hacía yendo directamente a Merced y de allí a la costa. Sin embargo, el GPS nos calculó la ruta que nos hizo acabar en un pueblo llamado Madera (que es donde comimos). Si miráis en el mapa está bastante más al sur, por lo que perdimos como una hora.
De camino pasamos por los típicos campos de trigo, los pueblecitos rurales, y llegando a San Francisco los molinos de viento (muy similares a los de Andalucía) que los hemos visto en alguna película.
En las cercanías de SF hay que pagar un peaje, el precio varía según el día y la hora, (creo que pagamos 4$). OJO, la mayoría de las cabinas son de pago en efectivo, pero hay algunas (las de los carriles de más a la izquierda) que los coches pasan directamente sin parar, porque son residentes que están dados de alta en el sistema de pago automático que les lee la matrícula. Si vais con coche rent a car NO PASEIS POR AQUÍ, puesto que no solo significará que no pagareis el peaje sino que además os pondrán una multa.
Era viernes por la tarde y había una cola enorme. Nos lo tomamos con paciencia y aprovechamos para escuchar nuestro CD con la canción If you’re going to San Francisco para meternos en el ambiente.
Llegamos al hotel. Lo escogimos porque está cerca del Golden Gate y tiene parking propio. La habitación bien, el personal un poco menos amable de lo normal, sin llegar a ser bordes. No teníamos mucha hambre, fuimos a una tienda tipo ultramarinos donde compramos un poco de fiambre y pan, y nos metimos en la cama a ver la tele.









