Bien tempranito nos levantamos, dejamos el motel y nos plantamos en el Aeropuerto de San Francisco. Para dejar el coche es muy fácil, hay indicaciones de cómo llegar a los distintos Rent a car. Además, para dejar el coche no tienes ni que entrar en la oficina, lo aparcas, los empleados vienen a buscarte, firmas un papel y listo.
Teníamos el vuelo con UNITED, cinco horitas. Fue el vuelo menos bueno de los que hicimos, y digo menos bueno porque malo no fue, había pantallas individuales pero las películas eran de pago. Si no pagabas te ponían lo mismo una vez y otra vez. Vi el capítulo piloto de la serie Sleepy Hollow como unas siete veces, menos mal que dormimos la mayoría del tiempo.
Llegamos a Cancún. Era Octubre, el tiempo era bastante agradable. Llegamos al famoso control de equipajes y pensé “somos los únicos españoles del vuelo, que encima viene de USA… seguro que nos toca revisión”. Pulsamos el famoso botón y… ¡COLOR ROJO! Encima no encontraba la llave del candado, tuve que vaciar la maleta, nos encontraron una manzana y nos miraron con cara de asesino (no se puede traer nada de comida), pero nada más.
Contratamos el traslado con Cancún Transfers, les habíamos dado el vuelo y la hora de llegada. Al salir del aeropuerto una especie de policía se nos acercó y nos preguntó con quién teníamos el traslado. Yo estaba receloso, pensaba que era un listillo intentando hacer negocio. Pero de eso nada, cuando vio con qué compañía era se fue a buscar en al chófer, que era muy simpático. Estábamos solos en la furgoneta, por lo que fuimos cómodos. Estuvimos hablando con el chófer todo el camino. Es curiosa la idea que tienen de España en México, dicen que en la tele pintan a España como un país desolado donde la gente se suicida en masa porque no pueden pagar la hipoteca… También nos estuvo hablando de Ciudad Juárez… Sin comentarios.
Una hora de trayecto y llegamos al Hotel Catalonia Royal Tulum. ES PEC TA CU LAR. No hemos estado en otros hoteles, lo escogimos porque tenemos unos amigos que nos lo recomendaron.
La playa es muy bonita y nada masificada, puesto que no hay hoteles alrededor. Está en la jungla, por las mañanas los coaties y las iguanas campan a sus anchas.
El hotel es solo para adultos, por eso el ambiente es más bien tranquilo. La piscina es una delicia, siempre limpia y calentita. Hay cinco restaurantes, los probamos todos. El mejor el italiano (de las mejores lasañas que he probado), español y mexicano también muy bueno; el tailandés un poco flojo, y el americano no vale la pena. Hay un puesto de zumos naturales en la playa, un chiringuito donde pedir los cócteles (a cuál mejor), y donde sirven fast food a partir de las 12 (para pedir hamburguesas hay que sentarse en mesa, pero en la barra sacan pizzas y te las puedes llevar a la piscina).
El buffet del desayuno espectacular: tortitas, churros, fiambres, tortillas al momento… TODO, lo único que flojea un poco es la bollería, pero eso es lo de menos.
También tienes el servicio de habitaciones, el día que cenamos en el tailandés el postre fue malísimo, y al llegar a la habitación pedimos dos trozos de pastel. Tardaron unos 25 minutos, y los pasteles estaban correctos.
La playa está bastante bien, en las fotos no se aprecia tanto porque hacía mal tiempo (en Riviera mal tiempo es un chaparrón de cinco minutos y cielo nublado, lo que no evita que te puedas bañar). No hay hoteles alrededor, eso significa que la playa no está masificada. Hay nidos de tortugas, que están cercados con palos y cinta, nosotros tuvimos la suerte de ver crias de tortuga.
A modo de resumen, recomendamos encarecidamente este hotel. Comida, instalaciones, playa… Por decir algo, lo único negativo es la ausencia de españoles (hasta el penúltimo día apenas los vimos), son todo americanos e italianos, a veces un poco maleducados, y que matarían a su madre con tal de guardar una sombrilla (algún día no encontrábamos ninguna libre si llegabas a la playa a las 11)
Como estábamos muertos de tanto viaje, nos tomamos nuestra estancia en Riviera Maya a modo relax. Sólo hicimos una excursión, la contratamos en el hotel, considerablemente más caro, pero no quisimos contratarlo en España no fuera que no nos apeteciera una vez que estuviéramos en Riviera. Contratamos la excursión Tulum-Xel-Ha, nos costó 220 euros los dos. Te recogen temprano en el hotel con el autobús y te dejan por la tarde.
En Tulum vimos las únicas ruinas de pirámides que están cerca de la playa. A mí no me gustó, lo único bonito es la playa, pero no da tiempo a bañarte. Las pirámides me parecieron una miniaturas… pero bueno.
Xel Ha es un parque natural. Puedes hacer distintas actividades, te proporcionan gafas y aletas de buceo. Puedes hacer snorkel, montar en bici, tirolinas, el rio perezoso, tumbonas… Hay peces de todo tipo, desde barracudas hasta mantas raya. También hay actividades de pago: nadar con delfines, manatíes, mini submarinos… Hay restaurantes temáticos buffet, comimos en el fast food y estaba bastante decente; viene incluido en el precio.
Aquí la experiencia fue más positiva, y sí que encuentro que vale la pena
Pasados los cinco días volvimos a España, vía Miami y Madrid, en un avión de Iberia recién estrenado, toda una pasada. 40 Horas más tarde llegamos a nuestra casa, con la impresión de haber acabado el viaje de nuestras vidas
FIN