Una de las características de Budapest es la cantidad de balnearios que posee, de ahí que recibiera el nombre de ciudad balnearia (un total de 118), algunos son naturales y otros artificiales, y los hay que existen desde la época romana, por eso pasar un tiempo en ellos se convierte en una experiencia imprescindible.
Como mencionaba en la etapa anterior, después de nuestra visita a la zona del castillo de Buda y de haber descartado los balnearios Gellert, decidimos pasar parte de la mañana en los balnearios Schéchenyi, los más grandes de Europa. Para acceder no hace falta reservar ni nada, simplemente se compra la entrada en el mismo edificio y tienes acceso ilimitado para todo el día. Puedes elegir pagar por una cabina (que en realidad no es más que una caseta antigua de las que se ponían en las playas) o dejar las cosas en una taquilla convencional en un vestuario común. Nosotros optamos por la cabina, aunque realmente no es necesario pagar un poco más por el servicio( 4800 F la cabina y 4300 la taquilla (más o menos uno 16-14 euros)). Funciona con una pulsera que tiene un lector que permite abrir la puerta de la cabina cada vez que se quiera acceder y se cierra automáticamente. Si no os lleváis toalla existe la posibilidad de alquilarla allí. Los baños realmente están muy antiguos pero son limpios, dispone de 17 piscinas y numerosas saunas. Lo más impresionante son las piscinas del exterior, el agua brota a 38º de forma natural.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El balneario queda por encima y muy cerca de la Plaza de los Héroes, así que una vez allí, después de haber disfrutado del baño se puede disfrutar de un agradable paseo por la Avenida Andrassy. Lo primero que se encuentra es el castillo de Vajdahunyad en el Parque de la Ciudad, y un poquito más abajo la ya mencionada Plaza de los Héroes, con el conjunto de estatuas que representan a los fundadores de la nación húngara.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Si se sigue la Avenida hacía abajo se puede ir viendo edificios impresionantes, palacios renacentistas y casas peculiares. Nosotros hicimos una pequeña parada al llegar al museo del Terror (Andrássy Ut 60.), fueron 1000 Ft (3.3 euros más o menos) no he visto que se mencione en muchas guías, pero nos pareció muy interesante porqué habla de una parte de la historia del pueblo húngaro y como al final ningún totalitarismo es bueno, empezando por el movimiento de los cruz flechada y acabando con la instalación del comunismo en el país que hizo estallar la revolución hasta que el último soldado ruso fue expulsado en 1991. Lo que da una idea de lo joven que es la democracia en Hungría. Si os interesa la historia pienso que no se puede dejar de ver. El museo cuenta con tres pisos, proporciona una audio guía y en caso de no usarla, en cada sala hay un folleto explicativo aunque ninguno en español. La ambientación es muy buena, hay un tanque en el centro, aunque se pasa de "aterrador" y en el interior no se pueden hacer fotografías.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Para nivelar el presupuesto esta vez comimos en Burger King, así que no puedo hacer ninguna recomendación para el medio día (Andrassy está lleno de locales de comida rápida), acabamos el día descansando y cenando en un restaurante cercano al hotel llamado Old Street Coffe (Vaci Utca 86). La cena nos salió por 28.23 euros (8470 Ft). Lo recomiendo porque ponen unas raciones enormes, probamos la sopa goulash y de segundo no pude acabar con el enorme plato de spaguetties con frutos del mar que me pusieron. También por el servicio, el camarero está más que acostumbrado a la atención de turistas y pudimos comprobar que hablaba: inglés, francés, italiano, alemán y español ¡toda una ventaja cuando estás en un país extranjero!
La ruta acaba en la siguiente etapa, recomendando algunos sitios que también recomendamos y otros que no tuvimos tiempo de ver. Así que seguimos.
Como mencionaba en la etapa anterior, después de nuestra visita a la zona del castillo de Buda y de haber descartado los balnearios Gellert, decidimos pasar parte de la mañana en los balnearios Schéchenyi, los más grandes de Europa. Para acceder no hace falta reservar ni nada, simplemente se compra la entrada en el mismo edificio y tienes acceso ilimitado para todo el día. Puedes elegir pagar por una cabina (que en realidad no es más que una caseta antigua de las que se ponían en las playas) o dejar las cosas en una taquilla convencional en un vestuario común. Nosotros optamos por la cabina, aunque realmente no es necesario pagar un poco más por el servicio( 4800 F la cabina y 4300 la taquilla (más o menos uno 16-14 euros)). Funciona con una pulsera que tiene un lector que permite abrir la puerta de la cabina cada vez que se quiera acceder y se cierra automáticamente. Si no os lleváis toalla existe la posibilidad de alquilarla allí. Los baños realmente están muy antiguos pero son limpios, dispone de 17 piscinas y numerosas saunas. Lo más impresionante son las piscinas del exterior, el agua brota a 38º de forma natural.
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El balneario queda por encima y muy cerca de la Plaza de los Héroes, así que una vez allí, después de haber disfrutado del baño se puede disfrutar de un agradable paseo por la Avenida Andrassy. Lo primero que se encuentra es el castillo de Vajdahunyad en el Parque de la Ciudad, y un poquito más abajo la ya mencionada Plaza de los Héroes, con el conjunto de estatuas que representan a los fundadores de la nación húngara.
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Si se sigue la Avenida hacía abajo se puede ir viendo edificios impresionantes, palacios renacentistas y casas peculiares. Nosotros hicimos una pequeña parada al llegar al museo del Terror (Andrássy Ut 60.), fueron 1000 Ft (3.3 euros más o menos) no he visto que se mencione en muchas guías, pero nos pareció muy interesante porqué habla de una parte de la historia del pueblo húngaro y como al final ningún totalitarismo es bueno, empezando por el movimiento de los cruz flechada y acabando con la instalación del comunismo en el país que hizo estallar la revolución hasta que el último soldado ruso fue expulsado en 1991. Lo que da una idea de lo joven que es la democracia en Hungría. Si os interesa la historia pienso que no se puede dejar de ver. El museo cuenta con tres pisos, proporciona una audio guía y en caso de no usarla, en cada sala hay un folleto explicativo aunque ninguno en español. La ambientación es muy buena, hay un tanque en el centro, aunque se pasa de "aterrador" y en el interior no se pueden hacer fotografías.
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Para nivelar el presupuesto esta vez comimos en Burger King, así que no puedo hacer ninguna recomendación para el medio día (Andrassy está lleno de locales de comida rápida), acabamos el día descansando y cenando en un restaurante cercano al hotel llamado Old Street Coffe (Vaci Utca 86). La cena nos salió por 28.23 euros (8470 Ft). Lo recomiendo porque ponen unas raciones enormes, probamos la sopa goulash y de segundo no pude acabar con el enorme plato de spaguetties con frutos del mar que me pusieron. También por el servicio, el camarero está más que acostumbrado a la atención de turistas y pudimos comprobar que hablaba: inglés, francés, italiano, alemán y español ¡toda una ventaja cuando estás en un país extranjero!
La ruta acaba en la siguiente etapa, recomendando algunos sitios que también recomendamos y otros que no tuvimos tiempo de ver. Así que seguimos.