Desayunamos temprano para poder disfrutar del día, ya que teníamos previsto visitar Cypress Swamp antes de ponernos en camino hacia el sur por la Natchez Trace Parkway. Cypress Swamp está en la misma carretera, pero en dirección norte.
Preguntamos en recepción ya que en el GPS no aparecía, pero la de recepción no había oído hablar nunca del lugar. Le preguntamos entonces para coger la parkway, y ahí si, nos indicó. Teníamos que coger la I55 hacia el norte y ya veríamos la señal de la Natchez Trace Parkway.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras recorrer unas diez millas de autopista, entramos en la carretera en dirección norte, Tupelo. En la milla 122 más o menos está la indicación del Cypress Swamp, pero casi me la paso de largo ya que la señal está después de la entrada a la zona de aparcamiento. Pero era fácil dar la vuelta.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El lugar es increíble, con Tupelos de agua y cipreses calvos. El agua cubierta de diminutas hojitas, hojas de los árboles que caen... No había nadie más, sólo una pareja que se iba cuando llegamos nosotras. Paz y quietud. El pantano tiene una pasarela que lo recorre y en la que hay paneles con explicaciones. Al parecer, el río Pearl corría en su día por la zona, pero luego desvió su curso, dejando el pantano en su lugar. Según uno de los paneles, se pueden ver aligatores - cuyo nombre viene de lagarto, que es como los llamaron los primeros españoles que anduvieron por la zona, Hernando de Soto y compañía- pero no vimos ninguno. En las orillas hay lo que en un principio parecen nidos de termitas, pero son los restos de árboles que se han ido pudriendo. Y la diferencia, en unos pocos centímetros de altura, es total: fuera del agua hay toda una diversidad de plantas y árboles. Me harté a sacar fotos, y ahora que las veo, todas iguales ja ja ja.
Edito para corregir. Según me han indicado, lo que yo tomé por restos podridos de árboles, es en realidad parte de las raíces que sobresalen para que pueda respirar fuera del agua. Siempre se aprende algo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Fuera de la orilla del pantano también hay otro recorrido, que se adentra un poco más en el bosque.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En el camino de vuelta al aparcamiento, me encontré con una mujer que además de las preguntas habituales me pidió a ver si le podía enseñar las fotos que había hecho. Ella era de la zona y estuvimos charlando un ratito.
De vuelta a la carretera, esta vez en dirección sur, 120 millas hasta Natchez.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A pocos kilómetros, hay un embalse que tiene un mirador. Paramos para ver, pero no saqué foto alguna ya que tenía otra vez montado el invento para grabar el recorrido en vídeo.
Tras unos minutos en el embalse, esta vez sí, nos ponemos en camino. El paisaje era espectacular, los colores increíbles, calma total, muy poco tráfico.
Iba yo circulando un poco por encima del límite, cuando miro por el retrovisor y veo que tengo un coche de la policía estatal justo detrás. ¡¿De dónde ha salido?! Le da un toque a la sirena y me hago un poco al lado. Pasa y sigue su camino. ¡Uff! Falsa alarma. Pero por si acaso, reduzco velocidad. Además el entorno lo merecía.
Con mucha pena llegamos al final del recorrido, con el convencimiento de que, al igual que la Blue Ridge Parkway, hacer todo el itinerario desde el comienzo al final, tiene que ser un viaje muy interesante.
Llegamos al hotel, Hampton Inn, dejamos los bártulos y a la calle. La oficina de turismo estaba cruzando la carretera y allí que fuimos. Además de folletos, tenían una explicación de toda la historia del algodón, su cultivo y las consecuencias que tuvo dicho cultivo.
Preguntamos a qué hora anochecía, para ver ocultarse el sol tras el Mississippi, y nos dijeron que a las seis. Nos montamos en el coche y nos dirigimos al centro, que estaba como a una milla. Lo dejamos en el aparcamiento de la calle Broadway y empezamos a recorrer las calles.
En la calle no había apenas nadie. Es todo muy residencial, con bonitas casas anteriores y posteriores a la guerra civil, con paneles indicando el estilo y origen de la casa, y a quién perteneció. Y si la casa constaba en el registro histórico. También hay paneles sobre la fundación y la historia de Natchez.
Pero en la calle principal estaba casi todo cerrado. Quisimos comer algo, pero no conseguimos nada más que un muffin en una cafetería, Natchez Coffee, de Franklin St. Los restaurantes y bares volvían a abrir a partir de las cinco y media para la cena.
La ciudad tiene edificios bonitos, pero no tenía mucha vida. O tal vez no era la hora adecuada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras el café y la magdalena, decidimos acercarnos al río, viendo que la luz estaba bajando bastante, aunque todavía no eran las cinco. Y para cuando llegamos al parque de la calle Broadway ¡el sol ya se había escondido! Aún así, nos quedamos y vimos un bonito anochecer. Al poco tiempo empezó a ponerse todo anaranjado - rojizo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando ya oscureció prácticamente del todo, pensamos en llenar el estómago, que casi no habíamos comido en todo el día. No eran las seis y ¡ya íbamos a cenar!
Entramos en el Pearl St. Pasta, un sitio muy bonito.
Yo pedí Pasta primavera, algo no muy pesado, que el estómago seguía protestando, y Eli el Plato especial de pasta, con gambas y salsa de limón.
Estaba bueno, pero tenía un montón de queso y pimienta a saco!! No lo terminé.
Preguntamos en recepción ya que en el GPS no aparecía, pero la de recepción no había oído hablar nunca del lugar. Le preguntamos entonces para coger la parkway, y ahí si, nos indicó. Teníamos que coger la I55 hacia el norte y ya veríamos la señal de la Natchez Trace Parkway.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras recorrer unas diez millas de autopista, entramos en la carretera en dirección norte, Tupelo. En la milla 122 más o menos está la indicación del Cypress Swamp, pero casi me la paso de largo ya que la señal está después de la entrada a la zona de aparcamiento. Pero era fácil dar la vuelta.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El lugar es increíble, con Tupelos de agua y cipreses calvos. El agua cubierta de diminutas hojitas, hojas de los árboles que caen... No había nadie más, sólo una pareja que se iba cuando llegamos nosotras. Paz y quietud. El pantano tiene una pasarela que lo recorre y en la que hay paneles con explicaciones. Al parecer, el río Pearl corría en su día por la zona, pero luego desvió su curso, dejando el pantano en su lugar. Según uno de los paneles, se pueden ver aligatores - cuyo nombre viene de lagarto, que es como los llamaron los primeros españoles que anduvieron por la zona, Hernando de Soto y compañía- pero no vimos ninguno. En las orillas hay lo que en un principio parecen nidos de termitas, pero son los restos de árboles que se han ido pudriendo. Y la diferencia, en unos pocos centímetros de altura, es total: fuera del agua hay toda una diversidad de plantas y árboles. Me harté a sacar fotos, y ahora que las veo, todas iguales ja ja ja.
Edito para corregir. Según me han indicado, lo que yo tomé por restos podridos de árboles, es en realidad parte de las raíces que sobresalen para que pueda respirar fuera del agua. Siempre se aprende algo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Fuera de la orilla del pantano también hay otro recorrido, que se adentra un poco más en el bosque.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En el camino de vuelta al aparcamiento, me encontré con una mujer que además de las preguntas habituales me pidió a ver si le podía enseñar las fotos que había hecho. Ella era de la zona y estuvimos charlando un ratito.
De vuelta a la carretera, esta vez en dirección sur, 120 millas hasta Natchez.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A pocos kilómetros, hay un embalse que tiene un mirador. Paramos para ver, pero no saqué foto alguna ya que tenía otra vez montado el invento para grabar el recorrido en vídeo.
Tras unos minutos en el embalse, esta vez sí, nos ponemos en camino. El paisaje era espectacular, los colores increíbles, calma total, muy poco tráfico.
Iba yo circulando un poco por encima del límite, cuando miro por el retrovisor y veo que tengo un coche de la policía estatal justo detrás. ¡¿De dónde ha salido?! Le da un toque a la sirena y me hago un poco al lado. Pasa y sigue su camino. ¡Uff! Falsa alarma. Pero por si acaso, reduzco velocidad. Además el entorno lo merecía.
Con mucha pena llegamos al final del recorrido, con el convencimiento de que, al igual que la Blue Ridge Parkway, hacer todo el itinerario desde el comienzo al final, tiene que ser un viaje muy interesante.
Llegamos al hotel, Hampton Inn, dejamos los bártulos y a la calle. La oficina de turismo estaba cruzando la carretera y allí que fuimos. Además de folletos, tenían una explicación de toda la historia del algodón, su cultivo y las consecuencias que tuvo dicho cultivo.
Preguntamos a qué hora anochecía, para ver ocultarse el sol tras el Mississippi, y nos dijeron que a las seis. Nos montamos en el coche y nos dirigimos al centro, que estaba como a una milla. Lo dejamos en el aparcamiento de la calle Broadway y empezamos a recorrer las calles.
En la calle no había apenas nadie. Es todo muy residencial, con bonitas casas anteriores y posteriores a la guerra civil, con paneles indicando el estilo y origen de la casa, y a quién perteneció. Y si la casa constaba en el registro histórico. También hay paneles sobre la fundación y la historia de Natchez.
Pero en la calle principal estaba casi todo cerrado. Quisimos comer algo, pero no conseguimos nada más que un muffin en una cafetería, Natchez Coffee, de Franklin St. Los restaurantes y bares volvían a abrir a partir de las cinco y media para la cena.
La ciudad tiene edificios bonitos, pero no tenía mucha vida. O tal vez no era la hora adecuada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Tras el café y la magdalena, decidimos acercarnos al río, viendo que la luz estaba bajando bastante, aunque todavía no eran las cinco. Y para cuando llegamos al parque de la calle Broadway ¡el sol ya se había escondido! Aún así, nos quedamos y vimos un bonito anochecer. Al poco tiempo empezó a ponerse todo anaranjado - rojizo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando ya oscureció prácticamente del todo, pensamos en llenar el estómago, que casi no habíamos comido en todo el día. No eran las seis y ¡ya íbamos a cenar!
Entramos en el Pearl St. Pasta, un sitio muy bonito.
Yo pedí Pasta primavera, algo no muy pesado, que el estómago seguía protestando, y Eli el Plato especial de pasta, con gambas y salsa de limón.
Estaba bueno, pero tenía un montón de queso y pimienta a saco!! No lo terminé.