Ya que estás en tierra de vikingos no hay nada como hacer una visita a la Reserva de Foteviken. Nosotros madrugamos un poquito y llegamos allí nada más abrir, así que tuvimos durante un rato el sitio casi para nosotros solos.
Es un sitio que está bastante bien para pasar una mañana divertida, ver unos cuantos vikingos y como se vivía por aquel entonces. Y hay unos paisajes tremendos.
Tuvimos un día regular con el tiempo, aunque eso fue casi cada día, pero al final siempre el solete nos daba un respiro. Después de la visita a la reserva, visitamos el pueblo costero de Skanor, optamos por comer en un hotel pequeñito, el Spelabäcken, con comida más que aceptable a un precio razonable.
Después nos acercamos al puerto, desde donde se ven las típicas casetas suecas de playa, y visitamos el Ahumadero del puerto de Skanor que tiene restaurante pero a precios prohibitivos y la tienda no muy bien surtida. Pero si te fijas, justo en la acera de enfrente las colas de la tienda de ahumados es brutal y significativa. Allí hicimos acopio de buen material para las cenas en casa. No perderse la anguila ahumada. Tremenda.
Y lo mejor para el relax de final de tarde es una visita a la playa de Falsterbo, de arena blanca y finísima.
Hay un muelle de madera muy chulo. En la misma playa también hay una "isla" en forma de gancho que es reserva natural, pero cierra de marzo a octubre.
Un bañito de agua bien fría siempre viene bien para seguir la marcha.
Y poco más, vuelta a Malmö y relax.



