Tardamos unos 20 minutos en recorrer los 18 kilómetros que separan San Millán de la Cogolla de Nájera. No tuvimos problemas para encontrar aparcamiento gratuito en un parque, a orillas del río. Nuestro principal objetivo en Nájera era visitar el Monasterio de Santa María la Real, pero aún faltaba un buen rato para que lo abrieran en horario de tarde, así que estuvimos dando una vuelta por la zona del río y el centro histórico, más pequeño y compacto de lo que habíamos imaginado en un principio.


Los cerros que rodean la ciudad estuvieron poblados desde la Edad del Bronce (siglos XXIII -XI a.C.). Los musulmanes levantaron un castillo en la tierra de frontera que fue objeto de disputa durante varios decenios. En 923, Sancho Garcés I, rey de Pamplona, conquistó Nájera y la Rioja Alta, que donó a su hijo García Sánchez como Reino de Nájera. En 924, García Sánchez trasladó la capital a Nájera tras la destrucción de Pamplona por Abderramán III, pasando a ser rey de Nájera-Pamplona. Repobló la zona y favoreció la construcción de monasterios, como el de Yuso en San Millán de la Cogolla, si bien, al igual que su hijo García Sánchez II tuvo que firmar capitulaciones y pagar tributos a los árabes.

Fue Sancho III quien impulsó el mayor desarrollo de Nájera, donde celebró Cortes y estableció el fuero de Nájera, base de la legislación navarra. Tras su muerte, con el reparto del reino entre sus hijos, Nájera terminó convirtiéndose en la cuna de los reinos de Navarra, Castilla y Aragón.

Dimos una vuelta por las calles casi vacías del centro, llegamos a la Plaza de San Miguel y frente a la Iglesia de la Santa Cruz, cuya parroquia estuvo situada hasta 1230 en el interior del Monasterio de Santa María la Real. El templo actual fue consagrado en 1610. Resultó muy dañada durante la Guerra Civil y fue reconstruida en 1940. Al estar cerrada, no entramos a ver el interior.

Continuamos por la Plaza del Mercado y subimos hasta la zona donde estaba antaño el Alcázar, del que quedan muy pocos restos. No obstante, llegar hasta allí es interesante para conocer el sitio arqueológico y las cuevas, cuyo origen se remonta a los siglos XI y XII. Además, se tienen unas vistas resultonas desde esta posición elevada.


Retornamos a la Plaza de España, unida a la de Navarra, desde donde la fachada del Monasterio de Santa María la Real presenta una imponente estampa de castillo.

De acuerdo con la leyenda, en 1045, el rey pamplonés García Sánchez III salió a cazar con su caballo por los alrededores de su castillo cuando su halcón se internó en una cueva, donde halló una imagen de la Virgen con el Niño. Al considerarlo una señal divina, ordenó construir allí el monasterio que sería sede arzobispal y futuro panteón real. Del edificio primitivo solo quedan la Cueva de la Virgen y algunos sepulcros. La iglesia actual se terminó en 1516.


Se entra por la Plaza de Santa María. Abre de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 17:30. Los domingos solo por la mañana. Los lunes está cerrado. La visita libre con audioguía costaba por entonces 5 euros (4 euros los mayores de 65). Está permitido hacer fotos sin flash.

Desde las taquillas, por la Puerta de Carlos I, con escudo real policromado, accedimos al Claustro de los Caballeros, de 1516 y estilo gótico plateresco. Allí se encuentran las tumbas de miembros de familias nobles riojanas en distinto estado de conservación, destacando la de Doña Mencía, la del Caballero Garcilaso de la Vega y la de Don Diego López de Haro (siglo XIII).



Al jardín, se sale a través de la Puerta del Árbol del Bien y del Mal, que cuenta con unas exquisitas tracerías caladas (foto de abajo a la izquierda).

Tras pasar una puerta de nogal de estilo plateresco, se accede a la Iglesia, erigida en 1442 en estilo gótico tardío y que consta de tres naves con varias capillas y sepulturas. El retablo del Altar Mayor data de 1690.


El Panteón Real es de 1556 y de estilo renacentista plateresco. Por tanto, las arcas funerarias son muy posteriores a la muerte de los reyes, de dos dinastías diferentes.




El Panteón de los Infantes es de la misma época. En el centro de este panteón, se encuentra la tapa superior (1156) del sepulcro de Doña Blanca de Navarra, esposa de Sancho el Deseado y madre de Alfonso VIII.

La Sillería del Coro es de 1493 y se considera una obra maestra del gótico florido. Situada en alto, quizás pueda verse de cerca en algún momento o con visita guiada; pero no era el caso. Al fondo del Panteón Real, está la Cueva de la Virgen, donde se venera una imagen gótica del siglo XIII procedente del Alcázar de Nájera.


Una vez terminada la visita del Monasterio, tras contemplar el paisaje desde el Puente que cruza el río Najarilla, volvimos al coche y emprendimos camino hacia Logroño.

si, yo también creo que bastante desconocido.