Este día lo íbamos a dedicar a los setieres de Dorsoduro, Santa Croce y San Polo. Comenzamos visitando la iglesia de Santa María della Salute, para después callejear hasta donde se encuentran los talleres de góndolas más famosos de Venecia, en el Squero di San Trovaso.Después pasamos por la Iglesia de San Sebastiano, la de Angelo Raffaelle y la de Santa Maria dei Carmini. También por el campo Santa Margherita, Ponte dei Pugni y el campo de San Barnaba. Quería llegar hasta aquí, porque en el foro había leído de alguien que recomendaba una tienda de máscaras muy buena por esta zona. No sé si era la que estaba buscando pero en una calle estrecha en la Fondamenta Rezzonico, vi una llamada Ca’Macana. Allí podías probarte las que tú quisieras, hacerte fotos sin ningún tipo de problemas. Me compré una que me encantó. Costó 94€ ya que al ser una máscara hecha a mano con métodos tradicionales, pues salía más cara que las que puedas encontrar en una tienda de souvenirs.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
De allí nos fuimos a la parada de vaporetto de Ca’Rezzonico ya que quería comer los típicos “cichetti” (pinchos o tapas en mi tierra). Para eso nos bajamos en la parada de Rialto Mercato y así vimos el mercado, sus alrededores, San Giacomo di Rialto, el Mercato di Pesce (que ya estaba todo recogido) y buscamos un sitio de pinchos típico de la zona llamado All’Arco (San Polo 436). Como el día anterior en Alfredo’s, el bar no tiene mesas, así que nos comimos unos cichettis junto a la barra (cuatro bebidas y ocho pinchos – 23,50€). Este sitio es muy recomendable para probar este tipo de comida. Especialmente buenas las “Sardee in Saor” (sardinas en escabeche).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ya con las reservas llenas, nos dirigimos hacia el campo de San Polo y nos sentamos en una terraza a tomar dos cafes y una botella de agua (7€). Un poco caros los cafetitos. Después de ver la iglesia de Santa Maria Gloriosa dei Frari, y como era temprano, se nos ocurrió coger el vaporetto en la parada de Santo Tomá y acercarnos al Lido y ver la playa de los venecianos. Allí nos tomamos un par de cañas y poco más. De vuelta al vaporetto para terminar de callejaear por Santa Croce y lo que quedaba de San Polo. Como estábamos cerca del hotel, aprovechamos para dejar las compras, refrescarnos y salir de nuevo para cenar. Esta vez queríamos cenar por Cannaregio. Paseando por Fondamenta di Misericordia, seguimos por la de Ormesini. Allí vimos uno que nos habían recomendado. Se llamaba L’Anice Stellato, pero estaba a tope. Por lo visto había que reservar un día antes para coger mesa junto al canal. Seguimos caminando por la Fondamenta delle Cappuccine, y vimos otra terraza con todas las mesas ocupadas. Se trataba de la Osteria Bea Vita. Le preguntamos al dueño para comer junto al canal y nos dijo que teníamos para una hora, pero que dentro, en el salón había sitio. Pues no nos lo pensamos. Nos habría gustado fuera, junto al canal pero no pudo ser, y eso que eran las ocho y media. Pero dentro se estuvo muy bien. Creo que éramos los únicos turistas. El resto de mesas eran familias italianas. Nuestra cena consistió en un Tris de Saor (esto es una especie de escabechado típico que lo ponen sobre pescado, concretamente en este plato había sardinas, gambas y cigalas). De plato pedimos spaghetti a la marinara y ravioli de ragú con queso de ricotta. Una botella de Prosecco de la casa, café y tiramisú. Este fue el único sitio que el agua no nos la cobraron. Todo estuvo de diez y pagamos 69€. El dueño y las camareras súper atentos. Muy recomendable. Después de cenar, nos fuimos paseando hasta el hotel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Terraza junto al canal