Nos desplazamos hasta la estación de Südbahnhof para coger el tren. Antes de nada comentar que los billetes ya los traía desde casa, los compré por intenete en la web www.tgv-europe.es/es/home/ y me los enviaron por correo a casa. Y sin problemas, muy bien.
En el trayecto coincidimos con dos jóvenes checos y luego se añadió una joven americana. Pues bien, el tren salía a las 10 y llegaba a Praga a las 14:25, pues no pararon los checos de beber cerveza durante todo el viaje
Llegamos a Praga a la estación de Holesovice, saqué coronas en un cajero (1 € equivale aproximadamente a 25 coronas checas) para comprar dos billetes turísticos de 24 horas 100 CZK y tomamos el tranvía 17 hasta Narodni Divadlo, la parada más cercana a nuestro hotel, el Cloister Inn 3* en la calle Konviktská. Muy bien el hotel y la habitación, nos dieron una triple aunque teníamos reservada una doble, una habitación superamplia y muy bonita. En la recepción del hotel había Internet y café o té gratis, cosa que se agradecía con el frío que hacía. Los desayunos bien, justitos pero bien, poca variedad. Pero lo mejor… su situación, a tres minutos caminando del Puente de Carlos, a menos de 10 minutos de la plaza de Stare Mesto.
Respecto al transporte en Praga, muy bien, superpuntuales y limpios, lo único curioso es que el bono de 3 días no es rentable porque cuesta 330 CZK mientras que los billetes de 24 horas cuestan 100 CZK. También es bueno saber que el billete de 24 horas empiezas a contar en el momento que lo piques, si lo haces a las 18 horas te sirve hasta las 18 horas del día siguiente, eso está bien.
Praga
En cuanto pudimos, soltamos los bártulos y nos fuimos a patear Praga y claro, cómo no, directos al Puente de Carlos que es lo más cercano que tenemos.


Qué voy a decir del tan afamado puente, llevas tanto tiempo deseando verlo, pisarlo, cruzarlo… Todo bueno. Subimos a la Torre del puente de Stare Mesto, qué vistas más espectaculares de toda Praga.


Cruzamos tranquilamente el puente, disfrutándolo, recreándonos haciendo fotos de todos los colores. Bajamos al barrio de Kampa

y en la entrada de la plaza, había un pequeño local donde te ofrecían, entre otras cosas, vino caliente, y con el frío que hacía a mi mujer le pareció una idea maravillosa, le hacían chirivitas los ojos solo de pensarlo. Estuvimos paseando, vimos la noria o el molino del priorato

y las preciosas vistas del puente desde la orilla del Moldava.

Me acordé que nos habíamos dejado atrás la famosa calle estrecha y nos dimos la vuelta.

Y qué casualidad, había un par de parejas españolas en la calle estrecha, y no caí en el momento, pero de pronto me vino a la mente una cosa… y les pregunto “¿sois de Valencia?” Y me dicen que sí, miro a las dos chicas y veo que una de ellas tiene el pelo corto, y digo con mucha fatiguita “¿Lemonde?”, y ella ¿Jose? Siiiiiiiiiiii, es una amiga forera de Los Viajeros que hemos charlado en varias ocasiones con motivo de nuestro común destino Praga, y coincidíamos varios días, pero en ningún momento pensábamos que íbamos a vernos, y además, en la calle estrecha, el no va más de las casualidades. Otros días hemos coincidido con ellos en otros sitios. Un saludo para Lemonde y sus compis de viaje de nuestra parte. Lástima no haber caído en habernos foteado para el recuerdo.
Tenía previsto subir al parque Letna pero ya se había hecho más tarde de la cuenta y era noche cerrada así que optamos por saltarnos esta parada y continuar. Así que cogimos un tranvía en Malostranske Namesty y luego el metro A (línea roja) para que nos llevara a Muzeum.

Vimos el Museo Nacional, la Ópera Estatal y fuimos paseando por la Plaza Wenceslao hasta la plaza de la ciudad vieja para verla de noche pero antes me acordé, que bajando por Plaza Wenceslao y hacia la mitad de la misma, en una calle a mano izquierda, hay unas galerías, Lucerna me parecen que se llaman, donde vimos a Wenceslao montado a caballo pero al revés.

Llegamos a la plaza de Stare Mesto donde había montado un mercadillo muy bonito por la fiesta de Pascua.

Después bajamos hacia el Puente Carlos por las calles Malé Namesti y luego Karlova. Como estábamos un poco cansados por el ajetreo del viaje con las maletas a cuestas, decidimos ir a cenar e irnos a descansar. Aquí hago un inciso para agradecerle a MaxB sus estupendos consejos, en todos los sitios en que hemos estado no hemos tenido ningún problema y todo muy bien. Fuimos a cenar cerca de nuestro hotel, en Narodni Divadlo, concretamente en Krušovická pivnice donde degusté una estupenda cerveza y cenamos muy bien. Y a descansar.