Se adelanta la hora de embarcar, y a las once y media ya empezaron a llamar . Nosotros teníamos el numero 3 y enseguida empezaba nuestra aventura. Depues de las aduanas y las fotos de rigor, ya estamos dentro. Un empleado nos sugirió que subiéramos al buffet Ensenada. No teníamos mucha hambre, pero eramos "nuevos", y habría que obedecer. Enseguida encontramos una mesa, y al a taque, ahora entiendo los tres kilos de mas que he traido. La comida, por si alguien tiene duda, muy buena. No pretendíamos comer como en un tres estrellas Michelin, pero se come muy bien, os lo dice una que es de Gipuzkoa. Luego ya ha explorar el barco mientras llegaba la hora de que nos dieran el camarote. Cuando avisaron por megafonía que ya estaban preparados, fue un momento caótico, por que en los pasillos entre la gente y las maletas no se podía andar. Nosotros teníamos un camarote exterior, el M 55, y lo que se, es que si vuelvo ha hacer otro crucero, siempre será camarote exterior. Es una gozada ver el mar, desde la ventana.
A las tres y media el simulacro, y yo pensaba, si realmente hubiera necesidad, los pasajeros ya nos acordaríamos de las instrucciones???
con la cortina levantada, que hay que ver el amanecer