Hoy visitaremos Gante, igual que ayer bajamos al comedor para nuestro capricho diario en forma de desayuno buffet. Como el trayecto a Gante es más corto que a Brujas decidimos dejar la visita al barrio europeo para hoy.
Después de abrigarnos y coger los bártulos de viaje, cogemos el metro dirección al Parc du cinquantenaire, nos bajamos en Schuman y paseamos por el parque hasta sacarnos la famosa foto con el arco del triunfo, que a todo el mundo debe recordarle a la puerta de Brandemburgo en Berlín...
Como anécdota, cuando salíamos del parque se acerca a nosotros un grupo de turistas que intentan hacerse entender en francés,nos preguntaban cómo ir al barrio europeo...hasta que me doy cuenta de que son españoles y les pregunto "vosotros no sois españoles???" entonces ya terminamos la conversación en castellano muertos de risa todos.
Caminamos por la calle Belliard hasta que empezamos a ver los edificios tan característicos: altos, acristalados...
Vimos los edificios por fuera y sacamos unas cuantas fotos (en las entradas de algunos edificios no dejan sacar fotos porque hay controles de seguridad)
Ahora que ya hemos visto 2 zonas de las que no pudimos ver el primer día volvemos a la estación central para coger el tren a Gante.
No hay tanta gente en el tren como ayer, además el viaje es más corto asi que nos pasa volando, en media hora aprox. llegamos.
A la salida de la estación vemos la parada de tranvía, asi que sacamos los tickets en la máquina expendedora que hay al lado de la parada y subimos al tranvía de la línea 1 dirección Evergem.
En unos minutos llegamos al centro de Gante, vemos la pista de patinaje debajo de la cubierta de madera, las atracciones, los puestecitos...nosotros queríamos ir al castillo, asi que esperamos para bajarnos un poquito más adelante, nos bajamos en Gravensteen, al pie del castillo.
Me encantan los castillos de siempre, asi que si hay algún castillo en mi camino...no puedo irme sin visitarlo. Compramos las entradas en la taquilla por 8€/persona, dentro del castillo hay un museo de armas y tortura, aunque había niños no lo veo muy apropiado según su edad.
Desde la torre del castillo hay una panorámica preciosa de Gante.
Cuando nos cansamos de hacer fotos salimos del castillo, para sacarnos fotos a las orillas del río Lys.
Luego visitamos por fuera la iglesia de San Nicolás y caminamos hasta la zona del mercado de navidad, a los pies de la catedral de san Bavón. La rodeamos y llegamos a otra zona del mercado, con la pista de patinaje montada debajo de la cubierta de madera tan peculiar.
Hay muchos puestecitos de comida, asi que comeremos en plan mercado (muchas veces vale más comer un bopcata y así ir sobre seguro jeje), habia un puesto con una parrilla, asi que allá fuimos, nos zampamos unos bocatas de salchichas con cebolla que revivían a un muerto y de postre unos crepes en otro puesto.
El campanario de Belfort está cubierto de andamios...
Una vez que hemos visto lo más "importante" nos dedicamos a callejear, compramos un paquetito de narices de Gante, el chico que está vendiéndolas con un carrito es todo un experto, atiende en varios idiomas y nos explicó en castellano "qué" eran. Parecen gominolas pero saben muchísimo mejor, el centro es líquido y el exterior está solidificado.
Pasamos delante del escaparate de leónidas y vimos un coche de chocolate precioso para regalárselo a un peque de la familia, otro souvenir más para la colección.
No esperamos a que se iluminase Gante...porque sabíamos que aquel día era la cabalgata de San Nicolás en Bruselas y nos apetecía verla. Cogemos el tranvía al lado del campanario de Belfort, hay máquinas expendedoras para los tickets, pero algunas estaban estropeadas. Las paradas está informatizadas y en unos letreros te indican qué tranvía va a parar y los minutos que tardará en llegar.
Llegamos a la estación, yo pido un café para entrar en calor dentro de la estación (hemos estado todo el día en la calle y el cuerpo agradece un café para entrar en calor).
Llega el tren para Bruselas, nos bajamos en Midi,ya era de noche cerrada, queríamos ver la zona de Sablon, pero hubo un tipo con mala pinta que nos seguía por la calle (coincidió que estábamos solos en ese momento) y tuvimos miedo por primera vez en uno de nuestros viajes...asi que cambiamos de idea, no soy miedica pero no me apetecía saber qué intenciones tenía el susodicho.
Cambio de planes, volvemos al hotel cogiendo el metro. Cuando salimos a la calle ya vimos que la gente estaba preparada para el desfile de San Nicolás, subimos rápidamente al apartamento para dejar las comprar y vemos la cabalgata desde la acera del hotel, un espectáculo precioso, nos sentimos como dos niños más (y cogimos algún caramelo!)
Cuando la policía cerró el desfile, decidimos que era hora de ir a cenar (queríamos ir temprano para evitar castástrofes como la del día anterior).
Esta vez escogimos Chez Leon, no había demasiada cola y aunque sea un sitio para turistas...preferíamos ir a Chez Leon que probar suerte con otro sitio...
Pedimos 2 raciones de mejillones preparados de distinta forma (los mios llevaban pesto y queso, muy ricos), no será el mejor restaurante de Bruselas, pero por lo menos la comida estaba bien, no como en La Bergerie.
Después de cenar, vamos a despedirnos del niño meón, cogemos unas cajas de bombones leónidas para unos compromisos y como no habíamos pedido postre en Chez Leon nos comemos 2 gofres riquísimos.
Toca despedirse de Bruselas, nos acercamos a Grand place para ver por última vez el espectáculo de luces y sonidos (cerramos el círculo como empezamos el primer día jeje)
Cuando nos pareció volvimos al apartamento para hacer las maletas.