29 de junio
El día de hoy fue de los últimos añadidos a la ruta, por lo de tener el mínimo de noches sueltas por el camino, así que eliminé una de Kanab (teníamos 3 en principio) y la añadimos a Mammoth, con la intención inicial de volver a Yosemite y ver con tranquilidad la parte de Tioga. Pero lo que pasa cuando lees demasiados foros y te informas mucho, es que descubres cosas nuevas que en principio no tenías intención de ver. Fue lo que nos pasó con el día de hoy, al final encontramos las visitas que íbamos a hacer, y han sido de lo mejorcito del viaje. Pero vamos por pasos:
El desayuno lo tenemos incluído con la habitación, café, zumo, cereales y algo de bollería en la recepción del motel. Obviamente, nos ponemos las botas. Salimos en dirección norte unos pocos kilómetros, hasta la entrada sur del Mono Lake. Se la conoce como "tufa" sur. Una tufa son las curiosas formaciones calcáreas que se encuentran en el lago. En la parte sur creo que es donde son más numerosas. Al llegar al aparcamiento, el sol ya nos castiga vilmente, por suerte no hay que andar mucho. En la caseta del ranger, veo que la zona queda incluída en el Pase de los Parques Nacionales, la ranger me comenta que lo deje visible en el tablier del coche y ya está. Me da un diario y cogemos el caminito que lleva hasta la orilla del lago: un caminito de unos 500 metros, que discurre entre vegetación típica del desierto, y probablemente infestada de serpientes y otros bichos. No alcanzamos a ver ninguna.
El lago no es ni de lejos de los más grandes de USA, pero sí de los curiosos, precisamente por las "tufas". Las formaciones creadas por los sedimentos del agua al evaporarse es lo que atrae a la gente al lago. Podemos observar que hay muchos pintores, ya sean aficionados o profesionales, con todos los bártulos puestos y pintando diferentes rincones del lago. Para coger una insolación estarse varias horas aquí sentado, sin ninguna sombra en que cobijarse...
Las aguas del lago están absolutamente inmóviles, lo que permite obtener bellas fotografías de los reflejos. Es un paisaje hermoso pero desolador, y no hay multitud de gente como cabría esperar. A ciertas horas durante el día, algún ranger coge a grupos de personas interesadas y les explica durante un buen rato varias cosas del lago: datos, fechas, anécdotas...
Nosotros nos estamos fundiendo y no vamos a esperar mucho más, así que tras las fotos y un breve paseo, volvemos al coche y enfilamos al norte, hacia Bodie, un pueblo fantasma unos kilómetros al norte del lago. Nuestro amigo Steven nos recomendó encarecidamente la visita, aunque ya teníamos planeado hacerla. No nos defraudó en absoluto, lástima del calor insoportable que no nos permite pasar mucho rato en el pueblo. Aquí la entrada no es gratuita, creo recordar que son 5$ por cabeza, y te dan un plano del pueblo para saber qué es cada edificio, pues está todo abandonado, como si hubieran salido corriendo en un momento. Vemos la iglesia, tiendas, el hotel, la funeraria, el banco, la estación de bomberos, gasolinera...La zona de la mina está cerrada al público si no es con visita concertada. Uno de los edificios se ha habilitado como museo-tienda-oficina de información y reservas.
No se permite la entrada en casi ninguno de los edificios, pues debe existir riesgo de derrumbes (y de robos). De verdad que da un poco de miedo ver las habitaciones abandonadas, como si estuvieran habitadas y los ocupantes se hubieran volatilizado de repente. Las siguientes fotos están hechas a través de las ventanas:
Exhaustos por el calor, y porque negarlo, hambrientos, dejamos el pueblo con muy buen sabor de boca y varias quemaduras por el sol. Nos paramos a comer en Lee Vining, en el Bodie Mike's BBQ, situado sobre la misma carretera 395, y seguimos la ruta al sur de vuelta a Mammoth Lakes, donde paramos en el motel a coger información para ir a ver Devil's Postpile, y si da tiempo unas cascadas que hay en la zona. Para llegar allí, en principio no se puede ir por libre, sino que hay que coger un shuttle que recorre la zona y hace varias paradas en función del destino final. Los tickets se compran en la estación de esquí, frente a la estatua del Mamut que da nombre al pueblo. Al coger el shuttle ya vemos que no tendremos tiempo de ir a las cascadas, pues el último shuttle de regreso pasa a las 7 y son pasadas las cinco y media. Más tarde nos enteramos que a partir de las 7 de la tarde se ve que pueden pasar coches particulares...
El recorrido desde la parada del bus hasta la espectacular formación rocosa no es largo, poco más de 500 metros y casi totalmente llano, pasando al lado de un riachuelo. Cuando llegamos no hay absolutamente nadie, a parte de millones de mosquitos que nos devoran: COGED REPELENTE!!
No hay mucho que ver aparte de las columnas hexagonales basálticas que configuran el pequeño acantilado, a cuyo pie están los restos de las que se han ido rompiendo por el paso del tiempo y acumulándose. Un pequeño camino permite llegar hasta la parte superior de la formación, pero estamos cansados y pasamos.
De regreso, nos detenemos a remojarnos los pies en el arroyo antes de pillar el shuttle de regreso. Con suerte podríamos ver algún oso, abundantes por la zona, pero nos tenemos que conformar con un par de ciervos. En la carretera de bajada al pueblo, a mano izquierda, hay un pequeño desvío que conduce a una grieta provocada por una falla volcánica en una erupción de hace tiempo. Nos paramos cinco minutos para hacer una foto.
Volvemos al pueblo y vamos a cenar unas hamburguesas al John's Pizza Works & Outlaw Saloon antes de ir al motel y meternos en remojo en el jacuzzi exterior frente a nuestra habitación. Hoy hemos pasado calor, pero mañana nos espera un auténtico infierno en Death Valley...