De nuevo nos levantamos pronto y salimos pasadas las 8 y, esta vez sin obras pero con tráfico lento, cruzamos la entrada del parque a las 9 y fuimos directamente hacia Tioga Road, la famosa carretera escénica cerrada gran parte del año.
Justo antes de comenzar el recorrido por esta carretera, nos detuvieron a todo el tráfico, y es que estaba despegando un helicóptero con una persona sujeta al cable. Vimos como se elevava hacia la montaña y dejaba a la persona en la pared vertical antes de apartarse. Imagino que algún rescate. Y nos dejaron pasar, aunque con el atasco de la gente fuera de los coches para hacer fotos al espectáculo gratuito e inesperado...
Y ya en marcha, de nuevo, muchas paradas en muchos sitios, en un recorrido que cada vez nos gustaba más, con sus puntos culminantes en Olmsted Point y Tenaya Lake. Gran parte del recorrido lo hicimos después de que nos pasara un grupo de coches clásicos, a los que seguimos, un preámbulo de lo que luego veríamos en Bishop. Aun hicimos alguna parada más, incluyendo Tolumne Meadows, que supongo que tendrá mejor imagen en otras épocas del año, como primavera, hasta que salimos del parque.
Allí nos desviamos por una pista de tierra (más fácil la vuelta cuesta abajo que la ida cuesta arriba, a pesar de ser la misma) al Saddlebag Lake. Interesante ver un lago (con su presa) a tanta altura (hacía fresco) entre montaña más pelada y de tonalidad tirando a rojiza después de haber salido del parque con tanta vegetación y piedra gris. Salvo por este contraste, nada destacable en mi opinión, es una de las cosas que obviaría en un nuevo viaje. Aquí aprovechamos a comer y bajamos pronto a la carretera.
Este recorrido de salida del parque es todo bajada. Yo estoy acostumbrado a utilizar el freno motor, pero aquí con el amigo automático, pisé bastante más freno de lo que estaba acostumbrado. Cuando llegamos abajo y paré, se apreciaba un olorcillo a quemado que intuyo era de las pastillas de freno. Sin mayor consecuencia, aunque no creo que fuera del todo bueno...
Al llegar al cruce con la 395, la cuestión era que, como aun era relativamente pronto (aun no eran las 5 de la tarde) podíamos hacer algo más antes de ir a Bishop. Bodie lo descartamos, porque habíamos leído que en estas fechas cerraba pronto, así que entraríamos a Mono Lake, y nos decidimos por South Tufa debido a las recomendaciones leídas, así que de nuevo desvío a la 120.
En esta entrada no hay nadie, pero piden que pagues los 3 $ de la entrada si no lo has hecho en la entrada oficial al lugar. Como se suponía que el pase anual era válido, no pagamos, y tampoco vimos que nadie lo hiciera (llevase pase anual o no).
Entramos y nos sorprendió mucho y para bien. Bajo un sol de justicia con bastante calor, hicimos el recorrido por el árido terreno (más contrastes, después de Yosemite, un preámbulo para lo que nos venía el día siguiente con Death Valley) hasta el lago, maravillándonos con las formaciones rocosas que había tanto fuera como dentro del lago. Aparte de ello, bastantes aves y muchísimos insectos. Y mucho oriental pesado, por desgracia. Hicimos la ruta marcada que desembocaba de nuevo en el parking y que nos llevó algo menos de media hora, y otra vez a coger el coche y rumbo a Bishop.
Después de haber conocido una gran ciudad como San Francisco y un lugar tan orientado al turismo como Sausalito, la llegada a este pueblo más rural y con más aspecto de pueblo americano de película fue otra grata sorpresa. Y, para colmo, debía haber concentración de vehículos clásicos, porque en las calles encontramos todo tipo de coches y furgonetas de todas las épocas posibles, muy bien cuidados y con los que aprovechamos a hacernos fotos.
Tras hacer check in en el Radeway Inn en Elm St, salimos de nuevo a comprar y a pasear por el pueblo hasta que cayó la noche. Dejamos todo en el hotel y salimos a cenar cerca, a un lugar cuyo cartel rezaba “Holy Smoke Texas Style BBQ” para nuestra primera experiencia con una cena carnívora en EEUU que no llegó a emocionarme. No nos apetecía ningún postre de los que había, y como era tarde y estaba ya cerrando, acabamos con un McFlurry en el McDonald’s junto al hotel antes de ir de nuevo a dormir.