Ese día hacía bastante calor y estaba totalmente despejado, así que nos fuimos para los Hama Rikyu Gardens. Están ubicados en la zona de Simbashi, llena de oficinas y rascacielos.
El trayecto de la estación a lo que son los jardines estaba prácticamente todo en obras, y con el sol cayendose a pedazos se nos hizo un poco cuesta arriba llegar.
Una vez allí, pagamos la entrada (no recuerdo precio, pero no era cara) y entramos a los jardines.
Puedes pasearte por todo el recinto con total libertad, y bajo mi punto de vista merece la pena ir. Es muy curioso ver el contraste de estos jardines con los rascacielos de Simbashi de fondo.
En la parte del fondo de los jardines se ve la bahía de Tokyo y también tiene una parte de bahía dentro de los jardines con casa de té incluida.
Como es difícil expresar lo bonitos que son, mejor dejo fotos:







Al salir fuimos para la estación otra vez. No teníamos muy claro el trayecto y un par de chicos extranjeros tampoco parecían tenerlo, así que nos fuimos siguiendo mutuamente pensando que los otros sabían llegar. En conclusión, subimos y bajamos puentes elevados sobre autopistas mil veces.
Hicimos un parón para comer en un Moss Burguer, es una cadena de hamburgueserías japonesa tipo McDonald. Está bastante bien para hacer una comida o una cena, relación calidad precio buena y locales muy cuidados como es habitual en Japón.
Una cosa que me viene a la mente, es que al lado de la hamburguesería había un óptica con un aparato para limpiar las gafas en la puerta, y vi muchos en todo Japón...un buen invento.
Una vez comimos pusimos rumbo hacia la Torre de Tokyo. Antes de llegar hicimos parada obligatoria en el parque que hay justo delante donde está el templo Zozoji.


El parque en si es precioso, y en el entorno del templo hay unas puertas antigüas y varias figuras que te hacen olvidarte por un momento de que estás en Tokyo.
Además, en el lateral del templo hay miles de estatuas Jizo, que son estatuas de piedra con sombreritos de lana que simbolizan el alma de los niños no nacidos o fallecidos.


Nosotras tuvimos la suerte de estar solas en el parque y es un lugar muy especial.
Una vez salimos del parque fuimos para la Torre, no entramos, nos quedamos comiéndonos un crêpe a los pies con un montón de estudiantes que debían de estar de excursión.
Por cierto, la dependienta de los crêpes era simpatiquísima y nos dijo un millón de veces que eramos muy kawaii. Después casí le da un infarto cuando chapurreamos en japonés.

Ya de noche nos fuimos para casa agotadas por todo el calor que hizo ese día, viajar en Agosto a Japón es para valientes.
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