Dia 9: Camino a Sarria.
(24-Mayo-2014)


Tras estar preparado por la mañana me voy a desayunar al bar. Ya están todos ahí. Desayuno, converso un rato con ellos, Yaira está mucho mejor. Termino el desayuno e inicio la marcha.
En Sarria se espera bastante presencia de gente ya que mucha gente empieza desde ahí por ser la distancia mínima desde donde te dan la compostelana y porque se unen en ese punto varios caminos.

Me siento como si llevara toda la vida con esta rutina y me encanta la sensación.
Sigo con molestias en la pierna derecha y las ampollas pero me encuentro mejor. El palo me ayuda bastante.
En el camino hay una variante pasando por la población de Samos, Que tiene un gran monasterio según me han comentado. Tiene algunos Km más pero dicen que vale la pena. Me decido por esta ruta. Es preciosa y en absoluta decepciona. A un par de horas del camino atravieso un pequeño puente sobre un río… todo está tranquilo, solo se escucha el agua del río. Decido pararme a almorzar ahí. Saco un trozo de salchichón y un pequeño pero compacto pan de hogaza y empiezo a almorzar, disfrutando del momento. De repente, empiezan a aparecer de una curva tras el puente un montón de vacas que se disponen a atravesarlo. Yo no sé si estos bichos muerden pero me llama mucho la atención la curiosidad con la que me miran.



Van guiadas por una pareja de ancianos armados con unas varas que son muy agradables. Me llama la atención que se dirijan a las vacas por sus nombres. Las vacas pasan mirándome y olisqueándome a mí y a mis cosas. Que situación tan poco habitual. Me hace mucha gracia.
Continúo en el mismo sitio dis6frutando del momento y aparece Camilo. Nos
fumamos un cigarrillo y continuamos el camino juntos.
Llegamos a Samos y nos hacemos unas fotos. Tomamos un café en una cafetería donde nos atiende una chica muy agradable y continuamos.
El camino es largo, estoy sin agua y sediento. El anterior restaurante estaba a unos nueve km hasta que aparece una indicación a un bar a 50 metros. Mataría por una cerveza. Nos dirigimo a este y yo me engullo una jarra de 400 ml mientras nos sentamos en su terraza y descansamos un rato. No queda mucho para llegar. Sigo con sed y me pido una caña más, unos 600 ml en total. No es nada para mí pero tras descansar un rato y empezar a caminar me noto mareado y con malestar en el estómago. Ahora caigo en que había tomado ibuprofeno por los dolores de la pierna y de los pies y creo que me ha sentado mal. Tengo que dejar de tomar ibuprofeno.

Llegamos al albergue que ya nos había reservado plaza con anterioridad Victor y me me pego una ducha. Organizo un poco mi llitera y salgo, me como una hamburguesa en un bar cercano.
Luego me doy una vuelta por el pueblo, Pequeño y bonito, pero sin que me llame nada especialmente la atención. Me tomo un té por ahí, en algún sitio donde puedo cargar el móvil.
Me acerco luego a una cafetería junto al albergue y me encuentro sentadas a Yaira y María. Hoy es su último día y cogen un autobús a las 20:00 para marcharse a casa. Me tomo unas cañas con ellas y charlamos un rato hasta que se tienen que marchar. Nos pasamos los teléfonos y nos despedimos con besos y abrazos. Son gente genial, de la mejor que conocí por el camino. Les comento que cuando pasen por Valencia que peguen un toque que ahi tienen un amigo y así quedamos para hacemos unas cañas. Me gustaría seguir en contacto con algunas de las personas que voy conociendo.
He quedado con el resto para ver el fútbol en ese mismo sitio. Voy al albergue a abrigarme un poco más y al volver al bar ya están todos ahí. Camilo, Victor, Emi, unas chicas de 27 años que vimos el día anterior en el albergue de Triacastella, una chica canaria de 42 años que se llama Sandra y que empezaba hoy, y a la que Camilo no deja de golfear. Y alguno más. La canaria dice que tiene novio, pero le gusta acercarse bastante. Yo no le hago demasiado caso pero a Camilo lo tiene como una moto. A Camilo desde Ponferrada lo llaman “El Templario”, se compró una camiseta blanca con una cruz roja en el pecho. La verdad es que me empieza a cansar un poco el rollo borrachín cebolleta de Camilo, aunque le tengo cariño. Me hago unas cervezas sin alcohol y me tomo una hamburguesa sentado fuera con ellos. Luego me meto en el bar cuando empieza el fútbol y me pongo cómodo. Mientras me tomo unas patatas fritas y un par de vinos… Me sientan muy bien. Sigue sin gustarme demasiado el fútbol pero se respira muy buen rollo en el bar. Destacan un grupo de malteses bastante escandalosos y está todo lleno de gente que parece feliz. Por fin en este punto de la etapa empiezan a verse más españoles. Lo paso bastante bien durante el partido, me río bastante. Continuamente durante el camino vas conociendo gente nueva con la que te encuentras y estas con ellos un rato, luego te despides y puedes que los puedas a volver a ver, o no… pero no importa nada en absoluto, solo se hace lo que te apetece en cada momento. Sin ningún tipo de compromiso. Tras finalizar el fútbol me voy a dormir.