Guilin es la puerta de entrada al onírico paisaje de Guangxi pero la misma ciudad también tiene varios puntos de interés. Además, al tener un tamaño "asequible", unos 600.000 habitantes, hace que en un solo día se puedan conocer sus principales atractivos turísticos.
Pico de la Belleza Solitaria: la entrada incluye la visita a Wang Cheng, un palacio del siglo XIV hoy sede de la Universidad Normal de Guangxi. Como no teníamos interés especial en verlo y el precio era "a la europea", nos contentamos con la visita gratuita del exterior.
Colina de la Trompa de Elefante: es un claro ejemplo de las caprichosas formas de las formaciones kársticas de la zona. Lo malo es que para verlo bien hay que hacerlo desde el mismo río. Esta fue nuestra turistada del viaje: el taxista que nos contrataron desde el hotel para llevarnos a varios puntos nos vio tan ilusionados y empeñados en ver la curiosa formación rocosa que nos llevó a la opción más "lujosa": una lancha motora con capacidad para unas ocho personas que para justo enfrente de la trompa del elefante y cuyo capitán hace también las veces de fotógrafo. Al módico precio de 100 yuanes los 15 minutos que duró la gracia. Nos lo tomamos con filosofía y humor ya que, al fin y al cabo, el taxista estuvo toda la mañana llevándonos por todo Guilin y contándonos cosas por sólo 20 yuanes.
Parque de las Siete Estrellas: pasamos cerca de tres horas subiendo y bajando por este inmenso parque lleno de colinas picudas, templos, cascadas, pabellones, monumentos... A pesar de la paliza de subida, merece mucho la pena llegar hasta el Star Pavilion, desde el que se obtienen unas vistas impresionantes de toda la ciudad rodeada del precioso paisaje kárstico característico de la zona. También desde ahí arriba se ve mejor que en ningún otro sitio la famosa Colina del Camello.
Descartamos atracciones como la montaña Yao, a la que se sube en teleférico, y las Cuevas de la Flauta de Caña porque lo que leímos de ambas no terminó de convencernos lo suficiente como para pagar otro dineral. Guilin y sus alrededores son preciosos y es relativamente fácil entenderse en inglés pero todo eso ha conllevado un boom turístico, tanto local como extranjero, que está dando lugar a un abuso exagerado en los precios de entradas y demás (sobre todo comparado con los del resto del páis).
Así, el resto de la tarde y la noche la pasamos en la zona peatonal de Zhengyang y el famoso mercado nocturno, regateando, degustando deliciosos zumos de frutas naturales y ya de paso una pizza china también de frutas.
Una amiga local que conocimos vía Couchsurfing nos contó muchas peculiaridades de la región y del pueblo chino en general. Destacamos una curiosidad: mientras que nosotros imitamos a los chinos poniéndonos los ojos rasgados, ellos se "ríen" de nosotros imitando nuestras enormes narices de occidentales.
Al día siguiente, antes de partir de nuevo al aeropuerto con destino a Xian, dimos un paseo de un par de horas por los cuatro lagos de Guilin, un recorrido totalmente aconsejable que repetiríamos sin duda y que fue el broche perfecto a nuestra estancia en esta zona. Aquí tenéis el vídeo de nuestra visita a Guilin: