Día 5: Sábado 17 de Agosto del 2014
Brooklyn Bridge, Williamsburg y Coney Island
Hoy si que si suena nuestro despertador puntualmente. Anoche ya me encargue de ponerlo para que sonase todos los días y no tener que estar pendiente puesto que está comprobado que a ultima hora del día estamos como zombies. Nos preparamos y salimos de la habitación no sin antes dejar la propina diaria a la señora encargada de la limpieza.
En la calle otro día de sol radiante y buena temperatura nos espera. Hoy vamos a desayunar en Ess-a-Bagel por lo que subimos por 3rd Ave hasta la 51st St. Son las 8:00 y se nota mucho que es sábado, las calles están vacías por esta zona.
Entramos en el local y se repite la misma tónica, hay tan poca gente que los chicos que nos atienden no paran de hablar con nosotros al ver que somos españoles. Después del cuestionario sobre el nivel de vida en España nos decidimos por un bagel de sésamo relleno de queso crema y mermelada de fresa para Estefania y un bagel de cebolla con queso crema y salmón para mi. Pedimos también un zumo para los dos (20$) y nos sentamos en una mesa a desayunar tranquilamente.
Es entonces cuando empieza a entrar gente y a llenarse el local, parece ser que los sábados no se suele madrugar tanto. Casi todo el mundo pide para llevar y en grandes cantidades, se ve que les han mandado a por el desayuno de toda la familia.


Con las pilas cargadas nos despedimos de nuestros amigos latinos y salimos a la calle para coger el metro que se encuentra en la misma manzana. Cogemos la linea 6 desde 51 St hasta Brooklyn Bridge - City Hall para cruzar el puente. Se sigue notando que es fin de semana, la poca gente que hay por la calle o están haciendo deporte, o son turistas o son vendedores de agua (coooold water ooooone dolaaar!!!). Dejando atrás el gran edificio municipal, nos dirigimos a Brooklyn siempre por el carril para peatones si no queremos ser atropellados. Como no podía ser de otra forma, el puente está en obras aunque nos consuela saber que lleva así varios años. A mitad de camino paramos a comprar una lámina hecha a lápiz y seguimos nuestro recorrido entre foto y foto.





Cogemos la primera salida que hay para abandonar el puente sabiendo que esta noche haremos el recorrido a la inversa. Cruzamos Cadman Plaza Park buscando alguna fuente pero ninguna funciona así que nos toca comprar una botella al otro lado de la calle. Seguimos por Middagh St hasta una pasarela provisional que te lleva a Brooklyn Bridge Park, un parque bastante nuevo y cuidado en el que relajarse mientras contemplas el Downtown de Manhattan. A continuación se encuentra el mirador Brooklyn Heights Promenade desde donde se puede hacer la típica foto del skyline neoyorkino.


Continuamos nuestro camino hacia el este para ver, aunque sea por fuera, el River Café al que queríamos haber ido si no hubiese estado todavía en obras. Recordemos que el huracán Sandy lo dejó completamente destruido y han tardado mas de un año en volver a abrir. También pasamos por las famosas pizzerías de Grimaldi’s y Juliana’s. Nos llama la atención una heladería con forma de faro que hay justo al lado pero a esa hora está cerrado, probaremos suerte a la vuelta.
Pasamos por debajo del puente para llegar hasta Jacques Torres Chocolate, una tienda que ningún amante del preciado elemento debe perderse. No nos podemos resistir y terminamos comprando palomitas con chocolate y caramelo, Cheerios con chocolate y una caja de bombones (30$).
Con la mochila de Estefania llena de cosas ya por la mañana, continuamos hasta la pequeña playa que hay entre los dos puentes. No hay mucho movimiento de gente a esta hora por lo que se está bastante tranquilo.
Hoy parece que hace mas calor por lo que buscamos una fuente para refrescarnos. Solo hay una dentro del parque infantil así que no nos queda otra que usar esa aún sabiendo que está prohibido entrar en estos sitios si no vas acompañado de un niño.
Después de jugar con una pareja de Bulldogs que hay en la entrada seguimos por Washington St para ver la típica imagen del Empire State enmarcado entre los arcos del Manhattan Bridge.


Es hora de coger el bus hasta Williamsburg pero tenemos un problema. En nuestro cuaderno de mapas no sale la parada porque no me entraba y preferí no hacer un mapa solo para esto por lo que tenemos que buscarnos la vida. En Manhattan no habría problema porque todo es mas fácil pero en esta zona no, es sábado y no hay nadie a quien preguntar. Las calles terminan sin previo aviso y solo hay naves industriales. De casualidad encontramos un Starbucks en Jay St donde poder tirar de wifi para orientarnos y justo en frente hay una parada. Por suerte para ahí el B62 que nos llevaría a Williamsburg así que esperamos a que pase que como es fin de semana tarda bastante. Una vez ya dentro de bus verificamos que vamos en la dirección correcta y nos acomodamos. Al rato se nos acerca una mujer y nos da un folleto que amablemente cogemos. Resulta ser un testigo de Jehova, hay cosas que no cambian por muy lejos que viajes!
Por el camino pasamos por el restaurante Peter Luger Steak House, uno de los mejores sitios de Nueva York para comer carne pero claro, pilla un poco a desmano.
Nos bajamos en el centro del Williamsburg hipster: Bedford Av, donde más ambiente hay, junto a gran cantidad de tiendas, muchos bares y gente por la calle.
Compramos un helado de yogur en 16 Handles para recorrer el barrio. Localizamos el sitio en el que en principio tenemos pensado comer y subimos hasta McCarren Park donde también hay bastante movimiento de gente jugando al béisbol, paseando al perro o simplemente tumbados en el césped.
Volviendo a las calles industriales de la zona llegamos a Brooklyn Brewery, la fábrica en la que se hace la cerveza del mismo nombre. Es la única que queda en funcionamiento en la ciudad. Hacen visitas guiadas e incluso hay un bar dentro que se pone a tope. Una pena que a nosotros no nos mate la cerveza…
Al final de la misma calle encontramos un muro con la publicidad del GTAV. En principio no tiene mucho interés si no fuera porque no es un vinilo pegado, esta pintado!



Un par de de manzanas después se encuentra Smorgasburg, un “mercadillo gastronómico” al aire libre que resultó ser de los mejores descubrimientos del viaje. Cien puestos diferentes donde puedes encontrar comidas del mundo, bebidas, helados, nuevas creaciones como la hamburguesa de ramen y por si fuese poco puedes comerte todo eso con unas vistas increíbles. A la entrada nos regalaron un par de zumos de naranja que guardamos para después y empezamos a dar vueltas y a cotillearlo todo. Pensamos en quedarnos a comer por allí pero llegamos a la conclusión de que mejor ir a donde teníamos pensado para también descansar las piernas un poco. Pero esto no iba a quitar que probásemos algunas cosas que nos llamaron la atención. Yo me puse en la cola de las hamburguesas de ramen pero antes de que llegase mi turno se terminaron…ahora son famosas y yo me quedé sin probarlas!
Con mas ganas de sentarnos a descansar un poco que de comer abandonamos Smorgasburg para volver a Bedford Ave.
Nos dirigimos a The Meatball Shop donde comeremos hoy. Esperamos a que nos den una mesa porque a esa hora y siendo fin de semana está todo lleno. El local no es muy grande pero esta bien decorado. Nos traen las cartas en las que tu marcas lo que vas a pedir con un rotulador. Dentro de que es un restaurante especializado en albóndigas hay bastante variedad y se pueden personalizar mucho los platos. Nos decidimos por unos espaguetis con albóndigas y salsa de tomate para mi y unas albóndigas con salsa de parmesano y risotto para Estefania. De postre la especialidad son los sandwich helados así que pedimos uno para compartir de arándanos.
Todo buenísimo, cantidad justa y muy bien de precio (37$). Antes de irnos le pregunto a la camarera si me puedo llevar el rotulador de recuerdo y me dice que sin problema.
Siguiendo nuestro planning de hoy, esta tarde la vamos a dedicar a seguir descubriendo parte de Brooklyn, mas concretamente Brighton Beach y Coney Island. Nos ponemos en marcha y cogemos el metro que se encuentra en la misma manzana, Bedford Av con dirección a Union Sq - 14 St. Manda narices que tengamos que pasar por Manhattan para ir al sur de Brooklyn estando en Williamsburg pero es lo que hay. Hacemos transbordo y nos dirigimos hasta la parada de metro de Brighton Beach con el mismo nombre. El total del trayecto en metro es de poco menos de una hora pero se pasa bastante rápido al ir mirando la calle (o durmiendo como Estefania).
Por primera vez nos bajamos del vagón en una estación al aire libre y bajamos las escaleras hasta la calle en vez de subirlas. Estamos en Little Odessa, un pequeño barrio donde sus habitantes son mayormente rusos y ucranianos y donde los carteles están en cirílico. Muchos restaurantes y tiendas con cosas que no tenemos ni idea de lo que son, si el Little Italy del Bronx parecía poco turístico esto lo es muchísimo menos.






Damos un paseo por el barrio sin mas aspiración que pasear por sus calles y nos dirigimos al paseo marítimo. Ahí están los dos restaurantes mas orientados a turistas de la zona, el Volna y el Tatiana. Nos sentamos en un banco y nos quitamos las zapatillas, por una vez en el viaje tenemos la posibilidad de pasear por la playa y no la vamos a desaprovechar. Caminamos hasta la orilla y nos dirigimos a Coney Island. Hay bastante gente en la playa. Que sea sábado y estemos en agosto ayuda pero el agua esta increíblemente fría, aunque eso no parece importarles mucho a todos los valientes que hay dentro.




Salimos de la playa un poco antes de llegar a Luna Park donde el ambiente festivo se respira a cada paso que damos. Muchas familias con niños se dirigen igual que nosotros a pasar la tarde al parque. La entrada es gratuita, solo se paga por montar en las atracciones. Si no fuese por mi pánico a este tipo de artilugios no hubiésemos dudado en montarnos en Cyclone, la montaña rusa más antigua del mundo y en la Wonder Wheel.
Vemos que mucha gente lleva un plato de papel con un tipo de masa frita y azúcar glass por encima así que no tardamos en averiguar que era y comprarnos uno. Se llama Funnel Cake, algo muy típico en las ferias de allí.
Mientras dejo a Estefania comiéndose su “pastel” entro en la tienda de souvenirs de Coney Island a comprar una camiseta de recuerdo. Seguimos por la parte trasera del parque hasta unos recreativos donde nos encontramos a Zoltar, pero Estefania había puesto su mira en otra cosa, una máquina que tenia Minions de peluche. Soltamos unos cuantos dólares pero nos vamos con las manos vacías y unos cuantos billetes menos.
Salimos de allí y encontramos las Oreos rebozadas! Nos surge el mismo dilema de siempre; “Como nos vamos a ir sin probarlo???”. Así que nada, otra bomba calórica para el cuerpo que resulta estar igual de buena que de empalagosa, por si fuera poco vienen con mas azúcar glass por encima.
Son las 18:30 así que debemos ir ya camino al metro si queremos llegar al puente de Brooklyn antes de que anochezca. No podemos irnos de Coney Island sin pasar por Nathans Famous! así que nos ponemos a la cola y pedimos un perrito con bacon y queso con una botella de agua (7,5$). Ahora sí, nos vamos camino al metro entre la multitud mientras nos comemos nuestro perrito. Está muy bueno pero el comerlo sin hambre hace que pierda un poco de gracia, aun así me pareció mejor el de Grays Papaya.
Es momento de despedirse de Coney Island, dónde lo decadente se hace interesante. La verdad es que la zona da un poco de respeto en algunos momentos pero tal vez sea eso lo que hace que quiera volver, bueno eso y ver algún Warrior!
Nos sentamos en el vagón y aprovechamos para descansar unos 45 minutos hasta nuestra próxima parada, York St. El tren va muy despacio así que aprovecho para ir pegado al cristal mientras veo las profundidades de Brooklyn.
Salimos del metro con las pocas fuerzas que nos quedan con la intención de terminar el día haciendo el recorrido inverso al de esta mañana por lo que volvemos a la playita que hay entre los dos puentes. Aunque sea el mismo sitio nada tiene que ver, las luces de la ciudad hacen que parezca otra. Se nota que hay muchísima más gente que a primera hora.
Y donde mas se nota es en la cola que hay en la heladería que habíamos visto esta mañana! Menos mal que estamos llenos de tanta guarrería y no nos fastidia tanto.
Seguimos hasta Brooklyn Heigths Promenade donde mucha gente se reúne a sacar fotos y a ver el downtown iluminarse. Nos quedamos el tiempo justo para embobarnos con las luces y hacer alguna foto medio decente porque todavía nos queda volver a cruzar el puente.
Conseguimos encontrar la entrada a éste de casualidad siguiendo a la gente porque con nuestra pésima orientación no encontramos la misma por la que habíamos pasado esta mañana.
Volvemos sobre nuestros pasos pero con una imagen muy distinta, desde luego merece la pena cruzarlo dos veces aunque las fuerzas estén empezando a fallar. Aun así nos entretenemos a hacer algunas fotos antes de llegar a la isla.
Cuando terminamos de cruzar nos encontramos con un puesto de Wafels&Dinges pero justo está cerrando.
Nos cuesta un poco encontrar la parada de Fulton St pero al final conseguimos llegar a una de sus entradas. Como viene siendo habitual a estas horas, cogemos el metro en la dirección que no es y terminamos en Brooklyn… Otra vez nos toca cambiar de tren y ahora si llegamos hasta Times Square.
Teníamos previsto ir a cenar hoy al Dallas BBQ pero entre el cansancio y las pocas ganas de comer que hay decidimos irnos directamente a dormir no sin antes dar un paseo por la zona. Seguimos por la 42nd St como todos los días hasta nuestro querido hotel. Son las 23:30, ya está bien por hoy.
Quitando la cena en Dallas BBQ hemos cumplido el planning aunque ha sido una paliza considerable.