Mientras las niñas y yo vamos andando al hotel donde habíamos dejado las maletas, mi madre compra algunas cosillas para el desayuno, la comida del día de vuelta, unas birritas y un chianti que luego nos supo a gloria!.
La elección del apartamento fue todo un acierto. En el centro de todo: entre la plaza del Duomo y la de la Signoría (dos minutos andando), a la altura de la plaza de la República. Muy cómodo y confortable, muy, muy bien equipado con nevera, lavadora, lavavajillas, microondas, vitro, cacerolas, sartenes, cafetera de cápsulas. Los colchones comodísimos y suficientes mantas y edredores. Tres esplits grandes de aire acondicionado (comedor y las dos habitaciones) y calienta toallas en el aseo. Lo único es que es un primer piso sin ascensor, y con una entrada algo descuidada. Pero nada, por dentro totalmente reformado y con una decoración muy colorida!. En booking lo podéis encontrar: Heart of Florence. Via dei Cerchi, 8n.
Justo abajo del apartamento encontramos una pizzeria que hacía pizzas para llevar. MMMMM!!!
Como íbamos tan justas de tiempo decidí al planificar ver 'los exteriores' por la noche. Y eso hicimos.
Visitamos las tres plazas: la de la República, centro del comercio desde la época romana, la de la Signoría, centro político, y la del Duomo, centro religioso de la ciudad.
Primero, nos acercamos a la Plaza de la República. En su centro se encuentra la Columna de la Abundancia aunque, la verdad sea dicha, lo que más llamó nuestra atención fué un precioso tiovivo 'de los de toda la vida' instalado en ella:
Luego, y siempre andando porque está todo a menos de cinco minutos, la Plaza de la Signoría. Lo que más llama la atención es el Palacio Vecchio, con las estatuas de David (la actual es una réplica, ubicada en el mismo emplazamiento que la original) y la de Hércules y Caco, la Logia dei Lanzi como un espectacular museo de escultura al aire libre, la estatua ecuestre de Cosme I en bronce y la Fuente de Neptuno.
Aquí, la fuente de Neptuno, realizada en mármol blanco. A mí me gustó mucho, pero no es muy apreciada por los florentinos, no se por qué!
David y Hércules flanqueando la entrada al Palazzo Vecchio. Ambas estatuas fueron esculpidas a primeros del año 1500, y, aunque parezcan muy inocentes, tienen una fuerte carga política implícita.
David representa al pastor adolescente que, valido únicamente por su honda y con la ayuda de Dios, derrota al gigante Goliat, tras lo cual pasa a ser el rey del pueblo de Israel. Se esculpió para ser ubicada en los exteriores del Duomo, como parte de una serie de personajes bíblicos. No obstante, una vez finalizada, se estima que su ubicación correcta debía ser la Logia dei Lanci. Miguel Ángel se opone a ello, indicando que su emplazamiento debía ser la entrada del Palazzo Vecchio, que entonces era la sede del gobierno florentino, mirando su David fijamente en dirección a Roma. Así, el humilde David representa una advertencia que la República Florentina hace a sus derrocados dirigentes, los Medici, y la amenaza de los estados adyacentes: los Estados Pontificios.
La estatua de Hércules se realizó apenas 30 años despúes, y representa la victora mediante la fuerza y la astucia. A esta estatua le debe Bandinelli su fama de envidioso, ya que su intento de imitar al maestro Miguel Ángel dejó en evidencia su falta no quizá de talento, sino del virtuosismo del maestro. Tendrás que ir a Florencia para comparar y juzgar tú mismo, que menos mal que no me tengo que ganar la vida haciendo fotos!.
En la misma plaza, la Loggia dei Lanzi. Parece que se llama así por acampar allí unos mercenarios alemanes de Carlos V que servían como peones y no iban armados más que con una pica.
Este pórtico tiene flanqueada la entrada por los Leonos de Médici, que simbolizan guardia y protección contra las presencia negativas (yo pude pasar sin mayor problema
En el siglo XVI, con la caida de la República Florentina y la instalación del Gran Ducado de la Toscana, Cosme I de Médici destina este espacio a lo que parece ser el primer museo del mundo. Los criterios para exponer las figuras tienen también un marcado tinte político, riete tú de Goebbels.
La de mayor importancia es 'Perseo con la cabeza de Medusa', en la que se representa el corte de la cabeza de la Medusa (la República) de la que salen serpientes (las rencillas entre los ciudadanos que existían en aquellos tiempos). También veréis varias esculturas, varias de ellas son Sabinas, mujeres de la tribu de los sabinos, que, según la mitología, fueron raptadas por los romanos.
Pero no es lo único de esta plaza. Si buscáis podéis encontrar una placa conmemorativa de la ejecución de Savonarola, el fraile que organizó las "hogueras de las vanidades", con las que invitaba a los florentinos a quemar sus objetos de lujo, ropa indecente,tableros de juego, cosméticos..., así como libros que él consideraba "guarrillos", como los de Bocaccio
Entre el Palazzo Vecchio y la Loggia dei Lanzi se accede a la plaza de los Uffizi. Preciosa donde las haya. En forma de U, con su pórtico de columnas y pilares rectilíneos, con 28 conchas que acojen esculturas de 28 grandes personajes. La atravesamos cuando comienza a llover.
La base de la U nos da paso al Arno. Desde esta posición se obtienen unas vistas muy bonitas del Ponte Vecchio, aunque al día siguiente podríamos comprobar que desde el interior de los Uffizi la vista es aún mejor.
Sigue lloviendo, no llevamos paraguas, pero nos da igual ¡queremos más! así que nos vamos a la plaza del Duomo. La lluvia arranca el brillo de las piedras de la calzada y de los edificios, y refleja las luces de las farolas. Bonito. Espectacular. Maravilloso. Un privilegio andar por esas calles ahora desiertas
Llegamos a la plaza del Duomo, y aquí ya nos da un pasmo.
No nos cabe más. Es el momento de retirarse a dormir.









