Nos levantamos, recogemos el campamento y antes de las 9 ya hemos partido. Luego dicen que los españoles somos dormilones, hemos sido los primeros en aparecer.
Hoy empezamos a ver el castillo de Koensbourg. De camino pasamos por el pueblo de Kintz Herm. Se ve muy bonito y decidimos parar a la vuelta del castillo.
Hoy el día se ha levantado nublado y con 19º ¡¡Para hoy dan tormentas!!
Castillo de Haut-Koenigsbourg
Es uno de los símbolos de Alsacia y está entre los monumentos más visitados de Francia, pero debe su actual esplendor al Káiser Guillermo II de Alemania, que a principios del siglo XX impulsó una controvertida restauración para reivindicar el pasado germánico de la región. Un siglo después, el castillo del Haut-Koenigsbourg es una etapa obligada para los turistas -en su mayoría alemanes- que visitan la zona.

Situado a unos sesenta kilómetros al sur de Estrasburgo, el Haut-Koenigsbourg domina el valle del Rin desde sus 750 metros de altitud. Es uno de los pocos castillos de Alsacia que no se encuentra en ruinas gracias a la restauración realizada entre 1901 y 1908 por la familia imperial alemana, y desde hace algunas décadas se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la región. Para llegar hasta él lo mejor es el coche, aunque también hay autobuses que llevan al castillo desde la estación de tren de Sélestat.

Es un castillo precioso, muy reconstruido. Merecidísimo visitarlo por dentro y por fuera.
Las alturas de sus muros y sus torreones resultan impresionantes desde abajo.

El interior te hace soñar con estar en esa época. Durante la visita se pueden contemplar numerosos torreones, calabozos, salones de fiestas y dormitorios.
Desde el gran baluarte se contempla la planicie del Rin y, al fondo, los Vosgos, la Selva Negra y, en días claros, incluso los Alpes Las vistas que dominan el valle y las montañas circundantes son impresionantes.

La construcción, datada en el siglo XII, fue completamente restaurada en tan solo ocho años y vuelve a mostrar su antiguo esplendor.
En el castillo nos hemos encontrado con dos chicos de Zaragoza que hacen una ruta parecida a la nuestra.
Kintzheim
Es un pueblo muy bonito, de los llamados pueblos florales con la categoría de tres flores.

Tiene dos calles con casas alsacianas muy bonitas, todos los comercios tienen carteles antiguos. La iglesia no es tan bonita.
Bergheim
Es un pueblo precioso. Tiene dos calles para recorrer aunque en las bocacalles también encuentras casas bonitas.


Nos está empezando a llover.
Ribeauville
Se alza en un entorno pintoresco, al pie de la cordillera de los Vosgos, coronada por viejos castillos. Es conocida por su famoso vino, el riesling, y por su ambiente típicamente alsaciano.

Se nota que este pueblo es más turístico, hay muchas tiendas y restaurantes y están las calles bastante arregladas. Tienen muchas flores.
La calle mayor, semipeatonal, atraviesa la ciudad. Sus casas antiguas con entramados de madera son muy hermosas. En las entradas sur y este de la ciudad, dos torres respectivamente están coronadas por nidos de cigüeñas.

En el lugar, alargado, en torno a la Grand Rue, paralela al cauce del río, aparecen numerosos enclaves con encanto entre ellos el almacén de trigo (halle au blé), antiguo mercado de cereales, la fuente renacentista, la alcaldía o la torre de los Carniceros (bouchers). Merece una detención especial en la plaza de la Sinne, llena de encanto y casas tradicionales, desde el siglo XVI en adelante.

No para de llover.
Dejamos la furgo en un parking a la entrada del pueblo.
Riquewihr
Es un pueblo también muy bonito y turístico, con 40 monumentos históricos clasificados. Está rodeada de murallas y ha sobrevivido a numerosas guerras y destrucciones. Las calles, las murallas y las casas conservan prácticamente intacto el esplendor que alcanzaron en el s. XVI, además de una excepcional unidad arquitectónica. Todos los rincones están adornados con flores.


Tiene muchos establecimientos. Para aparcar hay que hacerlo en el perímetro del pueblo, pero es de pago. Más alejado hay un parking gratuito.
Se puede ver enseguida, hay una calle principal con algunos edificios en alguna calle aledaña.


Kayserberg
La ciudad natal del Doctor Schweitzer permanece casi intacta. En su entorno medieval subsisten las casas antiguas, las ruinas del castillo, el bellísimo retablo de la iglesia de Ste-Croix, el pozo renacentista y el puente fortificado.

Pero también hay novedades porque, en 1975, el schlossberg fue el primer vino que contó con la apelación “gran vino de Alsacia”, el mercado de Navidad es hoy uno de los más famosos de Alsacia y sobre todo porque hay un centro cultural que lleva el nombre del famoso científico.

Aparcamos en un área cerca del Intermache, donde encontramos un parking gratuito.
El mapa de la ciudad nos ofrece un itinerario más extenso, pero no merece la pena. Lo mejor es recorrer la calle principal, que es donde están las casas más bonitas.


Eguisheim
El trazado de este pueblo es de forma circular y rodeado de viñedos. La población creció en círculos concéntricos en torno al castillo octogonal del s. XIII. Aunque las tres célebres torres que hacían las veces de reloj de sol para los trabajadores de la llanura están ahora en ruinas, las callejas y las casas antiguas permanecen invariables.

Hemos tenido suerte de que la zona de parquímetro es hasta las 19:00, así que no hemos pagado nada.
Llegamos al camping municipal de Eguisheim bastante cansados. Nos relajamos con nuestras lecturas, cenamos y a dormir.
Los baños aquí son mejores que los de ayer, parecidos a los del primer camping. El inconveniente es que los wáteres están separados de habitación que los lavabos y duchas.
Hay dos duchas que son algo más grandes que el resto, ya que llevan lavabo incorporado. El wifi va de pena.
La calidad de los campings municipales en esta región de Francia son parecidos entre sí. Calidad media en instalaciones sanitarias. No tienen bar ni restaurante pero sí hay máquinas expendedoras.
Por cierto, en Francia no hay cubitos de hielo, lo más que ofrecen es la posibilidad de meter botellas de hielo en sus congeladores.
Hay bolsas de cacas para perros en todos los pueblos ¡y con bolsas! No como en España, que a la media hora de ponerlas ya no queda ninguna.
Yuca se lo está pasando de maravilla, todo el día de parranda con sus amos, y eso que tiene que ir atada.