A las 10 en punto de la mañana estaba nuestro taxista en la puerta, puntual como un reloj suizo. Nos saludamos y sin mas preámbulos nos subimos al taxi dispuestos a que nos llevara al primer destino.
Ya le habíamos explicado la ruta el dia anterior asi que pensamos que nos llevaría primero al Doi Suthep como le habíamos dicho, pero no, el taxista decidió ir primero al Tiger Kingdom.
Tampoco nos importo demasiado y pensamos que el taxista habría decidido ir primero allí porque a primera hora de la mañana hay menos gente.
En las taquillas te hacen elegir el tipo de entrada que vas a comprar según los tigres que quieras ver hay varios precios. Puedes comprar un pack para ver a los recién nacidos, pequeños, medianos y grandes por 1900THB. Pero la verdad es que a nosotros nos pareció un poco excesivo y decidimos comprar la entrada para los pequeños y los mas grandes de todo que salía en unos 1000THB mas o menos.
¡Menuda experiencia! Primero fuimos a ver a los pequeñitos. Te hacen descalzarte y ponerte unas chanclas que te dan ellos. Ademas hay que lavarse las manos y leer atentamente las instrucciones de seguridad que hay en la entrada. Hay que mantenerse siempre por detrás de ellos para que no piensen que quieres atacarlos. Entonces te meten en una jaula cerrada donde están los cachorros que tiene alrededor de 2 meses y medio.
Nos decepciono un poco en el sentido de que los tigres están demasiado tranquilos y casi todo el tiempo están durmiendo, lo que me hace pensar que tienen que estar algo drogados. Por otro lado te da una cierta seguridad porque si un bicho de esos se enfada, puede ser muy peligroso, no importa lo pequeños que sean.
Aun asi, vale muchísimo la pena poder acercarte a un animal asi y acariciarlo sobre todo cuando pasamos a la jaula de los grandes. Tambien están todos muy dormidos, pero impone muchísimo acercarte a ellos y ya no te digo nada cuando te dicen los cuidadores que te tumbes encima de ellos, les acaricies la barriga, les cojas la cola…ahí ya alucinas en colores.
Nosotros lo disfrutamos muchísimo y la verdad es que las fotos son increíbles. Una experiencia única que probablemente no se repita nunca.
Con la adrenalina a tope dejamos los tigres y pasamos a la siguiente parada. Le preguntamos a nuestro taxista y nos dijo que primero nos llevaría al shutting (disparar armas de verdad) y después al espectáculo de cocodrilos. Por ultimo iríamos al Doi Suthep porque quedaba hacia el otro lado de Chiang Mai.
Asi que ahí nos fuimos a disparar pistolas. A mi no me hacia especial ilusión, pero mi novio se moria por hacerlo. La gracia de las pistolitas es cara de narices: 3400THB por disparar 30 balas con una pistola y 10 cartuchos de escopeta. Me pareció una barbaridad, pero bueno, es otra e esas cosas que probablemente solo se hagan una vez en la vida, y para eso trabajamos todo el año, asi que tampoco pasa nada por darse el capricho.
Fueron muy amables y bueno, nos divertimos bastante, aunque es todo bastante rápido. La sensación de tener una pistola de verdad en las manos es muy peculiar y muy diferente a como parece en las películas: para empezar, la pistolita pesa un monton y la fuerza del disparo hace que se vaya hacia atrás. Ya no te digo nada de la escopeta…esa si que te da un buen golpetazo en el hombro. Yo dispare con la pistola unos 15 tiros y 2 con la escopeta. El resto se lo deje a Juanjo. El si que se lo paso bomba.
Cuando terminamos, el instructor nos dejo sacarnos unas fotos de coña con las armas y nos regalo las dianas para que nos las lleváramos. Fue divertido, pero si fuera por mi, no repetiría.
La siguiente parara fue la granja de cocodrilos. Cuando llegamos estaba vacio asi que la visita fue totalmente exclusiva para nosotros. La entrada cuesta 300THB por persona.
En primer lugar te enseñan los distintos tipos de animales que tienen, desde conejos a iguanas enormes, pasando por supuesto por los cocodrilos de todos los tamaños y edades.
Despues te dejan que les des de comer unos trozos de pollo enganchados a una cuerda. El que me toco a mi debía de estar lleno porque ni aun metiéndole la comida en la boca se comia el trozo de pollo.
Por ultimo es cuando llega el espectáculo de verdad en el que un tailandés pequeñito juega con los cocodrilos, los hace rabiar, les mete las manos y la cabeza en la boca, etc. También estuvo bastante entretenido, pero claro, después de haber pasado por los tigres, parecía que nada tenia la misma emoción.
La siguiente parada era el esperadísimo Doi Suthep (por lo menos para mi). Eran ya como las 14 de la tarde y como siempre el calor y el sol apretaban y además ahora tocaba subir las 320 escaleras hasta el templo, asi que antes de nada decidimos reponer fuerzas y nos comimos un trozo de pollo frito con unas cervecitas.
Ya con las pilas cargadas aunque con un calor de mil demonios, empezamos la subida. Tras los mas de 300 escalones las vistas y el templo valen absolutamente la pena. Lo malo es que te tienes que descalzar para entrar en el templo y el suelo esta tan caliente que tienes que ir todo el tiempo por la sombra, si no, te abrasas. Estuvimos un rato dando una vuelta y tomando un café helado para mitigar el calor. Pero a las 15:30 estábamos muy cansados y teníamos mucha hambre así que decidimos irnos.
Le dijimos a nuestro taxista que queríamos hacer una pequeña parada en las cascadas del Doi Suthep aunque fuera para sacar unas fotos, ya que no llevábamos bañador, pero cuando llegamos allí, vimos que había que pagar 100THB por persona de entrada, y decidimos pasar.
Llegamos al hotel a las 16:30 de la tarde muertos de hambre y bastante cansados. Quedamos con nuestro taxista para que nos viniera a buscar el viernes a las 5 de la mañana, que era cuando teníamos que ir al aeropuerto de Chiang Mai para coger el vuelo a Krabi.
Nos fuimos a comer a un restaurante japonés que estaba cerca del hotel. Estaba todo delicioso, pero en ese momento teníamos tanta hambre que nos hubiéramos comido lo que fuera.
A la vuelta, recogimos la ropa de la lavandería y nos fuimos a dormir la siesta porque por la noche tocaban combates de Muai Thai (la entrada la compramos el dia anterior en el propio hotel).
A las 20:15 estabamos saliendo del en busca del estadio de
. Tardamos unos 20 minutos andando y cuando llegamos nos sentaron en un sitio bastante bueno, desde donde veíamos perfectamente el ring.Al llegar estaba todo bastante vacio, pero poco a poco el recinto se fue llenando y el ambiente empezó a mejorar. Música, bebidas y un montón de turistas para ver los combates.
Las peleas empiezan con los niños y poco a poco van subiendo de categoría hasta que llegan los “special fighters” que son los adultos y supuestamente expertos.
Es un espectáculo que está bien para verlo una vez pero tampoco tiene mucho mas. Al final se vuelve hasta un poco coñazo. De hecho nosotros no lo vimos acabar. Estábamos cansados y el día siguiente también era intenso, esta vez con los elefantes, así que pasamos por el Mcdonals a comer una hamburguesa y cogimos un tuc tuc hasta el hotel.