Día 13 (Jueves 12/07)
Nos levantamos muy temprano, cogemos un transfer al pier, y desayunamos esperando el ferry hacia Koh Tao. Nos tomamos la biodramina de rigor (menos mal), y nos ponemos en marcha.
Aquí viene el segundo timo de nuestra amiga Nancy. Se supone que nos vendió un High Speed Catamaran, que tarda una hora en llegar a destino, con la compañía Seatrans, y comprobamos que ese tal “jaiespid” no existe. Nuestros tickets son para un ferry normal que tarda dos horas y que sale media hora más tarde de la que nos decía ella.
En fin, nos ponemos en marcha, y hay una mar terrible. El barco se mueve tanto que hay veces que por las ventanas no vemos el cielo, sólo mar. La gente se marea a tope, y mientras nosotros vamos sobando parte por el cansancio y parte por la biodramina, jaja.
Al cabo de una hora llegamos a Koh Pangan (parada intermedia), y se baja una familia que iba a nuestro destino pero que está tan acojonada que decide hacer una parada técnica. Por otro lado, se suben unas chicas que han estado toda la noche de fiesta (es la época y la isla de las “Full Moon Parties”), y llevan todos los brazos y caras con pinturas de esas fosforescentes, y desde 10 metros se huele la peste a chupito. Pero curiosamente, estas no trallan.
Volvemos a zarpar, y el barco sigue con su movimiento, cada vez más. Una familia cerca nuestro se pone a vomitar en cascada (primero la hija pequeña, luego la madre y luego el hermano pequeño). Menos mal que las mochilas van bien sujetas, si no las veíamos ya nadando.
Total, al cabo de otra hora llegamos finalmente a Koh Tao, y cogemos el transfer a nuestro resort (el último que tenemos contratado con nuestra “amiga” Nancy): el Koh Tao Resort, en la playa de Chalok Baan Kao. Este sitio ya es otra cosa; aunque la playa es del tipo de las que con marea baja hay que caminar un kilómetro (literalmente) para que el agua te cubra más de la rodilla, es bonita, el resort tiene un par de piscinas (una de esas infinitas de las que no se ve el borde y puedes ver el atardecer mirando al mar, todo muy bucólico-festivo), y todo es bastante tranquilo, mucho más que Koh Samui. El precio, 1.850THB por noche y habitación.

Vista de la playa des del hotel

Ese día, como ya es tarde (son las 15h aprox), nos quedamos en el resort, y hacemos el plan: playita, piscina, y ducha. Luego nos iremos a vamos a dar una vuelta por “el núcleo urbano” para cenar algo. La verdad es que esta zona está bastante bien: hay varios restaurantes alrededor, un sitio de copas de buceadores, tiendas, 7 Eleven, agencias de viaje, un barecito de desayunos muy bueno, un poco de todo…

Playa de Chalok parte izquierda

Nos acercamos a una de las varias “agencias de viaje” del lugar (son casetillas con ofertas de todo tipo de actividades acuáticas: snorkel, buceo, excursiones, etc), y después de regatear conseguimos reservar una barquita (llamada “long tail boat”) para los seis por 2500THB en total, más una nevera y hielo por 30THB. Hay viajes organizados, pero acaban costando incluso más, y en la barca iremos los seis solos y podremos ir más o menos decidiendo la ruta.
Al atardecer nos vamos a tomar una cerveza en un bareto llamado “Next Door Bar” que tiene buena música y gente joven (que parecen buceadores), y luego a cenar. El sitio elegido se llama “Ying Yang”, y es bastante barato y muy bueno.

Thai Coke
Cuando acabamos de cenar nos vamos unos cuantos a dormir, y otros con más ganas de fiesta vuelven al bar a tomar algo.
Día 14 (Viernes 13/07)
Nos levantamos, desayunamos y vamos a comprar al 7 Eleven todo lo que necesitamos para el día. Cogemos crema a tope, y nos vamos sobre las 9h hacia la agencia de la excursión. Nos traen la nevera, que es una caja de porexpan, y el hielo lo pillaremos de camino.
Al cabo de unos minutos llega un 4x4 estilo ranchera (los tuk-tuks en esta isla son así, ya que hay muchas montañitas y carreteras sin asfaltar), nos montamos, y vamos hacia Sairee Beach (el pueblo principal de la isla, bastante feo y donde está casi toda la gente). Nos acercamos al pier, y nos encontramos con nuestro barquero, un chico bastante majo.
Nos subimos a la barquita, y Cris propone al capitán que nos gustaría hacer el recorrido por la isla en el sentido de las agujas del reloj (todas las excursiones lo hacen al revés, empezando en Shark Bay). De esta forma, evitaremos bastante gente y estaremos más solos aún. Al chico le parece bien, y nos ponemos en marcha.

Barquita que cogemos para viajar por la costa de Koh Tao
Aquí podéis ver un mapa bastante completo de Koh Tao: mappery.com/Koh-Tao-Tourist-Map
La primera parada es Nang Yuan Island, aunque no vamos a la isla ya es un espacio protegido y hay que pagar 100THB por persona (hay excursiones organizadas que te llevan y te puedes tirar en tirolina de una a la otra islita que se ve en el mapa; también hay un resort). Nos quedamos a 100 metros de la playa, en una zona de coral llamada Japanese Garden. El capitán para la barca y nos comenta que ya nos podemos tirar al agua. Nos hemos puesto mucha crema, ya que aunque hace un día parcialmente nublado, el sol y el calor pegan con fuerza.

Japanese Garden
Nos cogemos las gafas y tubo (que mi mujer y yo nos trajimos desde Barcelona con esperanza de poder usarlos), y nos tiramos al agua, que está bastante buena. Cuando metemos la cabeza en el mar y empezamos a hacer snorkel nos quedamos alucinados. Parece la película de “Buscando a Nemo”. Es un acuario tropical. Hay una cantidad grandísima de peces de todos los colores, algas, corales por doquier, increíble. Encima se acercan a ti sin miedo. El capitán tira al mar un trocito de pan de molde, y aquello se convierte en un hervidero. Lo probamos nosotros con un trocito de pan, y te lo vienen a coger de las manos, incluso te dan mordisquitos en los dedos de lo ansias que son.
Estamos una media hora larga (el tiempo se nos pasa volando), totalmente solos (la táctica de la ruta invertida nos funciona genial), y nos subimos de nuevo a la barca para ir al siguiente destino: Mango Bay.

Zona de Mango Bay
Nos quedamos otra vez a 100 metros de la playa, de nuevo solos, y volvemos a hacer snorkel. El paisaje submarino es muy parecido al anterior, pero no por ello menos espectacular. Bancos de miles de peces nadan coordinados hacia uno y otro lado, pasando de los seis humanos que estamos haciendo el sireno por allí.
Otra media hora después, nos volvemos a subir (después de haber vuelto a tirar alguna rebanada de pan), y nos dirigimos a la tercera zona de snorkel, la bahía de Hin Wong. Nos damos cuenta de que, a pesar de llevar crema, nos estamos quemando bastante, por lo que en este tercer snorkel me quedo con la camiseta puesta. En esta tercera zona volvemos a disfrutar del acuario que es este mar, y la curiosidad de los peces que se acercan a ti sin problemas.

Zona de Hin Wong
Como ya estamos un poco cansados, y se acerca la hora de comer, le comentamos al capitán que el siguiente destino sea una playa. Así que arrancamos de nuevo, y nos acercamos a una de las playas de la costa este. Cuando estamos a 50 metros de la playa veo que estamos yendo a Tanote Bay (adonde hemos quedado el día siguiente con Claudia y Aitor, una pareja que está de luna de miel en Tailandia desde hace dos semanas y con los que pasaremos un par de días allí en Koh Tao).
Total, que llegamos a la playa, y nos aposentamos cerca del agua. La playa es espectacular, y hay poca gente. Nos preguntamos si estarán nuestros amigos mientras montamos el chiringuito, para poder darles una sorpresa, y resulta que son ellos los que nos la dan a nosotros, ya que están en la playa a 50 metros. Se levantan, vienen hacia nosotros y nos fundimos en un abrazo, ya que la última vez que los vimos fue en su boda, así que nos hace mucha ilusión vernos a casi 10 mil kms de distancia.
Estamos hablando un ratillo, nos pegamos un baño, comemos un poco, y nos despedimos de ellos para coger de nuevo la barca. Esta vez ya nos volvemos a nuestra playa; hacemos un último snorkel en Ao Leouk, y ya desde ahí el capitán nos deja directamente en nuestro resort sobre las 16h. Ha sido un día muy completo. Nos damos cuenta de que todos nos hemos quemado en mayor o menor medida, a pesar de llevar la camiseta puesta la mitad de la mañana, ya que el sol allí aprieta mucho desde las 10h hasta las 15h aproximadamente.
Una vez desembarcados nos vamos a la piscina, luego duchita, y por la noche nos vamos a cenar al Ying Yang de nuevo, donde para variar pruebo otra ceveza distinta, la Tiger (bastante buena también). Luego nos hacemos unos gin tonics y en el ‘Next Door Bar’ por 80THB (2€ aprox, pastizal!!!) escuchando buena música, y cuando nos cansamos a dormir al hotel.

Chico anuncio de Tiger Beer