ITINERARIO DEL DIA

Después de un buen desayuno en el Clarke´s, recogemos todo el equipaje, cargamos de hielo nuestra nevera y volvemos a Bryce Canyon, vamos a ver los miradores que más nos apetezcan del parque. Nos hacemos la foto de entrada al parque, enseñamos el pase anual y para dentro.
El primer mirador al que vamos es Sunrise Point.
Seguimos el orden natural y ahora estamos en Inspiration Point, a nosotros fue el mirador que más nos gustó.

Y llegamos a Bryce point, el mirador estrella del parque. La verdad es que hay que intentar ver los miradores en su orden natural, ya que van de menos a más.
Y estos miradores más Sunset point que ya habíamos visitado el día anterior, son los más destacables del parque. Nosotros también nos acercamos a Paria Point, desde aquí, las vistas ya pierden atractivo.
Y para rematar el parque nos acercamos a Natural Bridge. Para nosotros no merece la pena desplazarse hasta aquí, sobre todo si vienes de Arches.
Volvemos ahora hacia la salida del parque, vamos viendo bonitas praderas. Invertimos prácticamente tres horas en visitar todos los miradores mencionados. Bryce Canyon es un parque "agradecido", recogido, en 4-5 horas puedes hacerte los cuatro miradores principales más el trekking que baja al fondo, entre los hoodos.
Paramos en el Visitor Center, entramos en los lavabos, curioseamos un poco dentro de la tienda y nos vamos hacia Zión por la 12 hacia la 89. Esta carretera que te lleva a Zión es muy estética, se hace muy entretenida.
Llegamos a la entrada del parque y hay cola para entrar, se nota que al ser domingo hay más gente. Seguimos avanzando, pasamos por delante del checkerboard, montaña que se asemeja a un tablero de ajedrez. Los paisajes son muy bonitos.
Hasta que llegamos al túnel de Mt Carmel, justo un poco antes de llegar a él, a mano derecha hay un pequeño parking. Desde aquí sale una ruta que queríamos hacer, Canyon Overlook Trail, que termina en un acantilado con espléndidas vista. Aquí tuvimos que esperar un poco a que quedara algún sitio libre en el aparcamiento. No nos importó mucho, pues los coches que continuaban camino también estaban parados a la entrada del túnel, esperando que llegara su turno.
Buscamos el cartel que señala el inicio de la ruta y para allá que vamos, son las 13:20 y hoy el calor pega con fuerza, así que protección, gorra y agua en la mochila. La ruta no tiene ninguna dificultad, pero por el contrario ofrece magníficas vistas del Cañón de Zion.
Nos llevó 40 minutos ida y vuelta y para nosotros es muy recomendable hacer este tramo, sobre todo si como nosotros es lo único que vas a visitar de Zión.
A las dos montamos en el coche, atravesamos ahora sin esperas el túnel y nos disponemos a bajar hacia el valle, la carretera sigue ofreciendo muy buenas vistas. Al atravesar Sant George vemos unas sombras y allí que paramos a hacernos unos bocadillos, una ensalada y a hidratarse.
Encaramos ahora la última parte del trayecto de hoy, Las Vegas, un “alto” en el camino entre parques nacionales. La ciudad del pecado, la ciudad en la que lo que pasa en ella, se queda en ella.
Se nos da sorprendentemente bien encontrar el valet parking del hotel y para dentro. Son las 16:30 y vamos buscando el mostrador de Mlife, allí te dan una tarjeta física con tu número y en ella te cargan los servicios contratados, en este caso nos cargó las dos noches de hotel y los desayunos buffets del MGM, para los Brunch del Montecarlo tuvimos que ir previamente al mostrador Mlife del mismo hotel y para las entradas del sol al mostrador del Mirage, que es dónde se realiza el espectáculo. Las entradas físicas hay que recogerlas en el mostrador de venta de entradas del circo del sol, en el mismo hotel, hay que recogerlas como máximo a las 16:00 del día del show.
Una vez que tenemos en nuestro poder las tarjetas, el siguiente paso es hacer el check-in y cuando ves los mostradores con 15-20 recepcionistas atendiendo, empiezas a ser consciente que estás en el segundo hotel más grande del mundo. Mientras estamos esperando en la cola nuestro turno, veo que hay un encargado de ir dando paso a los clientes a las recepcionistas a medida que van quedando libres. Así que me acerco a él y le pregunto si es posible que nos atienda alguien en español, asiente con la cabeza y nos asigna una simpática chica sudamericana. Cómo la reserva de habitaciones estaba cada noche a nombre de cada uno, queríamos que quedara constancia que nos quedábamos las dos noches en la misma habitación, y como teníamos alguna duda más, preferimos dejarlo todo claro en nuestro idioma.
La chica muy amable, nos da un mapa del hotel, explicándonos dónde se encuentra la habitación y para allá que vamos con nuestras mallas, nuestras camisetas bien pegadas a la piel del sudor, llevando maletas, nevera, desde luego Las Vegas en un buen sitio para pasar desapercibido.
Atravesamos el casino, me impacta ver a la gente jugando a la ruleta, black-jack, máquinas recreativas, mientras fuman y tiran la ceniza y colillas a la moqueta.
Nos acomodamos, nos duchamos y salimos a pisar la strip. Son las seis de la tarde y lo primero que sientes al salir a la calle es un bofetón de calor, claaaro no haber hecho esta ciudad en medio del desierto.
El primer hotel que vemos es el New York que está enfrente del nuestro, pasamos por delante de la tienda de M&M y Coca-Cola, pero no entramos, vamos directamente al hotel Planet-Hollywood. Tenemos hambre y queremos comernos el bocadillo gratis que te dan en el Earl of Sandwich al inscribirte en su página, lo podéis conseguir aquí www.earlofsandwichusa.com/eclub
Pasamos por laTorre Eifell del París, que se empieza a iluminar. Es cierto que Las Vegas gana mucho de noche.
Localizamos el local y efectivamente tenemos derecho a un bocadillo caliente gratis de la carta a elegir por persona, así siempre saben mejor. Nos pedimos dos cervezas (10,50 dólares las dos, son caras) y listo. La verdad es que la estancia en Las Vegas nos ha salido barata.
Volvemos a la strip, decidimos cambiar de acera, vemos el Caesar´s y nos acercamos al Mirage, queremos intentar dejar zanjado ya el tema de las entradas de mañana del Circo del Sol. Y en cinco minutos sin problemas, pasamos por el mostrador de Mlife y de allí al mostrador a recoger las entradas, 143 dólares cada una de ellas.
Caminamos por la strip, nos acercamos al Bellagio a ver el famoso espectáculo de las fuentes, hay bastante gente (En Las Vegas siempre hay gente) pero encontramos unos sitios desde el que verlo bien. Nos gustó mucho, está muy lograda la sincronización de las fuentes con la música, que era de Elton John.
Y aunque el día ha sido largo y cansado, todavía nos queda ir a la Fremont experience. Para eso volvemos al hotel, cogemos el coche, buscamos en el tomtom la dirección y nos manda por la autopista, pasamos delante de los Outlets del Norte que visitaremos mañana y dejamos el coche en un parking cercano (cruce de 4th Street & Carson Avenue) que cuesta $2 por hora.
Aquí estamos, dónde todo empezó. Desde el primer momento este sitio nos gustó mucho, los espectáculos de Viva Vision en la pantalla más grande del mundo, que se realizan a las horas en punto, los neones, los conciertos que allí se celebran, el ambiente decadente que se palpa en esta zona de la ciudad.
Tuvimos la suerte de coincidir justo cuando empezaba uno de los pases de Viva Visión, curioseamos, caminamos viendo la cantidad de gente disfrazada que hay por allí, compramos magnetos de recuerdo (aquí encontraréis los precios más bajos) y llegamos hasta el final, dónde tienen montado un escenario con un grupo que versionaba a Bon Jovi, pasamos un buen rato disfrutando del show, del de encima del escenario pero sobre todo del de debajo.
La Fremont experience street, para nosotros una visita obligada si vas Las Vegas.
2 horas después nos marchamos a recoger el coche, pasamos delante del famoso restaurante Hear Attack grill, que se precia de llevar muchos años luchando contra la anorexia. Aunque estaba cerrado a la puerta tienen una báscula digital para pesarse ya que si tu peso es superior a 160 kilos, comes gratis.
Un día que comenzamos en Bryce Canyon, un parque espectacular y que terminamos en Las Vegas, una ciudad que te hace experimentar sensaciones contradictorias. Cuando llegamos lo primero que pensamos es que era un engendro de ciudad, que era aberrante el despilfarro de energía, agua en medio del desierto, a medida que íbamos pasando tiempo en la ciudad, nos iba atrapando, nos iba ganando para la causa.
El MGM, pues una monstruosidad de hotel con sus 5.000 habitaciones. La habitación muy correcta y más por el precio que conseguimos.