Hoy también será un día de largo y emocionante.
Tras despedirnos de nuestro hotel en Paracas con un buen desayuno, el chófer nos acercó al embarcadero para ir a las Islas Ballestas.
La salida la teníamos bastante temprano y hacía mucho frío. El viaje fue en julio pero el forro polar que llevábamos no pudimos quitarlo de encima ningún día. Hacía rasca de la buena y eso que todavía no estabamos en el barco porque luego sería realmente peor!!!!
El embarque en las lanchas rápidas de cada compañía se hace en grupos que se van formando en filas frente al muelle. Una vez pasado el control te colocan un chaleco salvavidas y te dan algunas indicaciones de seguridad.
Las embarcaciones no van cubiertas y los asientos se disponen en un espacio ajustado así que hay que buscar el mejor sitio. Nosotros elegimos en la parte de atrás.
Comienza el despegue!!! Digo despegue porque aquello iba como las balas, en serio, las lanchas congen una velocidad altísima que te hace votar del asiento con el golpe de las olas. Fue muy divertido aunque el frío era insoportable así que aconsejo llevar alguna gorra (bien atada a la cabeza) o pañuelo o algo así. Si mirabas a tu alrededor, todo el mundo iba pasando un frío de perros
Hicimos una parada para ver el famosos "Candelabro" un geoglifo realizado en la arena frente a la costa relacionado con las líneas de Nasca.
Luego llegamos a los islotes llenos de grutas y playas de güijaros donde los leones marinos y focas viven tranquilamente. Había muchisimos tirados en cualquier rincón o subidos a sitios imposibles. Las lanchas se acercan lo suficiente como para apreciarlos y la experiencia es muy divertida.
Según nos contaron en aquellas islas estuvo la mayor fábrica de "güano" del mundo lo que hizo enriquecerse a los empresarios locales aunque ahora estaba prácticamente en deshuso. Tras un rato largo observando la zona y conociendo la historia del lugar volvimos a toda pastilla hacia el muelle.
Antes de irnos estuvimos dando un paseo por las tiendas que estaban por allí. Todas vendían lo mismo: caracolas, recuerdos de conchas, calabazas decoradas, objetos de cerámica imitando antigüedades...Vimos una pieza cerámica que nos interesaba pero nos pedían un pasatón diciendonos que era una vasija auténtica de un yacimiento
Mal rollo!!! Si aquello era cierto pues malo
En fin, el caso es que os podéis encontrar cualquier resto arqueológico o "imitación" por todo Perú, lo que a mi personalmente me indigna bastante además de estar prohibido sacarlos del país.
A las 11:00 nos llevan a la estación para coger el bus hacia Ica donde hicimos un breve citytour viendo la plaza de armas y la iglesia del señor de Luren destruída completamente por el último terremoto que hubo en la zona.
No os había hablado de este tema de los terremotos pero es algo a tener en cuenta. Cuando estás allí no es que seas muy conciente de los "sismos" pero te lo recuerdan los carteles que sueles encontrarte en cada rincón.

Desde Ica fuimos a una bodega artesanal localizada en Pisco, llamada "El Catador". Allí nos enseñaron el proceso de fabricación de la bebida nacional, el pisco, y paramos a comer en el restaurante.
Todo aquello me pareció una turistada bastante prescindible pero al menos comimos decentemente: la famosa "sopa seca" y chicharrón de chancho (churrasco de cerdo en España
Tras el almuerzo siguió el tour "turistico" por el poblado de Cauachi para ver la palmera de las 7 cabezas
No había nada que hacer porque ibamos en un bus con otros viajeros y nos llevaban en plan ganado pero era la única forma de llegar a la laguna de Huacachina, así que tocaba aguantarse
Eso sí que estuvo bien!! En Huacachina hicimos la ruta de los boogies areneros esta vez en privado.
Fue una experiencia increíble y emocionante. Solté adrenalina a tope pegando botes en el asiento del boogie mientras gritaba en cada salto.
Nos tocó un chófer muy enrollado que nos llevó por las dunas, pegando frenadas y brincos como loco. Hicimos unas fotos únicas en ese mar de arena donde el paisaje era increíble.
Tras la excitante experiencia bajamos a la laguna donde están los bares, allí tomamos una cervecita Cusqueña que nos supo a gloria!!

Se supone que la laguna era el lugar de turismo de la zona pero la verdad es que estaba bastante deteriorada y seca. EL sitio no daba para mucha visita y si estáis pensando en quedaros por la zona creo que no tienen mucho que hacerse allí excepto los boogies...
A las 18:00 teníamos el buscama hacia Nazca. Esta era una de las partes complicadas del viaje porque la ruta nocturna de esta zona tiene fama de peligrosa por los robos pero era la única manera de aprovechar el día. Total, eran solo 2h hasta Nasca, así que decidimos arriesgar.
La estación de Nasca era bastante cutre, un terrizo con una simple valla que no me pareció muy segura a esa hora. No sé si ya iba con la paranoia pero eso no daba buena espina.
A la salida nos acosaron algunos taxistas ilegales. Qué si teníamos alojamiento, que si teníamos coche... Nuestro chófer se hizo esperar así que estuvimos unos minutos algo agobiados por la situación.
Por fin llegaron a recogernos y fuimos "andando" hasta el hotel Casa Andina Classic. Estaba a unas cuadras de la estación así que no trajeron coche.
Esta cadena de hoteles peruanos tiene mucha fama pero hay que decir que la calidad de varia en cada localidad. En nuestro caso el hotel de Nasca era un poquito cutrón para lo que esperabamos, sobre todo el baño que además estaba estropeado
Una vez lo arreglaron intentamos dormir pero la calle donde estaba el hotel es la más bulliciosa de la ciudad, y encima justo al lado había un "coliseo de gallos".
El local estaba abarrotado por ser fin de semana y la megafonía hacía un ruido horrible. Desesperados decidimos irnos a cenar algo para hacer tiempo y menos mal que encontramos un restaurante, La Encantada (recomendado por TripAdvisor), cercano al hotel y donde la cena estuvo muy bien.
Sobre la 1 de la mañana el jaleo de los gallos se calmó y pudimos descansar por fin. Mañana nos tocaba uno de los momentos clave del viaje... La avioneta sobre las Líneas de Nasca!!!
Ayyyyy...que nerviosss