Hoy toca día completo de playa y como siempre amanecemos bastante temprano. A las 8 ya estamos todos desayunando en el restaurante del hotel, donde tienen un desayuno buffet bastante bueno y completo con fruta fresca, jugos naturales, panes, bollería, bacon, plancha donde te hacen en el momento huevos, sandwiches, etc. El sitio es muy bonito y desayunas viendo el mar.
Los hombres se van al pueblo a buscar un supermercado para hacer algo de compra y vuelven en un "motoconcho", que no es otra cosa que una moto-taxi que va recogiendo gente por el camino y a veces viajan hasta cuatro personas en la misma moto. Es un tipo de traslado muy práctico y barato, que viene fenomenal cuando vienes cargado de comprar.

Después nos vamos a explorar la enorme playa que tenemos delante. Decidimos ir hacia la izquierda, a la Playa Las Ballenas, que es enorme y preciosa y está casi desierta.

La playa es espectacular, con buenos accesos de arena y aguas turquesas o verdes, según le dé la luz del sol.
Está siempre casi vacía y parecen playas de postal, con cocoteros inclinados en la arena y agua caliente y transparente en la que puedes estar horas bañándote

Tras disfrutar toda la mañana como locos, nos vamos un rato a la piscina del hotel y después comemos unos bocatas en la terraza del apartamento. Por la tarde decidimos quedarnos en la playa que tenemos justo delante del hotel porque nos resulta más cómoda para leer, ya que el hotel pone tumbonas.

Hay quien opina que esta parte de la playa es peor porque su acceso es más incómodo y tiene más viento, pero nosotros es donde más tiempo nos quedamos ya que está llena de arrecifes de coral, y es mucho mejor para hacer esnórkel, así que nos ponemos los escarpines, gafas y tubos, y estamos todo el día viendo peces de colores.
Damos un paseo recorriendo toda la playa, y al volver nos sorprende este atardecer:

Nos duchamos y nos vamos al restaurante a tomar una cerveza mientras esperamos a Santi. Hemos quedado hoy a las 19,30 para conocernos y planificar las excursiones que haremos con él. Santi viene con Suny, su mujer dominicana, y conectamos desde el primer momento. Nos explica las tres excursiones que vamos a hacer y quedamos para el día siguiente temprano. De paso nos recomienda el restaurante Cayuco para cenar esa noche, donde nos cenamos un pescado a la parrilla espectacular.

A la vuelta recogemos los desayunos que nos han preparado en el hotel, ya que nos recogen antes de que abra el buffet, y nos vamos prontito a la cama que mañana toca madrugón.