Nos despertamos relativamente pronto, a eso de las 08.15. La verdad es que este hotel promete noches tranquilas y lo cumplen a rajatabla. Pese a estar en un barrio rodeado por obras no se oye ni una mosca. La cama super cómoda, una TV de 42", un buen baño y un buen desayuno en donde puedes elegir si tomar el típico desayuno inglés (revuelto, salchichas, bacon, alubias, etc.) o uno continental (zumos, fruta, bollería). Puedes pedir a la cocina que te hagan los huevos como quieras (uy que mal suena esto jejejej). Lo mejor de todo es que siempre hay algún camarero español por lo que el idioma no es un problema.
Sobre las 09.15 nos encaminamos al metro y nos dirigimos a Picadilly Circus donde comenzaba el tour "Londres Clásico". El guía se llamaba Edward y era un auténtico SHOWMAN, un tipo encantador y muy divertido. Le encanta la historia y domina la interpretación por lo que cada narración se convertía en un momento inolvidable. Un crack. Incansable, nos llevó durante tres horas por: Picadilly, palacio y barrio de St. James, Westminster, Buckingham, Downing Street, Whitehall, Horse Guards, Parlament Square, Trafalgar Square y Charing Cross, Puente de Westmister con el London Eye, etc. Vamos lo más típico de London. Os dejo algunas fotucas.









El tour acabó cerca de las 13.30 en Trafalgar Square. Teníamos ganas de comer en un pub inglés y seguimos un muy buen consejo de nuestro guía Edward, "Moon under water" que por 24€ comimos fish & chips mi mujer, y una buena hamburguesa para mí (en el precio incluyo las bebidas), vamos un chollo auténtico
para ser Londres. Está en el 28 de Leicester Square.Estábamos muy cansados y como nos habían anulado el otro tour que íbamos a hacer (menos mal), decidimos coger uno de esos autobuses de dos pisos con audioguía que pasara por la City que era la zona que iba a recorrer el tour anulado. La empresa que elgimos fue "The Original Tour" e hicimos un recorrido que duró unas dos horas y que partía de Trafalgar Square.
Fue una buena idea ya que nos sirvió para descansar y para hacernos una idea general de las zonas que no íbamos a ver.
Al finalizar nos dirigimos por metro a The Shard. Como sabréis se trata del edificio más alto de Europa y a diferencia de la noria London Eye que dura media hora, en este puedes estar arriba todo el tiempo que quieras. Es una visita muy cara y que me produjo sentimientos encontrados. Por un lado las vistas son espectaculares (fundamental subir en un día que no esté gris y al atardecer) pero por otro lado no entiendo con la pasta que vale que no hayan pensado en los amantes de la fotografía, no comprendo que lo pongan tan complicado, es imposible hacer buenas fotos a través de tanto cristal y hierro. Aún así la puesta de sol fue simplemente espectacular y alguna salió.



Luego aprovechamos al bajar del rascacielos The Shard a cenar algo e irnos a nuestro sitio favorito, esta vez tocaba de noche y luego para el hotel que aún quedaba otro día duro pero apasionante.
