Nos dirigimos en tranvía hacia Eminonu para ver los horarios de los cruceros. Lo que decidimos al final fue realizar el crucero por el Bosforo al anochecer, contando con que íbamos a estar cansados y la hora y media nos iría bien para descansar y también para ver las vistas de la ciudad al atardecer.
Lo que hicimos fue coger el ferry hacia Uskudar, la zona asiatica. Visitamos la Mezquita Semsi Pasa, dimos una vuelta por el barrio y por el paseo al lado del Bósforo, aprovechamos también para pararnos y comprar algo de fruta, con tanto kebap y carne nos vino bien
Visitamos el Palacio Dolmabahce. Compramos entrada para ver dos cosas, la parte oficial y el harem. El harem no merece mucho la pena, en un edificio mucho más moderno, del siglo XIX, y las habitaciones y la decoración es más sencilla si la comparamos con el arte tradicional del palacio Topkapi. La explicación de cómo vivían por aquel entonces el sultán con su familia está bien pero es una visita que se puede ahorrar. Cosas a tener en cuenta: hacía mucho calor, no tienen aire acondicionado y las ventanas estaban cerradas, estábamos en la calle a unos 32 grados asi que alli dentro no me lo quiero ni imaginar; no se puede ir por libre, las visitas se organizan en tours en inglés y en turco, y además con mucha gente, demasiada diría yo, si no te acercabas al guía no era posible entender mucho de lo que decía.
Al terminar la visita cogimos el tranvía hacia Eminonu y nos paramos a comer un bocadillo de pescado en los barcos-restaurantes que hay en el rio, muy bueno y barato.
Tras esta parada fuimos al Museo Arqueológico, dimos una vuelta corta en el museo porque estaba en obras, la mitad del museo estaba cerrada al público y además hacía bastante calor. Decidimos ver la parte arqueológica de Troya, Anatolia y la zona clásica. Ya al atardecer cogimos el crucero por el Bósforo, hora y media.
Como ya era tarde fuimos a cenar directamente en vez de ir al hotel; cenamos en un restaurante en la zona de Sultanahmet, Sultanahmet Halkin Koftecisi (Divanyolu cad 26). El menú no era muy amplio pero cenamos muy bien, rápido y barato. Nos paramos a tomar un te de camino al hotel en un café con terraza que tenían espectáculo de derviches, el baile tradicional turco.

