En un principio pensamos en hacer la excursion al volcán Nea Kameni y Palea Kameni, pero eso suponía dedicar toda la mañana a eso y teníamos la sensación de que aún nos quedaba mucho por recorrer en la propia isla, así que lo dejamos para otra ocasión para seguir disfrutando de ésta. Desayunamos en el hotel y fuimos Firostefani, donde teníamos unas buenas vistas de la caldera de día así como de la roca Skaros, donde en la antiguedad se situaba un inexpugnable castillo.

Después nos dirigimos al sur para a conocer otra de las principales playas de la isla: Kamari.

Nos dimos el baño de rigor y ascendimos de nuevo hasta Pyrgos disfrutando una vez más del paisaje desde nuestro quad.
Aquel era un día especial: mi cumpleaños, así que hicimos una parada en un sitio que había visto varias veces recomendado en los diarios, Santo Wines, para brindar por un año más. El vino es un producto típico de la isla y este es un lugar ideal para hacer una pequeña cata mientras disfrutas de unas magníficas vistas de la caldera.

Pedimos una cata de 4 vinos distintos y un aperitivo tradicional que se componía de aceitunas, salsa de tomate, colines de sésamo, queso y fava (una pasta tipo hummus hecha a partir de judías). Total: 11,10€. Parada recomendada a mi juicio.

Volvimos al hotel para darnos un baño en la piscina y ducharnos para ir luego a conocer Fira. El aperitivo nos había llenado bastante, por lo que ese día nos saltamos la comida y decidimos adelantar la hora de la cena.
Visitamos tanto la catedral ortodoxa como la católica, esta última mucho más bonita. Me llamó mucho la atención la decoración de todas las iglesias que vimos: recargadas hasta el exceso y sin bancos la mayoría excepto esta.

Aprovechamos para comprar souvenirs abriéndonos paso entre las hordas de turistas que abarrotaban la ciudad, la mayoría procedentes de cruceros. Quizá no sea tan bonita como Oia, pero su belleza no se aleja demasiado.
Esa tarde teníamos pensado ver el atardecer desde Fira, que se presumía más tranquilo que el de Oia, sin embargo mi cabezonería cambió los planes y para bien, afortunadamente. En nuestro paseo, no dejaba de ver postales con la típica imagen que todos tenemos de Santorini: Una cúpula azul baja con el mar, islas y sol de fondo. Tenía que ir allí. Por la perspectiva tenía claro que no estaba en Oia, pero tampoco en Fira... tenía que ser en algún punto intermedio. ¿Firostefani? ¿Imerovigli? Cogimos la moto teniendo claro que no sería facil de localizar desde la carretera porque la cúpula estaba escondida en la caldera, pero se me había metido entre ceja y ceja que quería la foto de Santorini perfecta. Y la conseguimos.
Estábamos empezando a ascender hacia Imerovigli, eché la vista atrás y ahí vi la iglesia. Estaba casi al lago de donde habíamos estado esa misma mañana, pero es una cúpula que no llama la atención... y a Dios gracias, porque cuando llegamos estábamos prácticamente solos. Tres personas contadas además de nosotros y un enorme mirador para disfrutar de la mejor puesta de sol.


Perdí la cuenta de las “fotos perfectas” que pudimos echar. No encuentro las palabras para describir la experiencia, de verdad. Para que tengáis una referencia, está a lado de unos apartamentos llamados Dany's suites y detrás de Santorini Palace.
Con el objetivo más que cumplido, regresamos a Fira para celebrar por todo lo alto mi cumpleaños. Queríamos un restaurante con vistas a la caldera y nos decidimos por “Fanari”, desde donde disfrutamos de los últimos rayos de sol y del espectáculo que es ver la isla de noche, además de unas ricas sardinas a la plancha, queso feta al horno con tomate, calamar a la plancha y un riquísimo salmón que hizo las delicias de mi paladar. Mi tarta fue un impresionante baklava con helado de vanilla. No tenía vela, pero en ese momento, sinceramente, no hubiera sabido qué deseo pedir.



El total fue de 69€, un precio razonable teniendo en cuenta el lugar y que además pedimos una botella de vino.
Después de la cena, nos retiramos porque al día siguiente teníamos que madrugar para cambiar de isla. El viaje continuaba pero el listón estaba demasiado alto.