Nos levantamos super temprano, el chico del hotel nos dijo que el tranvia que pasaba en la esquina nos dejaría cerca al pier 33. Las entradas ya las había sacado tres meses antes y a primera hora, por evitar más colas las llevaba impresas desde casa.
Hacía algo de frio esperamos el tranvia y nada que pasaba y la hora se echaba encima, nada empezamos a bajar, y yo soy doña prisa porque pasaba el tiempo y nada. Por fin llegó uno y nos subimos. Nos bajamos en la última parada y empezamos a caminar y caminar y no se veia nada que se pareciera al pier, llegamos al 42 y pensamos que ibamos al revés empezamos a regresar decidimos preguntarle a un americano con señas (no sabemos nada de inglés) le enseñamos las entradas y nos dijo que regresaramos, osea que ibamos bien
Llegamos a las 8:30 y ya había una cola inmensa, nosotras ocupamos la penúltima fila. Ya respiré y sonrié para la foto que hacen al entrar.
Estabamos emocionadas y Paqui parecía la segurata de allí con su gorrita.
Eran tan emocionante y como alguien en su diario que pasaba de oir lo que dicen a la entrada y al fin y al cabo no nos enterabamos seguimos las flechas y para arriba a visitar esa prisión tan famosa, (antes de ir nos vimos varias películas para emocionarnos más) Estupendo y el audio es fenomenal
Cuando estabamos saliendo encontramos a un escritor en la tienda de recuerdos firmando libros:
Me puse a mirar el libro y logré entender que el autor era William Baker un expresionero de Alcatraz, un chico malo, malo.
Pregunté si estaba el libro en español pero no, sólo en inglés, por eso no lo compré, me hubiese encantado, era increçible aquel anciano de ojos azules y tiernos hubiese estado en aquella prisión destinada para los peores. Asi es la vida.
Terminamos el recorrido en 2 horas, haciéndolo despacio y con calma, decidimos que había acabado y nos fuimos a esperar el ferry, aunque la hora indicada para regresar era 12, la verdad que vino muchos antes.
Llegamos al pier 33 y nos fuimos dándo un paseito hasta el 39. Un ambiente tan y como nos gusta, mucha gente, música, tienda grandes y nos fuimos a comer la famosa clam chowder, deciros chic@s que esta muy buena, es deliciosa. Lo hicimos en local dentro del pier 39, segùn vimos era más barato dentro en los locales que afuera donde hay una casetas que no tienen donde sentarse y mas caro.
Le echamo el ojo al bubba gump, y aunque nos prometimos no comer allí porque ya habíamos probado el de New york y es un poco caro, al final caímos al día siguiente.
Salimos de allí y cruzamos la calle, estaba llena de tiendas y a mirar, llaveros baratitos y lleno de camisetas, estilo chinatown no estan mal de precio.
Caminando dando un paseito hasta que encontramos el tranvía que nos llevo a chinatown. Es tremendamente inmenso, pero o fue que no lo visitamos bien pero vimo venta comida y comida y comida y nada más. Había ropa pero de señora mayor, bragas y eso. Como estabamos cerca nos fuimos hasta la piramide transamérica, maravillosa, ícono de la ciudad, es que la vez en todas las películas y tenerla ahí tan cerquita.
Dando otro paseito buscando un tranvia para volver al hotel, vimos una parada cerca otro de los puntos donde le dan la vuelta manual, había una cola. Que sepais que los baños que están en la calle son gratis. nosotras no lo supimos hasta que estuvimos haciendo la cola que explicaban que era gratis y que entre persona y persona el baño se toma dos minutos para limpiarse. Genial porque recuerdo que en París nos tocó pagar para usarlos.
Así terminamos nuestro día.