Jueves 8 de Octubre.
Nos levantamos temprano para desayunar y partir hacia el aeródromo de Kihihi. Antes de que terminásemos de seayunar ya estaba Patrick esperándonos con el coche ya cargado. El plan del día es tomar 3 vuelos. Dos internos en Uganda, Kihihi-Entese-Entebbe, y un vuelo internacional que nos llevará a Nairobi.
Antes de subirnos a la avioneta que nos llevará de Kihihi a Entese, vemos a 2 turistas hablando con los pilotos. No sabemos si les pagaron o no, pero ya en la avioneta nos informa el piloto que iremos volando a baja altura para que podamos disfrutar de los animales del parque Queen Elizabeth. Las vistas son alucinantes.


Y una última de vistas

Grupos de elefantes, búfalos, hipopótamos.. No queríamos llegar. Al llegar a Entese se bajan los turistas y el siguiente vuelo a Entebbe es a mucha más altura. Finalmente llegamos a Nairobi y hacemos los trámites súper rápido, así que en apenas 20 minutos estamos montados en el coche que nos llevará a nuestro hotel.

El tráfico en Nairobi es alucinante. Un trayecto que debía de ser de 5-10 minutos se convierte en más de una hora. Ambos sentidos de la vía principal, el equivalente a la Palmera o Castellana, están completamente bloqueados. La gente que va a pie se mueve infinitamente más rápido que la que va en coche. Finalmente llegamos a nuestro hotel.
El Norfolk Hotel es un hotel con mucha historia detrás. Su edificio tiene los rasgos de la época colonial inglesa y el jardín está lleno de antigüedades como un ford de 1920 o una antigua cosechadora. Por los pasillos hay muchas fotos de Hemingway. Según nos cuentan, desde este hotel es de donde partían en grandes grupos cuando se iban varios meses de safari.

Desde una de las terrazas del Hotel

Como a cada sitio al que vamos o persona que conocemos, les contamos que estamos de viaje de novios. Esta vez nos sale bien y la jefa de recepción nos dice que si esperamos unos minutos nos harán un upgrade en nuestra habitación!! Dejamos las cosas en nuestra nueva habitación y nos vamos a una de las terracitas internas con vistas al jardín a tomarnos algo y a esperar a Topo, el responsable de Topo Safaris, quién se encargará de nosotros hasta nuestra llegada a Madrid. Tarda un poco más de lo esperado en aparecer pero finalmente llega. Topo es como se hace llamar. Es español y tendrá unos 50 años. Debe de llevar ya tiempo porque con los camareros se comunica eb Swahili. Nos hace un resumen de lo que vamos a hacer estos días en Kenia y la verdad es que nos animamos mucho con las cosas que nos cuenta. Aprovecho para comentarle que estuvimos cerca de cancelar nuestro viaje a Kenia por nuestra preocupación por la incursiones terroristas en Kenia. Nos tranquiliza usando 2 argumentos muy diferentes; el primero es el de la distancia y es con el que yo contaba mientras que el segundo nos sorprendió mucho. Nos explica que los pueblos Samburu y Masai son guerreros y muy agresivos ante cualquier amenaza a su fuente de ingresos que son los turistas.
Luego nos vamos a cenar y el camarero es muy gracioso. Cada cosa que pedimos gesticula y casi salta como un loco como si fuera el plato más sabroso que jamás fuéramos a conocer. Sobre todo decía que no con la cabeza como si no fuera posible que hubiéramos elegido ese plato. Yo, que me había tomado un par de cervezas en la terraza, estaba al borde de un ataque de risa. Llegué a la conclusión que teníamos que llegar a un acuerdo con ese hombre y montar un negocio a vender lo que sea en España. Nos forrábamos seguro. Sobre todo porque la cena luego estaba bien pero tampoco era nada del otro mundo!
Terminamos de cenar y nos vamos a dormir que mañana nos espera nuestro primer día de safari! Si todo sale bien, sobre las 11:30 estaremos en Samburu.