Nos levantamos helados esa mañana, a pesar de las 3 mantas que teníamos por encima (las del alojamiento y las del vuelo de ida a Los Angeles, que nos quedamos por si las necesitábamos durante el viaje, y menos mal…). Mi marido apenas pegó ojo entre el frio y sus paranoias con los osos, todo porque a mitad de la noche le había dicho que se me había olvidado guardar el carmex en la caja anti osos. Pero bueno con toda la gente que había en Yosemite ¡se creía que los osos iban a bajar al valle!
Nos vestimos como pudimos sin salir de las mantas y fuimos a comprar algo para desayunar en el supermercado del Curry y de paso aprovechamos para conectarnos al wifi.
Después nos fuimos a visitar lo que nos quedaba del parque.
Fuimos al hotel Ahwahnee, que bien merece una visita, demasiado caro para nosotros pero muy bonito. Tenía unas vistas muy buenas, y un hall grandísimo. Además en la primera planta, hay una máquina de café y té gratuito, y te puedes tomar uno sentado con las vistas de Yosemite (nosotros hicimos uso de ello y nos tomamos un té y un chocolate calentito, nos faltaron las pastas jejeje).
Tras esto, nos pusimos rumbo a las praderas de Yosemite. Estuvimos paseando por esta zona un buen rato haciendo montones de fotos.
También teníamos pensado hacer el trail hacia brideveil falls a pesar de que llevaba muy poca agua, asi que allá fuimos
Después fuimos a Hetch Hetchy Valley, en la zona noroeste del parque. Es la zona más seca y con menos vegetación de Yosemite, y también la menos visitada del parque. Yendo de camino hay un hotel con cabañas de madera llamado Evergreen lodge en el que paramos a comer, había poca variedad, pero la comida muy rica. El sitio comparado con los alojamientos del resto de Yosemite estaba fenomenal, no me importaría pasar una temporada desconectando aquí.
Hetch Hetchy Valley es un valle glacial inundado formando el embalse del mismo nombre. Decidimos hacer una ruta para bajar la comida y nos dirigimos hacia unas cascadas al otro lado del embalse, las Wapama Falls, la ruta son unos 4millas. Habiamos leído en la Lonely Planet que en esta zona son muy comunes las serpientes de cascabel en verano, así que íbamos paranoicos perdidos. Hubo una vez que se empezaron a mover los hierbajos del camino y los 2 empezamos a gritar y correr, y luego era una inofensiva ardillita jajaja, pero lo pasamos muy bien haciendo esta ruta.
Sobre las 17.30 cogimos de nuevo el coche y nos pusimos en ruta. Teníamos que salir por mariposa Groove (el cual estaba cerrado por reformas, y no pudimos ver las secuoyas) y teníamos 1h 30 de camino, más otro par de horas desde ahí hasta Three Rivers que era donde dormíamos esa noche.
Durante este camino, volvimos a parar en Tunnel view, porque nos gustó las vistas el día anterior y nos queríamos despedir del valle de Yosemite.
También paramos en el hotel Wawona que está antes de llegar a mariposa Groove, donde había un grupito de ciervos merendando.
Después de todo esto cogimos el coche y solo paramos a cenar en un Wendys, hasta que llegamos al hotel de Three rivers.
El alojamiento de ese día nos encantó, lo regentaba una pareja encantadora de la que solo tengo buenas palabras. Además, el alojamiento esta súper cuidado y a buen precio. Era ideal para pasar unos días relajándose, una pena que solo estuviéramos de paso. Tenía piscina, jacuzzi al aire libre (del cual disfrutamos esa misma noche) y jardín.