Último día en Ulan Bator, madrugamos ya que el autobús sale temprano y desde el centro, mas o menos, a la estación Dragon, tenemos mas de una hora a pie.
Sorpresa, Mongolia se despide con una buena nevada que deja todo el recorrido hasta Rusia bañado en blanco. En total serán unas 12 horas hasta Ulan-Ude en Rusia, mucho tiempo, pero muy barato. El paso fronterizo fue bastante tranquilo de lo que había leído por ahí sobre los inspectores rusos, así que genial llegamos a Ulan-Ude y nos ponemos a buscar un hotel cerca de la estación de trenes para poder sacar los billetes para el día siguiente dirección Irkutsk. El resto de la tarde-noche lo aprovechamos para ver el centro de la ciudad, donde se encuentra la cabeza más grande del mundo dedicada a Lenin, personaje histórico que nos acompañará por todas las ciudades rusas que visitemos.
La verdad que andaba mosca por comentarios que había leído sobre las señoras que venden los billetes de tren, que podían llegar a ser un poco "bordes". En mi caso, salvando con que solo hablan ruso (como la inmensa mayoría de rusos), no tuvimos ningún problema. Con llevar unas plantillas con preguntas sobre precios, horarios y destinos, y una chuleta para comprobar los billetes una vez comprados suficientes. Tampoco tuve problemas en ninguno de mis 4 trenes que utilicé, de quedarme sin plazas por comprar los billetes de tren en la misma estación el mismo día o anterior.
Salimos de Ulan-Ude con destino a Irkutsk (1184.9 RUB), uno de los trayectos entren más bonitos del viaje, ya que el tren bordea el lago Baikal y los paisajes son espectaculares. El cambio de Mongolia a Rusia es evidente, pasar de las extensas estepas mongolas a los grandes bosques de Siberia es increíble.
Llegamos a la estación de Irkutsk y nos disponemos a coger un tranvía "vintage" que nos lleve al otro lado del río Angara, que es donde se extiende gran parte de la ciudad. Nos alojamos en el hotel Uzory, un edificio viejo, como los empleados de recepción, pero con habitaciones bastante limpias y baños y duchas compartidas, estas últimas en el sótano, todo una experiencia. Teníamos cercano una oficina de turismo para pedir información sobre la ciudad y las posibilidades para visitar el lago Baikal.
Irkutsk como ciudad me gustó bastante, tranquila, limpia y con bastantes cosas que ver, eso si, a partir de las 6-7 de la tarde no ves a nadie por las calles y encontrar un sitio para cenar se convierte en todo un reto. Hacia el sur de la ciudad tiene una zona al más estilo centro comercial americano, con todo tipo de tiendas y restaurantes.
La visita al lago Baikal la hicimos en el medio de transporte utilizado por los locales, una furgoneta de 8-10 plazas o también conocidas por "marshrutka", que corría como si no hubiese un mañana. Nuestro destino era Listvyanka, un pueblecito pesquero a orillas del lago con casitas de madera con las ventanas pintadas en diferentes colores. Es un sitio bastante visitado por la gente de la ciudad donde degustar pescado ahumado preparado en puestos callejeros.
Al día siguiente toca partir de nuevo, eso si, habiéndola cagado al comprar los billetes del tren para el día siguiene, lo que implicaba tratar de explicarle a la señora de la ventanilla lo que había ocurrido, ardua tarea. Todo salió bien y pudimos conseguir billetes para ese día con un pequeño recargo.
Próximo destino Ekaterimburgo (6506.4 RUB). Este trayecto
en tren nos tomó unas 54 horas metidos en el mismo vagón, todo un reto. Reservamos en Kupe, camarotes para 4 personas, así que durante más de 2 días íbamos a tener nuevos compañeros de viaje.
Nos tocaron 2 rusos, uno de unos 30 años y el otro algo más mayor. Las primeras horas fueron algo frías entre nosotros, subimos al tren por la tarde-noche y prácticamente estaba todo el mundo cenando o durmiendo ya. Los dos siguientes días fueron increíbles, compartieron todo lo que llevaban consigo: cerveza, bizcocho de la mama, panceta estilo rusa...y yo no fui menos, porque me había reservado para esta parte del viaje jamón serrano y una longaniza de Aragón que les encantó, no tanto el jamón porque decían que era demasiado fino jaja. La verdad que el viaje se hizo bastante ameno con nuestros amigos rusos, que aunque exclusivamente hablaban ruso, tratábamos de entendernos por gestos o por palabras sueltas de la guía. En paradas de larga duración, bajaban a por provisiones de cerveza, porque otra cosa no harán, pero el darle a la botella son como bestias. Llegando a nuestro destino toca despedirnos de uno de ellos, ya que el otro camarada se bajaba también en Ekaterimburgo. Nos presentó a su novia que le estaba esperando y nos acompaño hasta el rest room de la estación, donde íbamos a pasar una noche.
Ekaterimburgo me pareció una ciudad bastante moderna y con bastante movimiento por las calles, muy parecida a ciudades europeas. Uno de sus puntos de interés más conocidos es el lugar donde asesinaron a toda la familia real Romanov por parte de los revolucionarios bolcheviques, de una manera bastante cruel.
Permanecemos algo más de un día y ponemos rumbo a Kazan (1536.5 RUB) en un tren nocturno para no perder tiempo.
La verdad que me lleve una grata impresión de esta ciudad, todo el centro histórico estaba muy bien cuidado y nuevo, me pareció leer que hace unos años habían celebrado el aniversario de la ciudad y habían re-acondicionado todo esa zona. Es una ciudad donde se nota más la presencia del islam, destacando la mezquita Qul Sharif, una de las mezquitas más grandes de Europa. En el complejo arquitectónico del Kremlin, se pueden apreciar el carácter multi-etnico de Kazan, donde conviven edificios cristianos y musulmanes.
Y llega la hora de sacar los billetes de nuestro último tren tras más de 7000km a las espaldas. Billete nocturno destino Moscú (1905.6 RUB), tren con el código nº 1, es decir, uno de los trenes más nuevos en servicio, la disposición no cambia, pero hay bastante diferencia con el resto que hemos utilizado.
Moscú otra gran ciudad en la que es indispensable el uso del metro dadas las distancias entre los diferentes sitios de interés. Lo bueno que algunas estaciones y sus galerías son dignas de estar en cualquier museo: esculturas, pinturas...arte gratuito bajo tierra.
Unicamente tuvimos 2 días enteros para ver la capital rusa, así que nos dimos vida para poder ver la mayor cantidad de los rincones más interesantes de la ciudad.
Como no podía ser, el Kremlin y la plaza Roja, un conjunto de iglesias y palacios de gran belleza, aunque me esperaba bastante más del interior del Kremlin, igual fueron por las prisas, para mi gusto, el Kremlin de Kazan me pareció más interesante.
La plaza roja es espectacular con la catedral de San Basilio destacando con sus bóvedas de colores. Tras esto, otro lugar que me gustó bastante fue la catedral de Cristo Salvador. Si lo que te gusta es patear y ver edificios religiosos, Moscú es un lugar ideal para ello, ya que está lleno de catedrales, monasterios, mezquitas, etc.
Otra cosa que me gusto fue el parque Gorky, un oasis de tranquilidad en tan inmensa ciudad, donde poder descansar y observar la vida en Moscú.
Para terminar lo que me dejó bastante asombrado, fue la cantidad de vehículos de alta gama en Moscú: Ferrari, Porche, Jaguar, Bugatti, Rolls Royce...cualquiera, ni Marbella en sus mejores tiempos se le acercaba lo más mínimo, y esto dice mucho de la cantidad de millonarios que hay en Rusia.