Miércoles 14 de Octubre

Nos levantamos temprano para ver el amanecer y luego nos vamos a desayunar.


Con Milton hemos quedado en hacer un safari de 8 a 13 y comer en el Kilima para seguir disfrutando de las vistas.
El día anterior habíamos comentado con Milton la enorme suerte que habíamos tenido todos estos días, pero que solo nos faltaba por ver el rinoceronte negro. Es un especie técnicamente extinguida. En Masai Mara apenas hay 30, y el tiempo de cría es de unos 5 años, por lo que un hipotético proceso de recuperación es extraordinariamente lento. Esto sumado a que el kilo de cuerno de rinoceronte negro se paga a 35.000$ hace que las opciones de recuperación sean prácticamente nulas.
Salimos y la obsesión de Milton es localizar a uno para que podamos haber visto todo.
Damos vueltas y vueltas por la zona de arbustos que es donde se encuentran a gusto, pero sin suerte.

Lucía se desespera un poco y Milton me pregunta qué hacemos. Decidimos intentar una vuelta más. Terminando esta ronda Milton se pone como loco al ver a una hembra de rinoceronte negro saliendo de los arbustos en dirección a la sabana con una pequeña cría.

Es un animal impresionante.


Felices de haberlo visto nos vamos en dirección al río Mara a ver qué tal las cosas por allí y si hay algún grupo con intención de cruzar.

Vemos un grupo de coches en torno al río por lo que todo apunta a que vamos a tener suerte. Efectivamente, hay un grupo muy grande de gacelas asomándose mientras vemos como se acercan multitud de topis, ñus y cebras.


No nos lo podemos creer. Sin embargo, una y otra vez repiten la misma acción. Se acercan a la orilla y se vuelven todos alejándose unos 200 metros del río.



Así que esta pobre gacela así como otra que le intenta seguir se quedan como aperitivo de los cocodrilos.


Es increible la facilidad de los cocdrilos para destrozarlas en un momento y comérselas.

Tras ésto, toda la manada sale huyendo del río pero vemos que no terminan de desaparecer en el horizonte.


Así que ese es nuestro plan de hoy. Esperar a ver si se terminan de animar. De manera que decidimos aguantar sin comer para ver si tenemos la suerte de ver un cruce. Una persona de otro coche nos acerca una bolsa de comida para que podamos sobrevivir. Menos mal! En estas, nos asomamos a otra zona de cruce y vemos que han cruzado unos 10 ñus pero que queda un gran ñu en el río atrapado por una pata por un cocodrilo. La lucha es impresionante aunque con la pata destrozada, el ñu no tiene opciones. Todo se acaba cuando aparece otro cocodrilo y atrapa al ñu por la cabeza para hundírsela. Impresionante la escena.
Volvemos al cruce inicial y todo sigue como estaba hasta que finalmente unas 10 gacelas intentan cruzar. Contamos que 7 lo consiguen y 3 acaban cayendo. No hemos podido ver un gran cruce de gacelas, ñus y cebras pero estamos emocionados de todo lo que hemos visto.
Nos retiramos como a las 5 de la tarde, y como no, las jirafas nos dejan otra estampa espectacular de Masai Mara.


Ya por la noche estaba nublado, así que esta vez nada de estrellas. Cervecita y a dormir que mañana toca madrugar y volar hacia Amboseli, el último parque que vamos a conocer.