Tras un copioso desayuno, aprovechando el buffet libre del Hotel, que disponia de una pequeño pero bien aprovechado espacio a modo de cafeteria, salimos a la aventura.
Consultado el plano de Metro entramos por una estacion proxima al Hotel, sin embargo aqui cometimos nuestro primer error, algunas estaciones en Roma tienen la entrada dirigida, es decir coges el billete y te obligan a ir en un sentido.
Nos quedamos a cuadros cuando vimos que despues de sacar el billete aparecimos en el anden y como todos sabemos y la ley de Murphy obliga en la direccion equivocada.
Ademas para aumentar nuestra sensacion de pardillos, nos topamos con 4 soldados armados hasta los dientes que patrullaban el anden y que nos miraron entre curiosos y condescentientes.
Por cierto la presencia de soldados y policias en Roma llama la atencion, esta claro que no quieren que pasen cosas como las que sucedieron en Paris.
Pues nada nos toco coger un tren hasta una estacion donde se podia cambiar el sentido, tomar otro tren en sentido contrario y bajarnos en la estacion correcta Ottaviano.
Es impresionante la cantidad de gente que visita Roma, en este caso habia mas por la presencia de los peregrinos que la vistaban con motivo de alguna celebracion relaccionada con su canonizacion imagino.
Doblamos la cuesta hacia el museo Vaticano, con la fe puesta en nuestra entradas sacadas por internet, saltamos la cola, fuimos directamente a la entrada y sorprendentemente funcionaron y tras cambiarlas por otras entradas fisicas fuimos a pasar nuestro primer control de seguridad.
Los controles en Roma son algo corriente y muy parecidos a los de los aeropuertos, en algunos casos incluso mas severos, pude ver delante mia a un señor en camiseta en pleno mes de febrero porque seguia pitando el arco y no lo dejaban pasar
El Museo Vaticano es realmente impresionante por su edificios y por la gran cantidad de obras de arte que contiene, hay que verlo sin duda y esta visita ya de por si justifica la visita a esta ciudad.
Permiten filmar y fotografiar todo excepto en la Capilla Sixtina, donde en teoria no se puede hacer video ni fotos.
Todo esta muy cuidado y ordenado,aunque la gran cantidad de obras de arte acumuladas pueda dar la sensacion a veces de almacen,aunque esto es solo una opinion personal.
Habiendo conseguido nuestro objetivo con tanta facilidad, fuimos al segundo del dia,visitar la Basilica de San Pedro.
Lo intentamos por la Via di Porta Angelica, pero fue del todo imposible, estaba cortada, nadie explicaba nada, la gente se agolpaga creyendo que era una cola de seguridad, pero no , simplemente estaba cerrado el acceso, precisamente por la presencia de los antes mencionados peregrinos, sinceramente deberia haber alguien explicando algo, pero lo cierto es que no.
Decidimos dejar esta visita para el ultimo dia , pero al menos acudir a visitar la plaza , para lo cual tocaba baja por un lateral, via dei Corridori hasta abajo hasta girar hasta la via de la Concilazione que sube hasta la plaza Pio XII.
Esa entrada si estaba abierta y con un control no demasiado estricto, por lo que no habia apenas cola, sin embargo ya vimos que los termos no pasaban controles, por lo que no es conveniente llevarlos.
La plaza es sin duda espectacular y merece la pena visitarla, aunque no hay acceso desde este punto a la Basilica de San Pedro que solo se puede acceder por un lateral.
La presencia policial llama la atencion especialmente en la plaza por razones obvias y me resulto muy curioso la presencia de los coches electricos que usa la policia, imagino que los habran elegido porque no contaminan y no hacen ruido.
De alli partimos hacia el Castillo de Sant Angelo, donde me tome la molestia de acceder a su interior, la vista desde la parte mas alta es sin duda espectacular, se puede ver muy bien gran parte de la ciudad, el rio Tevere y sus puentes.
Pasamos el rio y comimos en un sitio pequeño, las pizzas son estupendas, para los amantes de este tipo de comida puedes probar las autenticas por muy poco dinero. Suelen acompañarlo todo con pan con tomate que encontre de muy buen sabor tambien.
Despues de comer y descansar continuamos el paseo hasta la Plaza Navona, donde ademas pudimos presenciar un desfile de carnaval con personajes vestido estilo romano (renacentista) y el famoso lanzamiento de banderas, por lo que tuvimos suerte de coincidir con esta fiesta.
Continuamos hasta el Pantheon, donde no entramos aunque el edificio resulta espectacular por sus formas, continuamos hasta el palazzo Montecitorio, donde hay un edificio cercano con almacenes para hacer compras y continuamos hacia la fontana de Trevi.
Aunque habia mucha gente, merece la pena visitarla, es increible verla recien restaurada con sus esculturas y el agua brotando por todas partes.
Despues de pasar por el Quirinale, llegamos al Hotel agotados, despues de la ducha fuimos a cenar a un restaurante muy sencillo en la via Urbana y decidimos acercarnos a preparar la visita al dia siguiente al Coliseo.
Merece la pena acercarse a verlo iluminado de noche, vimos donde estaba la entrada y el horario, teniendo en cuenta que la dia siguiente era el primer domingo de mes y la entrada era gratuita, imaginamos que la cola iba a ser muy grande, como asi fue...
