Hoy por la mañana tocaba excursión a Trakai. Visita que nos pareció imprescindible después de ver muchas fotos. Ahora tocaba descubrir la ciudad y su castillo con nuestros propios ojos.
El día amaneció soleado, recogimos nuestras cosas y fuimos a hacer el check out y dejamos las maletas en la recepción del hotel (en realidad, no tenían un cuarto especial para guardaequipajes, la chica nos dijo que las dejásemos en el pasillo. No nos convenció mucho la idea pero…).
Nos fuimos a desayunar al Mercado rezando para que a última hora de la tarde nuestras maletas siguiesen allí. Después nos dirigimos a la Estación de Autobuses para tomar un bus que en unos 40 minutos nos dejaría en nuestro destino. Salía de la plataforma nº 6, estaba bien señalizado y en un panel ponía los horarios de salida de los autobuses. Pagamos en el mismo autobús al conductor 1,70 € cada una la ida. Como curiosidad, una familia de allí se subió con un perro pequeño que fue suelto paseándose por todo el bus durante todo el trayecto. Nosotras nos miramos y dijimos: “eso en España no pasa o es un perro guía o te bajan”.
Bueno al tema: la ciudad de Trakai fue la antigua capital histórica de Lituania. Está rodeada por tres lagos principalmente: el Lago Luka, el Totoriškių y el Galvės que es donde está el Castillo. En 1991 se fundó el Parque Nacional Histórico de Trakai que es el único de estas características que existe en Europa.
Al llegar, no hay una oficina de información turística donde coger un plano, pero sí hay paneles informativos y sólo tienes que seguir las indicaciones. Comenzamos a caminar en dirección al castillo de la isla. Es una caminata de unos 30 minutos pero se hace corta porque vas viendo la Iglesia Ortodoxa de la Santa Madre de Dios, la Iglesia de la Visita de la Virgen María, la cruz-altar con la imagen de San Juan Nepomuceno protector de la ciudad situada en el lugar donde se encontraba el mercado de la ciudad y, también pasamos por las ruinas del castillo de la península.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Por fin, llegamos a la calle Karaimų donde actualmente viven los descendientes de los Caraítas (minoría étnica judía) llegados de Crimea en los tiempos del Gran Duque Vytautas, quien los ayudó a escapar de la persecución que sufrían por el Islam, entrando a formar parte de la guardia del Castillo de la isla.
Nos llamaron especialmente la atención sus casas de madera de distintos colores y la Kenessa (la Sinagoga) que fue la única abierta al culto en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. También hay un museo etnográfico.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Continuamos el paseo y vimos la Oficina de Información Turística junto al lago. Hay un montón de embarcaciones para alquilar y, también, barcos que ofrecen paseos de una hora de duración por 8 €.
Y, por fin, llegamos al puente del Castillo, lo cruzamos y entramos a visitarlo (entrada 6 € por persona y un permiso para hacer fotos y grabar video 1,16 €).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Su interior alberga un museo con colecciones de distintas épocas de objetos diversos: armas, monedas, porcelanas, muebles… A nosotras nos gustó y recomendamos entrar a perderse por sus dependencias.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al salir paseamos alrededor del castillo disfrutando del paisaje, del lago, haciendo fotos… Cuando ya íbamos a ir a comer llegaban varios grupos de viajes organizados que entraban a visitar el castillo. Nos libramos por los pelos de tanto jaleo!!!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Había muchos restaurantes con comida típica de los Caraítas, nosotras nos comimos unas “Kybyn” que son unas empanadas las hay de carne, de pollo… ( 2 € cada una). También tienen un licor típico el “Karaimų” pero con ese calor cualquiera lo probaba.
Volvimos caminando para coger el autobús de vuelta a Vilnius (vuelta 1,70 € cada una) donde pasamos la tarde.
Fuimos hasta la Puerta de la Aurora para comprar algún recuerdo de ámbar. Todo el ámbar que venden en los Bálticos, Helsinki y Polonia procede en su mayor parte de Lituania. El ámbar del Báltico es de los más antiguos y apreciados del mundo. Compramos unos pendientes, un colgante y un tapete de lino (también típico) con adornos de ámbar.
Comimos unos helados en un sitio típico Džiugas (desde 1924), cada helado 1,80 € eran muy rácanos
Después del festín, nos dirigimos al Mirador de Subačiaus donde hay muy buenas vistas de la ciudad vieja y de Užupis. De camino vimos la Bastión, una parte de la muralla defensiva de Vilnius. También se divisan las Tres Cruces del Parque Kalnų que simbolizan la resistencia frente a la ocupación.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
De aquí bajamos a la República de Užupis (que significa detrás del río). Cruzamos el puente con los típicos candados y nos encontramos con la Sirena de Užupis que cuenta la leyenda
Nos dirigimos a la Plaza Central donde está un ángel protector conocido como el Ángel de Užupis.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Es el barrio más bohemio de la ciudad, un barrio de artistas que viven como dentro de otro país, que tienen su propio himno, su presidente, su obispo… y, cómo no, su famosa Constitución traducida en varios idiomas (en español desde Junio del 2015) expuesta en un muro para que puedas leer sus normas. Junto a esta hay una mano abierta que simboliza la tolerancia.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
También tienen su propia galería de arte. Había árboles decorados, piedras pintadas, fachadas con grafitis…
Actualmente dicen que es uno de los barrios más caros de la ciudad.
Es muy curioso y merece la pena acercarse. Muy alternativo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Salimos de Užupis y fuimos al Parque o Jardín de los Bernardinos. Vimos muchos globos aerostáticos sobrevolando la ciudad y es que en Lituania es bastante típico , pero eso se lo dejo a los más atrevidos
Paseamos hasta la Plaza Moniuška en la que se hacen muchos eventos culturales para ver otra curiosidad “La Manzana” (Obuoliukas) que simboliza la plaza como punto de encuentro.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nos dirigimos hacia el hotel pero antes pasamos por una plaza donde estaba la escultura de un "Huevo de Pascua" que queríamos ver.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Fuimos al hotel a por las maletas que encontramos sanas y salvas
Pero antes cenamos en un McDonald´s donde la Estación de Bus ( Autobusu Stotis ) y la de Tren (4,80 € las dos).
Nuestro bus de Simple Express salió puntual a las 22:30 h. Los billetes los compramos por internet con un mes de antelación por 17 € por persona y menos mal porque el bus estaba completo. Teníamos un poco más de 7 horas de viaje por delante.