Carta a las amigas desde Delhi
Delhi, 4 agosto 2008 (segundo día),
Que estoy en la Indiaaaa!!!!
Esto no tiene explicación, ni exagerando mucho mucho podría describir un mundo tan alucinante como este. Esto es el infierno, esto no tiene nombre...
El calor que hace es indescriptible, es fuego en aire, es como un secador de pelo, llevas la camiseta mojada pegada en la espalda todas las horas y sientes el sudor rodando por todos los rincones de la piel.
El olor intenso de las calles se alterna entre incienso de sándalo, platano frito y meados humanos concentrados. Los pocos containers que hay por la ciudad, derriten sus basuras a 40º, y no han sido limpiados desde que los fabricaron. Arcadas a tutiplen, ojos llorosos...
El cielo es una manta gris deprimente y caliente...angustiante.
Los pájaros que sobrevuelan la urbe son cuervos negros, graznando histéricos como si augurasen el fin del mundo.
La ciudad es tan fea, pero tanto...Según el callejón por el que te metes, dan ganas de llorar de lo horrible que es.
La imagen de las gentes y las calles hace pensar en una película de ciencia ficción, en la cual se haya casi exterminado el mundo tras una guerra y quedasen algunos personajes mutilados incapaces de reconstruir su ciudad, tirados por todas partes, durmiendo en las aceras como caídos del cielo, tirados impasibles esperando la muerte.
Delhi es: el anti-encanto.
La gente se te acerca constantemente para llevarte en unos ciclorickshaws destartalados y suicidas, para llevarte por el medio de unas calles de 3 carriles que improvisadamente se convierten en 6, con los vehículos rozándose literalmente los espejops retrovisores, haciendo eses, cruzándose por el medio, esquivando moribundos, perros, monos, vacas, mujeres con niños esqueléticos a sus espaldas, todo a 60km por hora y todos pitando compulsivamente.
Los indios se hacen amigos tuyos supuestamente para practicar inglés, y cuando te das cuenta te han llevado a la agencia turística de su primo (y lo sabíamos!, lo sabíamos!, pero no puedes hacer nada...supongo que al principio es inevitable, estás aturdido con todo y no procesas bien). En la puerta de la agencia te quedas con cara de imbécil, no entras, y te vas a lo tuyo.
El único sitio donde entramos a tomar algo, fue en una especie de café de tipo cadena yankie con el a.a. superfuerte i una tele plana gigantesca con videoclips musicales a tope. Un sitio donde jamás entraríamos en otra parte del mundo...pero es que aquí, en las tabernas cutres de abueletes donde van los delhienses (valga el gentilicio)...no nos atrevimos a entrar. No todavía.
Bueno, aun así yo no me iría de aquí ni aunque me pagaran, tengo ganas de más, creo que se le tiene que pillar el truqui. No se como pero seguro que pronto lo pillamos. Ayer solo nos decíamos, el uno al otro: "esto es el infierno, esto es el infierno" y reíamos semi-histéricos.
Pero es que no puedo imaginarme a nadie que no sea de aquí, pensando algo diferente si pasa por los sitios que pasé yo, por primera vez en la vida.
Sobre el tópico sobre la India de "o la odias, o te encanta" diria que...no la odio y estoy esperando a que me encante.
Lo mejor de ayer (primer día en India) fue la cena.
Nada de ir acostumbrando el estómago poco a poco...nos fuimos a un restaurante llamado SAGAR RATNA,
en Connaught Place, donde las mujeres indias llevaban saris preciosos con lentejuelas i parecía un sitio para ir a celebrar algo con la familia...
Pedimos 3 platos gigantes (1 thali, dosas i uthapams) y todo exquisito, agua, te... comimos como reyes y pagamos por todo menos de 5€.

Ay...los contrastes...solo ha pasado un día y parecen diez, de tantos contrastes...
Bueno niñas, ya seguiré explicando...
besitos y perdonad las faltas, que este teclado va muy raro...
Delhi, 6 agosto 2008 “segunda impresión”
eY!!! QUE SÍ!!! que le hemos pillado el truqui en pocas horas!
Sigue siendo todo igual, pero como los indios se ríen todo el rato, pues te contagias.
Aquí somos como unas estrellas de Hollywood, no paran de mirarnos y de pedirnos hacerse fotos con nosotros, es muy raro...
Por lo demás, es como estar en una peli de Indiana Jones y en un parque de atraciones todo junto.
En 48 horas he visto el monumento más alucinante del mundo (Taj Mahal), he atravesado una plaga de langostas, he meado en letrinas apestosas con las langostas saltándome por el trasero y por la cara, inundaciones urbanas con olas marrones pasando por encima de nuestro ricksaw con nosotros dentro (no podíamos parar de reír completamente empapados chorreando de agua e mierda de cloacas! jajaja), nos han intentado timar 30 veces y lo han conseguido unas 5 (que nosotros sepamos), hemos visto monos, elefantes, gallos, pavos reales, vacas, cebúes, camellos, cuervos, ardillas, cucarachas, perros todos iguales, mosquitos gigantes, saltamontes (millones), águilas, cobras encantadas... todo en dos días y en zona más o menos urbana.
Los niños con los ojos mas grandes que las manos suplicándote un caramelo o un boli, los conductores después de intentar estafarte se mean de la risa y te abrazan y es todo una locura constante. Estamos perplejos la mayor parte del tiempo y nos lo tomamos de muy buen humor. No paramos de reír de las cosas que nos pasan. Cada 10 minutos pasa "algo".
Ya nos han picado los mosquitos a pesar del relec, la permetrina en la ropa y la mosquitera en la cama. Esperamos que no sea malaria. O otra cosa. Aquí mucha gente tiene algo raro. Lo más raro que he visto, muy raro y muy chocante, es un hombre corriendo por la carretera a cuatro patas pero con las patas traseras de verdad colocadas como un perro, con una de ellas saliendo desde el estomago...inexplicable.
Es como decía la gente, no se puede explicar, hay que estar.
Os dejo porque nos vamos a coger el vuelo a Bangalore.
Dejamos el norte de la India.
(continuará...)
