Regresar a Bhaktapur era algo así como el deseo de volver a entrar en las páginas de un cuento. Porque Bhaktapur no me parece real. Pasear por sus calles representa el privilegio de pertenecer por unos instantes a un mundo imaginario, y presenciar...
Regresar a Bhaktapur era algo así como el deseo de volver a entrar en las páginas de un cuento. Porque Bhaktapur no me parece real. Pasear por sus calles representa el privilegio de pertenecer por unos instantes a un mundo imaginario, y presenciar escenas del pasado, cuyos protagonistas son personajes reales que viven como hace siglos entre edificios monumentales.
Es verdad que por el mundo se esparcen muchas ciudades históricas que parecen transportarte al pasado. Ciudades que hoy en día se han convertido en museos al aire libre para turistas, que nos permiten pasear por callejuelas de otros tiempos, asombrándonos de los monumentos o manifestaciones artísticas que atesoran. Muchas veces, esas ciudades me parecen de mentira, sin vida propia.
En Bhaktapur no se diferencian presente y pasado. Está llena de genuina vida en cada esquina, de escenas cotidianas ajenas a los turistas, de artesanos, de mujeres enfundadas en coloridos saris que se lavan el pelo en la calle, de baños callejeros, de vendedores que ofrecen sus productos frescos, de animales que viven en sus calles.
Bhaktapur está llena de dulzura, está repleta de arte arquitectónico, arte escultórico, arte humano, arte en los movimientos, arte en el vestir o en la disposición de frutas, verduras o telas que exhiben sus mercados, arte en las miradas y en las sonrisas.
Me parece increíble que exista un lugar así.
Muy dañada ha quedado Bhaktapur por el terremoto de hace un año. No es nuevo para ella, ya conoció un gran terremoto a principios del siglo XX. Bastantes construcciones se han venido abajo, otras permanecen apuntaladas con estacas de madera. Varios monumentos de la plaza Durbar están en coma, esperando cirujía para volver a deslumbrar.
Ha cambiado el escenario, pero no las escenas. No está entumecida, vive el presente. Porque Bhaktapur sigue siendo adorable.
Sigue vibrando y haciendo vibrar a cada paso. Sigue atrapando la atención en cada rincón. Porque, por muchas veces que pasees por sus calles, no eres capaz de captarlo todo. A cada momento es diferente, y no paras de descubrir nuevas imágenes que embargan los sentidos. Semejante colorido, semejante movimiento, semejante armonía…………todo supone un despliegue sensorial que encandila.
La ciudad de terracota rojiza acumula ahora ladrillos, maderas, escombros, en sus calles y plazas. Ellos son también parte de la historia, y ahí están, visibles, como si sus habitantes no tuvieran necesidad de esconderlos, ni miedo a verlos cada día.
Qué penita da ver la ciudad así!.......iba pensando yo. Pero, los nepalís te dan lecciones de coraje. Y, a mí me decían: “Tenemos que estar felices por lo que tenemos y no lamentarlos por lo que nos falta”.
Y eso es lo que le ocurre a Bhaktapur, que puede seguir orgullosa de lo que todavía tiene……….de esos edificios medievales de terracota con ventanas de celosía y tallas de madera………de sus templos de varios tejados, de fachadas adornadas con esculturas de animales y dioses de extrañas formas………de sus plazas, por las que corren gallinas, se tumban cabras y terneras, rezan los fieles, tejen las mujeres, o contemplan los hombres.....……… por sus calles misteriosas y dinámicas por las que ya apenas pasean turistas.
Su pavo real, símbolo de la ciudad, no se ha caído de aquella escondida ventana. Sigue ahí para convertir lo malo en bueno.
Diferente está la plaza de los alfareros respecto a cómo la conocimos aquella vez. Más bien, diferente estaba en aquella ocasión otoñal, cuando las mujeres se dedicaban a tamizar el arroz amontonado después de la cosecha.
Fue ahí donde un muchacho, cuyo rostro iluminaba una enorme sonrisa, nos regaló unos elefantitos de cerámica a Valeria y a mí. “Tu hermano nepalí espera que vuelvas”. Claro que volveré.
Sí, definitivamente, Bhaktapur sigue siendo adorable. Es imposible no rendirse ante su hechizo.
Compañera!! Me ha encantado subir y bajar de tu manita las escaleras de este mágico lugar con vistas a montañas inolvidables, paisajes abrumadores, rododendros en flor,...vidas...sonrisas radiantes,...cicatrices...
Desconocía la historia de los turrones, por la iniciativa, estaré pendiente de la siguiente porque dicen que no hay dos sin tres no?
Un abrazo y cinco estrellas para ti!!
Isla, muchas gracias por tus comentarios. Escaleras interminables, pero también paisajes interminables, lecciones de vida interminables.
Los turrones iban acompañados de unos lotes de cepillos dentales, para que puedan endulzar sus vidas sin terminar con sus dientes.
Besitos
Enhorabuena por este diario Meha, me han encantado las fotografías y la explicación de las diferentes etapas. Estamos pensando ya el destino para la Semana Santa del año que viene y creo que tu diario es el empujoncito que nos faltaba para hacer el trek al ABC. Te dejo las muy merecidas 5 estrellas!
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He encontrado bastantes cambios en Kathmandu. El que más me ha llamado la atención es la limpieza (o más bien la no suciedad extrema), ya no hay montones de basura acumulados por todas partes. Incluso las tienduchas de los callejones del centro ya no están tan mugrientas.
El tráfico está más ordenado, sobre todo en las avenidas grandes, donde han puesto semáforos y pivotes en medio para que cada uno circule por el carril que le corresponde. Thamel y las calles estrechas del centro siguen siendo un descontrol de motos, pero ahora todos llevan casco.
Han hecho muchos edificios nuevos, la... Leer más ...
Qué diferencia la plaza Durbar desde la última vez que la vi, cuando estaba destruida y llena de cascotes. Ahora está muy vibrante y luce incluso más espléndida que antes del terremoto.
El Palacio Real está resplandeciente, me ha dado la impresión de que se visitan más zonas que antes: patios, jardines, museo, galería, lujosa sala (que no recordaba haber visto antes), se puede subir a la torre con vistas a la plaza.
Por otra parte, ya no he visto tantos rituales religiosos.
Entrada para extranjeros: 1000 rupias
Hola
Tengo 1 día solo en katmandiu de escala a Butan no lo conozco y no se que seria lo mas recomendable de ver en un solo día
Hay excursiones en get your guide como la de visita a los lugares de patrimonio de la humanidad... No se, que recomiendan??
Salodari Moderador de Diarios 03-04-2009 Mensajes: 23964
@miguel10581
Las visitas clásicas son la Plaza Durbar, la estupa y monasterios de Boudanath, el complejo de Pasupatinah y cremaciones, y el templo de Swayambounath.
Te puedes mover perfectamente con Indrive (tipo Uber). Yo apostaría por Boudanath (estupa, entrar en varios monasterios, ver rezar y cantar a los monjes), Pasupatinah y paseo por la Plaza Durbar por la tarde. El orden se lo puedes dar tú. Si quieres ver a la niña (diosa viviente) Kumari, tienes que ir a la Plaza Durbar a las 16.30.
Lo que escojas, disfrútalo, merece mucho la pena, más que hacer una gymkana para verlo... Leer más ...
Hola
Tengo 1 día solo en katmandiu de escala a Butan no lo conozco y no se que seria lo mas recomendable de ver en un solo día
Hay excursiones en get your guide como la de visita a los lugares de patrimonio de la humanidad... No se, que recomiendan??
Al tener solo un día, yo no me movería de la ciudad. Allí ya tienes de sobra.
Los sitios que te han recomendado y a poder ser, andando, sin perder tiempo en traslados. El centro de Katmandú se puede patear. Alójate también cerca del centro histórico.