06:30 de la mañana en pié. Ana no pudo ni dormir esa noche de la emoción y los nervios del día siguiente…Le encantan las ballenas, y este día, la ocasión de verlas en libertad, era uno de los puntos fuertes del viaje para ella. Ya se quedó sin verlas en Lofoten (Noruega) hace dos años y este era el día. Y la verdad es que pese al mal tiempo, la niebla y la llovizna, lo fue. Vimos unas cuantas, perfectamente, y la última, como colofón a la excursión casi la pudimos tocar! Estaba al lado de la lancha! La excursión la hicimos a las 09:30 de la mañana desde Husavik, pueblecito costero 60 km más o menos al norte de Myvatn. Hay muchas empresas que se dedican a esto. Tras leer bastantes comentarios, me incliné por Gentle Giants, y con lancha rápida tipo zodiac en lugar de barco grande. Es más cara, pero tiene una gran ventaja, la lancha maniobra 4 o 5 veces más rápido que el barco, por lo que te aseguras estar en primer plano para ver a la ballena, una vez avistada. La empresa te proporciona el mono para el frío, gafas, guantes, botas, etc por lo que no te preocupes mucho en ir súper abrigado porque allí te forran como a una cebolla. Merece mucho la pena si te gustan las ballenas. También te llevan a una isla que no recuerdo ahora el nombre, donde puedes ver frailecillos a mansalva.



La excursión dura en torno a dos horas y media. Con la sonrisa de oreja a oreja, compramos algo en un supermercado para el picnic del medio día, y pusimos rumbo a Asbyrgi, conocido por la “huella de la pezuña del caballo de Odín”, ahí es ná. Como sitio, súper bonito, un cañón en forma de herradura con paredes verticales de unos 100 metros y mucha vegetación en el interior. Sitio para hacer picnic allí, aunque muchas moscas y mosquitos. Nos hicimos una ensalada y unos bocatas allí y fuimos después a ver el lago que hay allí, que es bastante bonito.

Tras esta visita, rumbo a Detifoss, otra de las big five. Hay dos carreteras para llegar a Detifoss, la 862 o la 864. Si vienes por Asbyrgi cogerás la 864. Para mí es la mejor, ya que, aunque la carretera es de grava y no es que esté muy bien(se puede hacer con turismo sin problemas) las vistas son mejores. Es cuestión de gustos, pero desde este lado llegas al mismo borde de la catarata y eso impresiona. Desde la 862 llegas al otro lado, pero no te puedes acercar, y todo el rocío de la cascada va hacia ti por lo que las fotos son peores.
De la cascada no voy a hablar mucho, es realmente espectacular, pero más vale una imagen que mil palabras. Sólo un dato, 500 tn de agua por segundo…es la más caudalosa de Europa. Tras deleitarte con ella, hay un sendero bien señalizado de 1.40 km que te lleva a la catarata de Selfoss. Menos espectacular, más bonita. Merece mucho la pena. Hay que ir.


De ahí, rumbo a Egilsstadir, no sin antes parar varias veces a fotografiar paisajes.
Egilsstadir es la puerta norte a los fiordos del este, zona a explorar al día siguiente. Es un pueblo grande, con muchos servicios, bancos, restaurantes y supermercados. Nosotros la verdad es que fuimos directos al apartamento que habíamos alquilado que, por cierto, era una maravilla. Pusimos unas lavadoras y nos quedamos con toda la ropa limpita. Nos hicimos una pasta con tomate que nos supo a gloria esa noche. Otro capítulo de Marco Polo y a dormir.