En efecto, a las 7 de la mañana cuando nos levantamos así lucía el día desde nuestro balcón:


Así que pese a la poca aclimatación que habíamos tenido para subir tan alto decidimos dedicar la jornada al SCHILTHORN. Era el día indicado. Las webcam de allí así lo presagiaban.
Debido al elevado precio que tiene la excursión, entre otras cosas, nunca la hubiese elegido, pero unas semanas antes los astros se alinearon a mi favor y gané 2 tickets para subir al Schilthorn en el ya archinombrado blog Vacaciones por Europa, así que la mar de contentos allí nos dirigimos. Nunca me toca nada en estos concursos de Facebook que a todas horas aparecen, así que me pareció como si me hubiese tocado el euromillón. Qué ilusión!!
Antes de las 9 de la mañana ya estábamos en la estación de Stechelberg, cogiendo el primero de los teleféricos que nos llevaría a la cima. Y por ser el primero a mi fue el que más me impresionó en la subida (me dan pánico), salva un gran desnivel en pocos metros y tuve que contener la respiración.
Apuntar que era un teleférico colectivo, iba completo, y creo que éramos los únicos pasajeros caucásicos, el 98 por ciento restante japoneses ruidosos en chanclas y con teleobjetivos de infarto...un poco agobiante la verdad.
Bueno pues después de hacer los pertinentes cambios de teleféricos en las estaciones intermedias, y tras un buen rato de subida llegamos a los 2970 metros del Schilthorn...os damos la bienvenida:

Para los que no lo sepáis, como me pasó a mi hasta que no gané los tickets, el Schilthorn es famoso, a parte de por sus magníficas vistas, por ser el lugar donde se rodó una de las pelis de la saga de James Bond, concretamente, la de JB al servicio de su majestad. Nada más salir tienes al personaje a gran tamaño para fotografiarte con él.

Bueno pues llegados a este punto, comienza el festival de fotos de picos y más picos, mires donde mires las vistas son de ensueño: el Titlis, Junfrau, Alpes berneses...y hay quien asegura que se puede contemplar icluso la selva negra y el Mont Blanc (no fue nuestro caso).
Una de las cosas que más nos preocupaban era cómo le afectaría a nuestro pequeño la altitud, teniendo en cuenta su enfermedad muscular...pero nada, ni rastro de ningún síntoma, si bien es cierto que le hicimos beber mucha agua.
Había bastante nieve en los alrededores así que Hugo disfrutó de lo lindo.


En la planta superior, está el famoso restaurante giratorio Piz Gloria, que da una vuelta completa de 360 grados en una hora mientras comes y disfrutas de semejantes vistas. El restaurante no es caro para ser Suiza y comer a casi 3000 metros de altura, es buffet libre y creo recordar que rondaba los 30 francos. Pero para nosotros era demasiado temprano para empezar a comer y llevábamos picnic para descansar en la cabaña de Allmendhubel.
En las plantas inferiores se puede disfrutar de todo lo relacionado con el mundo James Bond, un helicótero al que puedes subir y simulas el ascenso, el teléfono, el trineo,incluso un pequeño cine donde proyectan un trocito de la peli...está fenomenal porque todo es interactivo y a los peques les encanta.
El tiempo en la montaña y más en esas alturas es imprevisible y el día tan despejado que lucía cuando subimos empezó a tornarse en una espesa niebla.
Así que era el momento de comenzar el descenso y hacer parada en la estación intermedia de Birg, a 2677metros. Estuvimos poco rato porque la niebla iba y venía y no nos dejaba ver con nitidez los grandes picos. Justo esa semana, y precisamente el día que nosotros abandonábamos Suiza se inauguraba en esa estación una pasarela de cristal peatonal que bordea la montaña, y que en esos momentos estaban terminando de preparar y promocionar...el THRILL WALK, emoción asegurada.


No pongo muchas más fotos ni info porque la web está plagada de todo tipo de datos sobre esta subida, y la gran mayoría de las fotos que tenemos son en familia, pero sí me gustaría terminar con esta señal que cuanto menos, es curiosa...jijiji, y si está ahí por algo es...ahí lo dejo...

Bajamos hasta Mürren (1638m), y el tiempo allí era espléndido, es increíble como en la montaña puedes pasar por todas las estaciones del año en apenas una hora.
Ya habíamos visitado el verano pasado Mürren, así que fuimos directos al funicular que sube a ALLMENDHUBEL, que era el objetivo.
Por solo 13 chf.- ida y vuelta tienes una excursión de lo más idílica si el día acompaña, nunca pensé que por tan poco disfrutaríamos tanto. Es una de las imágenes más claras que retendré en la retina durante todo el invierno.
Subida en funicular que prácticamente iba vacío y tachán tachán:
Daba la sensación que podíamos tocar los tres colosos. Encima súper parque infantil, con todo tipo de columpios que podáis imaginar, desde toboganes, hasta vacas de madera para ordeñar, casita alpina,...incluso por debajo se comunicaba a través de una especie de tuberías de colores y los peques entraban por unas y salían por la otra punta del parque.
Allí en la pradera montamos nuestro picnic y comimos al sol, la temperatura subía y el verano volvía...Hugo volvió al parque y después de un par de horas allí sin parar se tumbó en el césped y cayó rendido...momento que aprovechó mi marido y cual cabra montesa empezó a subir y subir y pronto le perdimos de vista.
Desde allí se puede hacer el sendero de las flores, para niños y no tan niños, podréis contemplar el famoso edelweiss y más de otras 150 especies diferentes.
Junto al parque también está el restaurante Allmendhubel, aunque con precios poco aptos para españolitos de a pie...una baguette 13chf.-, macarrones 18 chf.-, o 6chf.- por un café...
Cuando mi marido regresó de su excursión comencé a despertar a Hugo para coger el funicular de regreso a Mürren mientras él hacía la bajada andando. Según contó es un camino muy accesible para niños, todo de bajada, por sendero, cruzando algún riachuelo, e incluso con algún parque infantil donde descansar. Pero para nuestro pequeño, debido a su miopatía, ya era demasiado, había cumplido el día como un auténtico espartano.
Dimos un corto paseo por Mürren, comprando algún recuerdo y viviendo el ambiente tan estupendo que hay allí, desde luego es uno de mis rincones favoritos de Suiza...
Y ya a media tarde bajamos de nuevo a Stechelberg, cogimos el coche, y tras hacer una parada en el lidl nos fuimos a casa, el día había sido mejor de lo que esperábamos y los tres estábamos agotados pero había merecido la pena.






