Ponemos rumbo a Disneyland, parando antes en el puerto de Ventura, una localidad al norte de Los Angeles.
La oferta turística del puerto incluye una excursioncita en barco, pero por horario no nos va bien, y el alquiler de kayaks (que no llegan a salir del puerto ¿?), cafeterías, restaurantes y tiendas de souvenirs.

Hacemos la compra semanal en un supermercado de carretera, como un matrimonio americano normal
Tras devolver el coche en el mismo Downtown Disney (es Labor Day, un día festivo, pero casi todo está abierto, supermercados, la oficina de alquiler de coches…) hacemos check-in en el hotel Grand Californian.
El edificio tiene un toque de casa de montaña, diseñado y decorado al estilo “Arts & Crafts” del siglo XX pero de seis plantas y más de mil habitaciones.
El hotel cuenta con varios restaurantes, un gran jardín con tres piscinas, tienda, cafetería, servicio de spa…

La habitación es muy grande, con dos camas dobles y un pequeño balconcito.
Se sabe que estás en un hotel Disney de lujo cuando en el hall hay un pianista tocando la melodía de la “Bella y la Bestia”

Pero no se asusten, aunque hay detalles Disney (una reproducción de un dibujo a lápiz, en blanco y negro, de la Blancanieves adorna la habitación), en sí el hotel no tiene nada de infantil. Comparamos por ejemplo el hotel “low cost” de Walt Disney World en Florida donde las piscinas estaban decoradas con muñecos de la Sirenita o el pato Donald.
Por la noche subimos a un mirador de la sexta planta para ver el último show nocturno de la Diamond Celebration (60 aniversario de Disneyland) en el parque California Adventure.

El resort Disneyland incluye el parque Disneyland (lo que varios conoceréis como Magic Kingdom, con el castillo de la princesa…) y el parque California Adventure, además del Downtown, el paseo comercial de libre acceso con mucha animación y tres hoteles.