Dia 6: Tacheddirt – Imlil
Campos Eliseos del Tour!!
La idea inicial era volver a Imi Oughlad, pero como nos gusta mas cambiar planes que a un nene pirritx eta porrotx, decidimos a ultima hora conocer Imlil.
El dia se plantea suave suave, atravesar el valle, un collado y bajar al pueblo. Para que tampoco no nos relajemos demasiado, la nube decide que tambien nos acompañara un rato largo. Creo que me han salido escamas en los pies. Desde hace tres dias los llevo a remojo.
Cruzamos de acera en el valle para ponerlos del lado donde esta el collado. Nos acompaña un pastor para que no nos perdamos en nuestra aventura. Mejor le adelanto para que no nos lleve a su choza, que acabamos de desayunar y no es plan....
Volvemos a la pista en la que ayer desembocamos y que nos conducira al otro valle comodamente. No se habían dicho tantas chorradas por minuto desde hace muchos dias con tanto lio en la cabeza.
El dia mejora y comienza a salir el sol, y nosotros a despelotarnos acordemente. En el collado una garita donde tomamos una cocacola y charlamos con gente que ha salido a hacer un trekking de dia desde Imlil.
Acabado el hamaiketako, recorremos los ultimos metros de la aventura por un bonito bosque hasta que alcanzamos la parte alta de Imlil.
Empezamos a ver coches, mucha gente, comercio, niños, casas y mas casas... Bueno, pues parece que habra que ir apagando el GPS y cerrando los bastones.
Nos sentamos a tomar un te en el garito mas cutre que encontramos como aclimatación a la urbe. Despues la pelea del taxi. Es chocante la espontaneidad con la que se forman tumultos alrededor de la negociación. Ni puta idea de cuantos taxistas hay, quien nos llevara, que cojones hablan entre ellos... El caso es que hoy iremos por 200dh los tres a marrakech, si paramos a meter una pareja en el asiento del copiloto. Los que quiera señor taxista.
Asi llegamos a Marrakech, con golpe de motocicleta por medio y amenaza de vomitona constante por parte de los copilotos. Que vaya mas tranquilo le piden al taxista, que no puede reprimir la risa. Eso si, para sus habilidades de conducción marroquies, hay que reconocer que la ultima parte del trayecto la hizo exquisitamente.
Llegamos a marrakech, y mientras sacamos la mochilas del maletero, una moto que conducen dos chavales que sumaran 150 años, se nos abalanza lentamente hasta parar contra el parachoques del taxi. Han pasado por el hueco imposible entre nosotros, el taxista y las mochilas que estan en el suelo!! Ale, pagamos y cada uno por su lado.
Lo que queda de viaje lo echaremos dando vueltas a la medina, perdiendonos infinito en el zoco y viendo el palais Bahia.
Nos vamos con un gran sabor de boca. Hemos disfrutado como hooligans en la final de champions. Lo mejor, sin duda, la soledad, la compañía, el paisaje alpino, el contacto con la gente local, los cacahuetes y el embutido, el disfrutar del momento cuando tu mayor meta es alcanzar el collado y poder tirarse pedos libremente!!











