El camino a St. Lucía era muy cortito por lo que decidimos levantarnos más tarde, desayunar con calma y salir haciendo un pequeño game drive de camino hasta la puerta del parque. En St. Lucía teníamos reservado el Umlilo Lodge, un hotel en el pueblo, bastante baratito, acogedor y cómodo para pasar una noche. Como llegamos pronto tuvimos que esperar una media hora tomando un café a que las habitaciones estuvieran listas. Tras dejar las maletas, nos acercamos al lugar donde teníamos reservado un paseo a caballo por la playa. El día era soleado y con una temperatura muy agradable, el paseo de un poco menos de 2 horas fue estupendo, por la orilla del mar.
Comimos en el Ocean Basket, una cadena de pescado y marisco con una buenísima relación calidad-precio. La proximidad del mar invitaba a comer pescadito, varias cestas de calamares, gambas en gabardina, etc, muy ricas, en la terraza del restaurante. Durante la tarde, paseo por el pueblo, alguna tienda de artesanía y poco más.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano, teníamos que llegar a Richard's Bay donde habíamos reservado un crucero para ver ballenas. El crucero también se puede hacer en el mismo St.Lucía, pero yo había leído en varios sitios que desde aquí la salida a mar abierto era bastante incómoda, mar muy picado, golpes y saltos y garantía de salir empapado, por el contrario, desde Richards Bay comentaban todo lo contrario. Como nuestras espaldas empiezan ya a resentirse y la idea de empaparnos a las 8 de la mañana con temperaturas fresquitas, mas el viento del barco, no nos atraía, decidimos madrugar un poco más y acercarnos a este puerto, que, por otro lado, no suponía mucha desviación hacia nuestro siguiente destino.
En el embarcadero tomamos un café y subimos al catamarán. Un barco muy cómodo, con asientos de sobra para el grupo, con los laterales protegidos y una guía que resulto una estupenda ojeadora. Al poquísimo de salir ya empezamos a ver chorros de agua por todas partes, las ballenas estaban en plena actividad y se acercaron muchísimo al barco, o nosotros a ellas, vimos saltos, colas, aletas en vertical, cientos de chorros espectaculares, en fin, fue un éxito total, estuvimos 3 horas que se nos pasaron volando y, de vuelta, como regalo un grupito de delfines acompañando el barco hasta el puerto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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En el coche, de camino al parque de Imfolozzi, dimos cuenta del desayuno que nos había preparado el hotel, varios sándwiches, bollos, zumos y fruta.
La entrada a Hluhluwe-Imfolozi National Park está a unas dos horas de Richars Bay, con bastante buena carretera, dentro del parque, camino del lodge Rhino Ridge Lodge, ya te encuentras con bastante fauna. Creo que después de Kruger para mi es el mejor parque de los que he visto hasta ahora. Tiene hábitats muy diferentes, montañas y zonas más abiertas, agua estacional y pequeñas zonas de agua permanente, lo cual hace que la fauna sea bastante variada y fácil de localizar. Tiene los 5 grandes. El parque es muy extenso y hay zonas donde el 4x4 si no necesario si es recomendable, pero una gran parte se puede recorrer con un coche normal sin grandes problemas (al menos en la época que fuimos, agosto).
El hotel que elegimos fue el más caro del viaje, en la cumbre de una montaña, justo al borde, con un paisaje espectacular. Las habitaciones son totalmente de cine, con chimenea en el baño, ducha externa hacia el infinito y una terraza colgada fantástica.
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Vimos de todo pero en especial muchísimos rinocerontes y elefantes, algún león y por supuesto búfalos, jirafas, cebras, facoceros, etc, etc. Teníamos una guía muy buena y una de las puestas de sol, con la parada para aperitivo pertinente, más bellas del viaje.
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