
Cogemos las bicis y empezamos la ruta hasta Sainte Marie de Re, no hay pérdida, son caminos exclusivos para bicis y bien señalizados. Este pueblo es muy tranquilo, sólo nos cruzamos con algunos turistas y un par de coches muy chulos. Entramos a su iglesia y seguimos nuestro camino.
Nuestra siguiente parada es la playa de Benaie, dejamos las bicis y vamos por un caminito de tablas hasta llegar a la playa (no son ni dos minutos), en esta playa se está de lujo, comemos bocatas y galletas que nos hemos comprado en el súper, cómo hoy era plan playeo no sabíamos si nos cuadraría la hora de comer en algún pueblo.
Nuestra siguiente parada será la playa de Gros, en ésta zona hay mucha más gente suponemos porque habrá más campings por la zona porque lo que es la playa hace un viento que te quedas con frío, estamos un ratito intentando tomar el sol pero no se está agusto, voy a la orilla para ver como está de temperatura el agua y pufffffffffff congelada es poco madre mía !!!! Aquí estamos poco rato y decidimos ir a Saint Martin de Re.
La isla está muy preparada para las bicis y ese aspecto nos ha encantado, se llega muy bien a los pueblos y playas por los caminos y las distancias no son muy largas. Llegamos a Saint Martín de Re que se parece mucho a La Flotte pero más grande y con más turisteo. Por el puerto suelen estar los burros con pantalones famosos de la isla pero nosotros no los vemos y en todo el pueblo tampoco, estarán de vacaciones no será la hora. Nos tomamos unos helados en la famosa heladería La Martiniere y la verdad que tienen una gran variedad y muy muy ricos, también tienen gofrería. En la zona del puerto tienen compuertas para controlar el nivel del agua dentro del puerto y puedan salir y entrar los barcos. Nos dió pena no coincidir con nadie que quisera entrar o salir. El pueblo nos gustó un montón, en general la isla entera jajajaja. En este pueblo nos pareció que es más complicado el tema aparcar por si decidís alojaros en esta zona.
Dándo una vuelta vemos que la iglesia tiene para poder subir a la torre y terraza para disfrutar de las vistas, creo que pagamos 2€ persona, para subir son escaleras de madera un poco tortuosas y hay un semáforo para indicar si ya puedes subir o tienes que esperar porque baja gente. La verdad que es curioso y divertido y las vistas merecen la pena.
Damos un último vistazo al puerto, cogemos las bicis y salimos por la puerta de piedra del pueblo.
De aquí ya nos retiramos a La Flotte, cenar en el puerto donde hay unos cuantos restaurantes con bastante variedad aunque algunos algo caros y a descansar que mañana nos toca ir hasta el Faro






























