* Mount Hood
Hoy tocó ponernos el despertador un poco antes de lo habitual. Sí, a estas alturas del viaje el jetlag estaba más que superado, con lo que de nuevo dependíamos del despertador del teléfono móvil.
Además hoy era especialmente importante porque nos esperaba un día básicamente de traslado, aunque esperábamos poder aderezarlo con alguna visita.
Como el desayuno no estaba incluído, desayunamos en la habitación con algunas cosas que llevábamos y lo complementamos con un café que te ofrecían en el vestíbulo del hotel como cortesía.

Vistas desde el interior del hotel

Vistas al sur desde la terraza del hotel
Antes de emprender camino queríamos descubrir un poco los alrededores encontrándonos con la anécdota del día.
Al salir del hotel nos encontramos con una chica que estaba haciendo una encuesta sobre las visitas al Mount Hood. Nos dijo que era de una universidad, no recuerdo cual, y que sería algo breve. Tras explicarle que éramos de fuera, nos dijo que no pasaba nada y siguió adelante. Nos preguntó de qué país éramos. Le contestamos que de España. Entonces empezó a mirar las diferentes opciones a señalar para el lugar de procedencia de los encuestados: Estados Unidos, Latinoamérica, Canadá, Europa, Otros. Ante nuestras incrédulas miradas vimos como seleccionaba Latinoamérica. Rápidamente le dijimos que España no estaba en Latinoamérica. Ella se disculpó diciendo que había entendido que éramos de Argentina (en serio????) y a continuación... ¡seleccionó Otros! Ante esto le explicamos que España estaba en Europa. Ella toda roja lo cambió y siguió como pudo con la encuesta. Esto nos dejó alucinados. Pensábamos que eso de que en Estados Unidos creían que España estaba en Latinoamérica era un bulo. Al menos hasta aquél momento no nos había encontrado con situaciones que así lo atestiguaran. Pero pudimos confirmar que incluso una estudiante universitaria así lo creía. Por suerte no es algo generalizado.
Aún estupefactos por la ignorancia de la chica fuimos a buscar el inicio del Timberline Trail, un sendero de pequeño recorrido que discurre por los alrededores del Lodge. Este sendero te sube levemente por la falda de la montaña para poder disfrutar un poco más de las vistas. Es un camino corto que hicimos en menos de media hora.
Durante el recorrido pasamos cerca de los telesillas que te subían varios metros para disfrutar aún más de las vistas.

Estación del telesilla
Pero tampoco era imprescindible subir hasta las alturas para disfrutar del magnífico paisaje. Al sur, el Mount Hood National Forest a tus pies con el Mount Jefferson de fondo; al norte, el pico del Mount Hood nevado. Lástima que por la época del año no abundaran las flores alpinas, aunque aún así alguna había para embellecer un poco más el paisaje.

Vistas hacia el sur, con el Timberline Lodge en primer plano

Vistas hacia el norte, con el Mount Hood como absoluto protagonista
Tras el corto paseo, volvimos al vestíbulo del hotel a tomar otro café para entrar en calor y luego fuimos a por las maletas para cargarlas en el coche.
Nos resistíamos a irnos de allá, así que decidimos hacer una nueva visita al Trillium Lake a ver si esta vez teníamos más suerte y encontrábamos el Mount Hood reflejado.
Tampoco hubo suerte esta vez. Eso sí, la imagen seguía valiendo la pena la visita.

Trillium Lake
* Trayecto desde Mount Hood a Bliss (Idaho)
Ahora sí, tocó indicar a Patricia el destino y echarle horas al asunto. El objetivo era llegar a Bliss, un pueblecito de Idaho que el único motivo para elegirlo fue encontrar un hotel barato y en ruta hacia Jackson Hole. Como eran muchos kilómetros hasta Jackson Hole para hacerlos en un día, buscamos este punto bastante avanzado pero además estratégicamente cercano a Craters of the Moon, parque considerado National Monument y que nos hacía gracia visitar. Pero a eso ya llegaremos.
Por el camino yo había localizado numerosos puntos de interés, para que así fuera menos monónoto. Eso sí, esto implicaría ir básicamente por carreteras secundarias, que nos retrasarían bastante. La otra opción era sencillamente ir por autopista sin hacer visitas.
Lo que acabó de inclinar la balanza por una de las dos opciones tiene nombre propio y es el de Patricia.
Efectivamente, como por desgracia nos tiene acostumbrados, Patricia eligió ese día para hacer de las suyas. Tras llevar casi una hora de camino para salir del Mount Hood, de repente la carretera que seguíamos desapareció del GPS y Patricia se encontró perdida. Fue un momento delicado en el que estuvimos apunto de lanzar a Patricia por la ventanilla y tirar de mapa, pero una vez superado el momento de crisis, decidimos ir marcha atrás e ir a buscar la autopista. Esto significaba deshacer parte del recorrido del día anterior ya que había que ir a buscar la autopista que reseguía el Columbia River.
Evidentemente, ante tal retraso, no tuvimos más remedio que olvidarnos de visitas por el camino y dedicarnos sólo a recorrer kilómetros y kilómetros de carretera.
Sí que pudimos así circular durante varias millas junto al río Columbia a través de un paisaje muy diferente al de su tramo en la Columbia River Gorge. Aquí el valle que formaba era mucho más ancho y desértico, en contraste con el verde boscoso del día anterior.
Paramos a parar en un Denny's (25,87$), cadena que en nuestro anterior viaje por la Costa Oeste nos había sorprendido gratamente con sus fantásticos desayunos. Pues para comer olvidaros, porque la comida fue bastante mediocre.
Bastante más adelante, paramos en La Grande para hacer compra en un súper, ya que nos habíamos quedado bajo mínimos en cuánto reservas alimenticias.
El viaje se nos hizo terriblemente largo, parecía que los kilómetros a destino no disminuían.
Durante el recorrido empezamos a divisar en diversos puntos importantes columnas de humo. Fue el primer contacto con los grandes incendios que tanto condicionarían nuestros próximos días.
* Bliss (Idaho)
Llegamos al hotel en Bliss bien entrada la noche. Habían sido más de 10 horas desde que abandonamos el Timberline Lodge.
El hotel era el Amber Inn Motel (17286 US Highway 30, I-84 Exit 141 Bliss), reservado a través de Hotels.com por 48,58$. Fue el hotel más barato del viaje.
La primera impresión no fue muy buena. Era un edificio avejentado, de dos plantas, situado totalmente a las afueras del pequeño pueblo. Además en la puerta un grupo de treinteañeros bebían cervezas riendo y armando algo de jaleo.
Pero es lo que tienen las primeras impresiones, que muchas veces son equivocadas. Al pasar junto al grupo de gente, nos saludaron amablemente y no los volvimos a escuchar en toda la noche (la verdad es que temíamos que iban a seguir la juerga en las habitaciones pero no fue así) y la habitación estaba bien limpia y con todas las comodidades esperables en un motel de carretera, así que quedamos bastante satisfechos.
Tras el tute de coche, comimos unos platos preparados en la misma habitación del hotel y nos fuimos a dormir. Fue el peor día del viaje, ya que nos daba la impresión que habíamos malgastado un día "para nada". La única solución hubiera sido dedicarle un día más a llegar a Jackson y así quizás haber hecho alguna visita durante el recorrido.
Si te encuentras en la misma situación piensa bien en qué te compensa más, un día entero dedicado a sólo coche o dos días combinando traslado y visitas.
